La cara y la cruz, el éxito y el fracaso (La Tribuna, 24-05-16)

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Pasó un fin de semana de emociones fuertes para el deporte albaceteño y vivimos las dos caras de la misma moneda. Al Albacete Basket le salió la cara y al Albacete Basket la cruz, un fracaso y un éxito en los que nada tuvieron que ver el azar.  Todo es culpa del trabajo, que obviamente unos los hicieron bien y otros mal.

Para el Alba el fracaso es mayúsculo, pues ya la temporada pasada se lidió con él y era para que se hubiera aprendido. No se hizo, se pensó que se podía ir por la Segunda División con lo puesto y se quiso jugar con un equipo de Segunda B en la LFP. La flauta puede sonar una vez, dos no.

Me duele por una afición que ha demostrado madurez y amor a los colores, que ha sabido animar en los peores momentos en lugar de caer en la crítica fácil y cargar contra una plantilla que ha dado lo que tiene, que ha sido honrada. Otra cosa es que los jugadores no den más de sí. La temporada pasada el Alba pudo pecar de pardillo, pero se supo tapar huecos en el marcado invernal, lo que este año no se hizo, ya fuera porque no se quiso o porque no se supo, ellos sabrán. Y también me duele por un entrenador, César Ferrando, que le puso toda la ilusión del mundo, que intentó revertir la situación, pero que se encontró con un vestuario que no daba para más, quedando demostrado que no era una cuestión de sistema o estilo de juego. De donde no hay, no se puede sacar.

En el otro lado está un Albacete Basket que ha sabido lidiar con los presupuestos que ponía manejar y que en sus tres años de existencia ha devuelto a la ciudad su pasión por el baloncesto. Tres años de fases de ascenso y a la tercera llegó la vencida, con superioridad sobre sus rivales y la culminación de un trabajo eficaz. El azar puede aparecer en esa canasta lejana sobre la bocina que te hace ganar un partido, pero ser campeón del grupo más competitivo de la Liga EBA y ganar los tres partidos de la fase de ascenso sólo es obra del trabajo y esfuerzo de los directivos, los entrenadores y los jugadores que han pasado por ahí.

Aquí me alegro un montón por los Gálvez (Alfredo, Dani, Pepeban), por la ilusión que han puesto durante estos tres años y que ahora se ha visto recompensada. Me alegró por un veterano como Diego Fox, por gente como Esteban Sánchez, Ventayol, Mirasol y  por esa Peña, (Lisardo, Ramiro y Cía). Me alegro por el baloncesto.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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