El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Zona Press 13-14

Albacete está de moda (La Tribuna, 03-06-14)

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Que pedazo de temporada 13-14 hemos tenido. Los éxitos en multitud de disciplinas auguran una buena salud del deporte albaceteño para los próximos años.

Hacía tiempo que no vivíamos tantos buenos resultados, tantas alegrías. El deporte ha vivido años complicados, porque la crisis económica también le afectó. La ya de por sí complicada situación, dado el escaso nivel de participación del entramado empresarial en la necesaria labor de patrocinio y esponsorización de los equipos, hizo desaparecer clubes y tener a otros pendientes de un hilo navigate to this web-site.

Pero no hay quien pueda con la fe y el carácter de la gente que mueve el deporte en Albacete y ahí han estado trabajando no sólo para seguir vivos, sino que también para sumar éxitos totalmente merecidos, fruto del esfuerzo, del trabajo y de la constancia.

Obviamente el mayor éxito es el conseguido por nuestro Albacete Balompié, que ha sabido despertar tras tres años de travesía por el desierto de la Segunda B. El gran trabajo de Luis César y su equipo de trabajo, y de una plantilla comprometida y que ha deslumbrado con su fútbol de toque, pudo dar sus frutos y la vuelta a la Liga Adelante es un hecho que nos llena de alegría y satisfacción.

Pero el Alba no es el único que nos ha alegrado los fines de semana deportivos. Increíble resultó la temporada del Albacete Basket, que tuvo en sus manos el ascenso a la Liga Adecco Plata y, aunque no lo consiguió, eso no empañó un año mágico en el que el Pabellón del Parque volvió a vibrar como en los años 90. Con Alfredo Gálvez al mando en la labor técnica, los éxitos están asegurados.

Otros deportes y deportistas también han tenido su protagonismo, como el Club Waterpolo Albacete y su ascenso a la División de Honor Valenciana, o el Club de Rugby Albacete, que también disputó la fase de ascenso y el Fundación Albacete Nexus Energía, que está luchando por alcanzar la Primera División Femenina.

A nivel individual qué decir del año con el que nos está deleitando el tenista Guillermo García López o los títulos nacionales e internacionales del triatleta David Castro, también de La Roda. También los nadadores del CN Albacete y su entrenador están dando que hablar.

Seguro que alguno se me olvida, que me perdone, pero lo que está claro es que el deporte albaceteño está más vivo que nunca, y yo que me alegro.

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¡Ave, César! (II) (La Tribuna, 27-05-14)

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En junio de 2003 el Albacete lograba su segundo ascenso a Primera División y yo escribía un artículo sobre ello para el espectacular libro de imágenes realizado por los dos mejores reporteros gráficos de nuestra ciudad, padre e hijo, Jesús y Josema Moreno. Allí destacaba que una de las claves para dicho ascenso había sido la figura del entrenador, César Ferrando, y por ello lo titulaba ¡Ave, César! Ahora me veo obligado a repetir, como en una segunda parte, porque las curiosidades hacen que otro César sea ahora el protagonista de un nuevo ascenso. Antes fue nombre, ahora apellido, pero la figura de Luis César ha sido fundamental en el éxito de una campaña que ha culminado con el tan deseado retorno a la LFP.

El mundo del fútbol está llego de latiguillos, de frases hechas, como esa que dice que los partidos los ganan los jugadores y los pierden los entrenadores. Podía estar de acuerdo, o no, pero de lo que sí estoy seguro es de que los ascensos, los éxitos de una temporada, los ganan los entrenadores.

Luis César ha sabido manejar todas las situaciones que se han ido planteando con gran sobriedad. No se ha puesto nervioso ni se ha distraído por todo lo que ha pasado alrededor del club, que fue mucho, sobre todo en el primer tercio del campeonato. El gallego manejó la nave con la habilidad que otorga una dilatada experiencia y demostró haber aprendido mucho a lo largo de sus años por diferentes banquillos y en diferentes situaciones. Aunque parezca mentira, no todos los entrenadores consiguen aprender de sus errores y aciertos y, quizás por ello, hay quien tropieza una y otra vez con la misma piedra. El técnico hizo lo que más complicado en el fútbol, que el equipo jugara bien y ganara partidos.

Otro César ha tenido que llegar al banquillo del Albacete Balompié para tener una temporada brillante y para culminar un objetivo que, además, era una necesidad económica. La viabilidad de la entidad pasaba por regresar a una Segunda División en la que, si se hacen bien las cosas, se puede disfrutar, al mismo tiempo que se equilibran las cuentas. Sólo es cuestión de actuar con sensatez y conocimiento.

