La gran mentira del fútbol (La Tribuna, 11-06-13)

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El fútbol suele vivir en una gran mentira. El negocio, siempre el negocio, hace que se sobrevaloren jugadores y entrenadores. Los representantes buscan colocar sus productos sacando la mayor tajada posible y en los clubes se las van tragando por mor de lograr un equipo competitivo o por aquello de la pertinente comisión, que también sucede.

Nos cansamos de ver cómo en ciertos clubes y en ciertos momentos un representante concreto campa a sus anchas y coloca jugadores como quien vende enciclopedias. Si fichas a este te tienes que llevar a este otro, y luego te encuentras jugadores que nadie sabe cómo han llegado a estar en Primera con un nivel que ni para Tercera División, y llenándose los bolsillos, principalmente el representante de turno.

Tener la suerte de estar con un representante u otro en el momento justo, o que tu representante le caiga en gracia al director deportivo de turno define muchas veces jugar en Primera o en Segunda B, más allá de lo que dicen las condiciones deportivas del elemento. Así, nos encontramos tuercebotas en Primera y jugadores con calidad para mucho más en la Segunda B.

No sólo ocurre esto en el mundo de los jugadores, también en el de los entrenadores, donde es todavía más evidente. Cansados estamos de ver técnicos que caminan de fracaso en fracaso en equipos de renombre, pero que cuentan con ese representante listo que sabe colocarlos en el momento ideal. Menos mal que algunos dirigentes ya se van espabilando, aunque todavía quedan los que se les llenan los ojos con vendehumos que lo único que hacen es llenarse los bolsillos y salir pitando cuando el carro se tuerce.

En éstas se me ocurre un nombre, José Mourinho. Grandísimo técnico. The Special One, y todo lo que tú quieras, pero que ha fracasado en uno de los mejores equipos del mundo, con uno de los mejores presupuestos del mundo y con toda la potestad para hacer y deshacer. Tres temporadas en el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, Benzema, Di María, Casillas, Xavi Alonso, Kaká, Özil y compañía para llevarse una Liga y una Copa del Rey.

l tufo a fracaso tumba y encima su magia como estratega ha sido puesta de manifiesto más fuera del campo que en el terreno de juego, sabiendo sacar los pies del tiesto cuando era preciso para desviar la atención y montando mil y un pollos tanto fuera como incluso dentro de su propio vestuario, convirtiéndose en el principal enemigo del Real Madrid en su última temporada, donde claramente se fue labrando a conciencia un salida evidente al quedar demostrado que ya no daba para más en el banquillo blanco.

Y como en esto del fútbol todo es una gran mentira, después del fracaso no le falta tiempo para tener otro equipo donde vender humo y donde cobrar, si cabe, más que en el anterior. Igual hasta le suena la flauta y gana más títulos, pero siempre le quedará la espina de haber fracasado en el Madrid aunque le pusieran todo lo posible bajo sus pies.

Qué diferencia con la discreción y saber estar, por ejemplo, de Vicente del Bosque, que sin montar pollos, sin sacar los pies del tiesto, cobrando mucho menos, se llevó dos ligas, dos champions y una Supercopa de Europa, entre otros títulos. Pero como para los medios vende mucho más Mourinho y su circo, pues seguiremos alimentando esa gran mentira en la que a veces se convierte el fútbol.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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