Kobe Bryant, el jugador que no quiso ser Jordan (La Tribuna, 28-01-2020)

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Una semana más tenía pensado hablar del Albacete, de esa impotencia de nuestro equipo para meter goles que tanto le está lastrando, de esa mala suerte instalada atrás en la que se encaja de rebote y cuesta puntos. Los fichajes han dado un aire fresco al equipo, pero le sigue faltando el gol.

Pero los acontecimientos me llevan a otro lado, triste, por la pérdida de todo un referente en el mundo del baloncesto, Kobe Bryant. En sus inicios no era santo de mi devoción, lo veía como el enésimo imitador de Michael Jordan. Cuando ha existido una figura del nivel de Jordan es habitual buscar a su sucesor, un peso que, muchas veces, se lleva por delante la carrera de un deportista. No hay más que ver el ejemplo que quedó en España, tratando de encontrar al sucesor de Miguel Induráin, una presión que se llevó por delante la carrera de buenos ciclistas que no pudieron soportar esa carga.

Pero Kobe no quiso ser Jordan, Kobe quiso ser Kobe, y lo consiguió. Y lo hizo desde el esfuerzo, desde el trabajo, desde interminables noches de entrenamiento. El talento se tiene, pero desarrollarlo conlleva un sacrificio que muchos no están dispuestos a asumir. Kobe lo asumió y entendía el jugo de otra manera. Por eso mismo congenió tan bien con nuestro Pau Gasol, otro animal competitivo, entraron en sintonía y dieron un brillo especial a mis queridos Lakers.

Kobe se hizo a si mismo y se convirtió en leyenda. Nadie se retira marcando 60 puntos en su último partido. Eso está reservado sólo a los elegidos. Oírle hablar era aprender, porque le mostraba el camino a otros jóvenes y no tan jóvenes. Ya no jugaba, pero su luz seguía brillando. Ahora que se nos ha ido, siempre nos quedará su legado.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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