Llegó la primera victoria

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Sergio Molina marca el gol de la victoria del Albacete sobre la UD Melilla.Ha costado esta primera victoria para el Albacete Balompié, que llega en la cuarta jornada del campeonato y que sirve para dar una bocanada de aire fresco a un ambiente que se había enrarecido en la última semana por la eliminación copera y los comentarios de unos y otros.

Y es que en el Albacete, como no puede ser de otra manera, la tranquilidad no existe. “Hoy hace un buen día, seguro que llega alguien y lo jode”. Es lo que pasa en el Alba ciclicamente, por unas cosas u otras. En este club parece que está prohibida la paz y la tranquilidad.

Parecía que iba  a llegar tras el tremendo batacazo de supuso el descenso a Segunda B. Se preparó un proyecto ilusionante con una cabeza visible, la del técnico Antonio Gómez, pero la tranquilidad no duró mucho y las marejadas que hubo en la recta final de la temporada, para muchos imperceptibles, es convirtieron en tormenta durante este verano. Cuando parecía superada la tormenta llegó el huracán, y no me refiero al equipo valenciano. Las cosas se siguen haciendo mal, principalmente por un Consejo de Administración que tiene puesta fecha de caducidad para el 30 de septiembre, pero que hasta entonces la sigue liando parda un día sí y otro también.

Entre medias, los problemas en los pagos, de lo que ya hemos hablado y lo que no entiende ni el que asó la manteca. Un pago que se sabía desde el año pasado que había que realizar luego resulta que no está previsto y hay que gastarse el dinero fresco con lo que no quedan ni las telarañas en las arcas del club para pagar nóminas de jugadores, técnicos y empleados. Fenomenal gestión la de sus dirigentes, a los que debería caérseles la cara de vergüenza por lo mal que hacen las cosas.

Si a todo esto se une que los resultados no acompañan, pues ya está el germen para que el mal rollo vuelva  a instalarse en este club, algo que llevo viviendo ya demasiados años. Quizás por eso ya tengo hecho un callo y no me sorprendo de nada ni de nadie.

Antonio Gómez se fundió en un abrazo con Juanky Calero cuando el árbitro pitó el final del partido.Manos mal que llegó la victoria frente al Melilla, no exenta de esos errores impredecibles y que tanto daño hacen, aunque esta vez se pudieron superar con dos remontadas a base de empuje, fuerza y, sobre todo, juego. Por fin se le vio al Alba la intención de jugar, de tocar, de llegar con triangulaciones y buenas acciones. Desterrados quedaron los pelotazos y ese fútbol directo que llega a desesperar cuando las cosas no salen bien. A ello contribuyó un Melilla que vino reservón, conformista con el empate y que presentó una defensa que hacía agua por todos sitios y un centro del campo de chiste.

Pero bueno, había que meter los goles y el Alba los metió, suficientes para remontar por dos veces y lograr un triunfo que debe servir para templar los nervios y serenar la situación. Al equipo hay que dejarlo trabajar con tranquilidad y, sobre todo, solucionar el problema de los pagos, sin mentiras ni medias verdades.

Con dos semanas para la Junta de Accionistas y el previsible cambio de Consejo algunos deberían quitarse de enmedio, sobre todo si anuncian a bombo y platillo que ellos no van a continuar. Si no van a continuar que dejen de enredar, o es que a lo mejor sí que quieren continuar y todo son estrategias para ver por donde camina cada uno y ver quién muestra primero sus cartas.

Un lío, como siempre, esto del Albacete Balompié. Pero que le vamos a hacer, es lo que hay y, seguramente, lo que habrá. Por lo menos el equipo ya sabe lo que es ganar y lleva ahora mismo dos puntos menos que en la cuarta jornada del pasado año. Si se logra ganar el próximo domingo en Jaén, complicado pero no descartable, el Alba sumará un punto más que la pasada temporada en la quinta jornada. Por ello hay que seguir siendo cautos con este equipo y dejarle trabajar tranquilo, para ver realmente hasta donde puede llegar.

Además está el grado de implicación que se muestra por los detalles, por la lucha, por el apoyo al que ha cometido el error, por los abrazos de unos y otros, por la piña que se forma siempre y por la único que parece existir con el cuerpo técnico. Por ahí está el camino a seguir, siempre y cuando les dejen tranquilos, dejen de contarles milongas y solucionen de una vez por todas la situación, aunque todo hace indicar que tendrá que ser el Consejo nuevo que entre el 30 de septiembre el que tome al toro por los cuernos.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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