El último paso para la gloria (La Tribuna, 20-05-14)

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Las sensaciones eran francamente buenas para el Albacete Balompié la pasada semana y tras el partido jugado en Sestao lo siguen siendo, más que por el resultado, por la capacidad del equipo de resolver una situación límite que pudo poner la eliminatoria claramente a favor del equipo vizcaíno.

Y es que el equipo manchego hizo aguas en defensa, fue demasiado frágil, cometió muchos errores y lo pagó encajando tres goles. El partido se puso muy cuesta arriba con ese 3-1 y el Sestao tuvo el 4-1, lo que hubiera dinamitado la eliminatoria. Pero el equipo siguió luchando, sin poder hilvanar el juego que tan buen resultado le ha dado, pero mostrando, igual que había hecho unos partidos antes en Almería, que no sólo tiene fútbol. La casta, el empuje, las ganas, llevaron al conjunto manchego a la remontada con dos penaltis que, viéndolos una y otra vez por la televisión, se ven muy claros. Nada de robos, ni de arbitraje anticasero. Lo que se vio fue unos jugadores del Sestao que perdieron los nervios, como en el puñetazo de Diamanka a Rubén Cruz que el colegiado no vio o en el segundo penalti sobre Samu, con la patada de Resines desde el suelo sin posibilidad de jugar el balón, que ya estaba en otro sitio.

El resultado es bueno, ya que empatar con muchos goles significa que varios empates pueden favorecer al Albacete. Pero no por ello el equipo de Luis César debe conformarse o salir tranquilo. Aquí de lo que se trata es de ganar y si se puede hacerlo por más de un gol, pues mejor. Quedan 90 minutos y no valen confianzas, pues ya se ha visto de lo que es capaz de hacer el Sestao. Obviamente el Carlos Belmonte no es Las Llanas. Sus características otorgan más beneficios al juego del Albacete y perjuicios para un Sestao que necesita ganar, con lo que puede ofrecer un planteamiento conformista que hubiera traído si el encuentro de ida finaliza con el 3-1 que llegó a ir en el marcador.

Las dimensiones se le pueden hacer muy largas a los jugadores de Ángel Viadero, sobre todo si el Alba es capaz de imponer su juego y de empezar a tocar y tocar en el centro del campo, lo que puede mermar física y psíquicamente al Sestao.

Lo que es alucinante es la respuesta de la afición. Muchas veces tienen que pasar cosas desagradables para que la gente saque su corazón blanco a pasear. El Alba vivió una tragedia con su descenso, y no sólo en lo deportivo, también en lo económico. La deuda acumulada hacía inviable la supervivencia del club a medio plazo, como así quedó demostrado tras el fracaso de la ampliación de capital en la que se lanzó el SOS Albacete Balompié.

Tras un convulso verano llegó un periodo de calma que sin duda ha resultado positivo. Ahora el club está en manos de José Miguel Garrido, que continúa generando recelos, pero que de momento está cumpliendo con las promesas realizadas. Ahora el presidente ya no es un simple gestor, ahora es el dueño, un cambio de filosofía con pros y contras y, sobre todo, el mal ejemplo dado en otros clubes de nuestro país por los Pitermans de turno. También se habla mucho de Quique Pina, pero ahí está el Granada, en Primera, con lo que no todos los ejemplos son malos.

Y a todo esto el Belmonte se va a llenar este domingo y ojalá se pueda celebrar ese esperado ascenso a Segunda, ese retorno a la LFP que sería la gran salvación para el club a nivel económico y la vuelta a un lugar de donde no se debió salir y donde volveremos a disfrutar de un categoría con otro nivel y que se presenta realmente interesante.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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