Y como, al césar lo que es del césar, considero que el gran artífice del ascenso es Luis César Sampedro y su particular manera de llevar el vestuario, de estudiar a los rivales, de plantear los partidos y de saber imponer un estilo de juego vistoso y ambicioso con el que ha obtenido los mejores resultados posibles. Incluso el domingo, tras el mazazo del 0-2, el Alba siguió fiel a su estilo, tocando y tocando hasta que se encontraron los huecos y los goles. Luis César ha tenido, además, una gran ayuda de la gente de la casa, esos cuyo trabajo pasa casi desapercibido, de puntillas, pero que son el báculo sobre el que sin lugar a dudas se apoya el entrenador. Hablo de Juanky Calero, Pedro Gómez, Carlos Cano y el secretario técnico Víctor Moreno. Ellos han sido los instrumentos que ha utilizado Luis César para devolver al Albacete Balompié al sitio que se merece, la Segunda División.

Y qué decir de la afición, que el domingo llenó el Carlos Belmonte, que animó en todo momento y que explotó con el pitido final. Esta afición merece estar en Segunda División y tiene que darse cuenta que, si el Belmonte presente esa imagen cada domingo, será muy, muy, muy difícil que se escapen muchos puntos en casa. Ojalá la próxima temporada podamos ver así el campo muchas veces.

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El último paso para la gloria (La Tribuna, 20-05-14)

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Las sensaciones eran francamente buenas para el Albacete Balompié la pasada semana y tras el partido jugado en Sestao lo siguen siendo, más que por el resultado, por la capacidad del equipo de resolver una situación límite que pudo poner la eliminatoria claramente a favor del equipo vizcaíno.

Y es que el equipo manchego hizo aguas en defensa, fue demasiado frágil, cometió muchos errores y lo pagó encajando tres goles. El partido se puso muy cuesta arriba con ese 3-1 y el Sestao tuvo el 4-1, lo que hubiera dinamitado la eliminatoria. Pero el equipo siguió luchando, sin poder hilvanar el juego que tan buen resultado le ha dado, pero mostrando, igual que había hecho unos partidos antes en Almería, que no sólo tiene fútbol. La casta, el empuje, las ganas, llevaron al conjunto manchego a la remontada con dos penaltis que, viéndolos una y otra vez por la televisión, se ven muy claros. Nada de robos, ni de arbitraje anticasero. Lo que se vio fue unos jugadores del Sestao que perdieron los nervios, como en el puñetazo de Diamanka a Rubén Cruz que el colegiado no vio o en el segundo penalti sobre Samu, con la patada de Resines desde el suelo sin posibilidad de jugar el balón, que ya estaba en otro sitio.

El resultado es bueno, ya que empatar con muchos goles significa que varios empates pueden favorecer al Albacete. Pero no por ello el equipo de Luis César debe conformarse o salir tranquilo. Aquí de lo que se trata es de ganar y si se puede hacerlo por más de un gol, pues mejor. Quedan 90 minutos y no valen confianzas, pues ya se ha visto de lo que es capaz de hacer el Sestao. Obviamente el Carlos Belmonte no es Las Llanas. Sus características otorgan más beneficios al juego del Albacete y perjuicios para un Sestao que necesita ganar, con lo que puede ofrecer un planteamiento conformista que hubiera traído si el encuentro de ida finaliza con el 3-1 que llegó a ir en el marcador.

Las dimensiones se le pueden hacer muy largas a los jugadores de Ángel Viadero, sobre todo si el Alba es capaz de imponer su juego y de empezar a tocar y tocar en el centro del campo, lo que puede mermar física y psíquicamente al Sestao.

Lo que es alucinante es la respuesta de la afición. Muchas veces tienen que pasar cosas desagradables para que la gente saque su corazón blanco a pasear. El Alba vivió una tragedia con su descenso, y no sólo en lo deportivo, también en lo económico. La deuda acumulada hacía inviable la supervivencia del club a medio plazo, como así quedó demostrado tras el fracaso de la ampliación de capital en la que se lanzó el SOS Albacete Balompié.

Tras un convulso verano llegó un periodo de calma que sin duda ha resultado positivo. Ahora el club está en manos de José Miguel Garrido, que continúa generando recelos, pero que de momento está cumpliendo con las promesas realizadas. Ahora el presidente ya no es un simple gestor, ahora es el dueño, un cambio de filosofía con pros y contras y, sobre todo, el mal ejemplo dado en otros clubes de nuestro país por los Pitermans de turno. También se habla mucho de Quique Pina, pero ahí está el Granada, en Primera, con lo que no todos los ejemplos son malos.

Y a todo esto el Belmonte se va a llenar este domingo y ojalá se pueda celebrar ese esperado ascenso a Segunda, ese retorno a la LFP que sería la gran salvación para el club a nivel económico y la vuelta a un lugar de donde no se debió salir y donde volveremos a disfrutar de un categoría con otro nivel y que se presenta realmente interesante.

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