¿Y ahora qué? (La Tribuna, 17-06-08)

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Sufrimos, pero al final el Albacete Balompié logró la permanencia en la Liga de Fútbol Profesional, algo que no sólo era necesario a nivel deportivo, ya que un descenso podría haber significado la muerte del club ante la falta de recursos y la deuda acumulada.

Y sufrimos porque el equipo estuvo en el alambre toda la temporada, y lo hizo porque no se confeccionó una plantilla competitiva y compensada, y porque cuando hubo que reforzar la plantilla se fichó mal, engañando incluso a los accionistas, la tónica habitual de este Consejo de Administración toda la temporada.

Sí, mentiras, una detrás de otra. Ese ha sido el modus operandi de un Consejo de Administración que tanto criticó y que a la postre lo ha hecho mucho peor que sus antecesores, siempre amparados en que los demás eran los malos y ellos los buenos, pero ahí están los datos.

Empezaron la temporada echando la culpa de todo a Contreras, que un poco más y acaba siendo el toro que mató a Manolete. Como ese discurso se fue acabando, entonces la cargaron contra los medios de comunicación, concretamente contra los periodistas, a los que acusaron de desestabilizadores y de querer que el Albacete descendiera. ¿En qué cabeza cabe que unos profesionales con muchísimos años de experiencia quieran tirar piedras contra su propio tejado? Pues la respuesta es muy fácil, en mentes sucias que piensan que los demás son como ellos.

Hemos vivido una temporada cargada de polémicas, de situaciones esperpénticas, y porque los disparates que han presidido la Fundación han pasado de puntillas. Los errores del Consejo de Administración han ido superándose uno tras otro. Muchos de ellos no llegan a los aficionados, pero puedo asegurar que no me he encontrado en la calle a nadie que hable bien de ellos, con historias rocambolescas, como tratar de cobrar una factura de publicidad seis meses después de que ya estuviera pagada y encima a un empresario al que se le debe 10 veces más del valor de la citada factura. Una muestra más del caos en el que se ha instalado el club.

La gestión ha estado presidida por una total ausencia de transparencia. ¿Qué sabemos del plan de saneamiento? Por no hablar de la ampliación de capital, incluido el intento de manipulación por parte del Consejo cuando el presidente envió una carta a ciertos accionistas a los que instaba a cederle al Consejo sus derechos para la compra de nuevas acciones.

En el capítulo deportivo, ahí está la temporada. Más de 30 jornadas en puestos de descenso. Máximo Hernández ha campado a sus anchas y aunque al final ha sido uno de los artífices de la salvación desde el banquillo, su trabajo como director deportivo ha dejado mucho que desear. Se fichó en verano por amiguismo, por mucho que lo quieran negar, y los refuerzos invernales son para mear y no echar gota.

¿Y ahora qué? ¿Hay alguien ahí? ¿Y los accionistas mayoritarios? ¿Alguien piensa que este Consejo tiene capacidad para seguir dirigiendo el Albacete Balompié (aparte de ellos)?

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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