Donde no hay mata, no hay patata (La Tribuna, 21-01-2020)

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El Albacete Balompié nos sigue dando disgustos. La cosa no deja de estar dentro de la normalidad que supone tener una plantilla cogida con pinzas y que tiene una evidente falta de talento y calidad.

El técnico, primer damnificado al tener que lidiar con un grupo de jugadores que no parece que puedan dar mucho más, hace lo posible por sacarle rendimiento a una plantilla que, no nos engañemos, ha conseguido muchos de los puntos que tiene en su casillero ayudado por esa pizca de suerte que existe en el mundo del deporte. Varios de esos 1-0/0-1 logrados, lo fueron con escasos merecimientos, aunque nos duela reconocerlo.

Nadie niega el trabajo y el esfuerzo que los jugadores realizan cada partido, cada entrenamiento. No pongo en duda su profesionalidad, su implicación y su preocupación. Pero yo, que soy muy refranero, lo tengo claro, donde no hay mata, no hay patata. La plantilla del Alba da lo que tiene y no se vislumbra que haya mucho más que ofrecer. El juego del equipo deja mucho que desear, el gol brilla por su ausencia y cada vez que Ramis se gira al banquillo en busca soluciones le debe entrar una depresión.

Conforme ha ido pasando la temporada se han ido destapando las vergüenzas de un Albacete que todavía no ha tocado fondo, pero que marcha camino de ello como no se ponga remedio. Y la única medicina posible es darle a Ramis buenos materiales con los que reconstruir el equipo. El mercado invernal no es la panacea, ya lo he comentado, pero es lo único a lo que agarrarse para encontrar tres o cuatro futbolistas que le cambien la cara a este pobre Albacete.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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