El Blog de Juan Carrizo

No siempre perder es un fracaso (La Tribuna, 16-05-17)

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El 21 de diciembre de 2012 tiene que ser una fecha marcada en rojo en el calendario de los aficionados del Atlético de Madrid. Fue el arranque de la mejor etapa en la historia del club rojiblanco. Aquel gélido día, el Albacete de Antonio Gómez asestó un golpe mortal en el Calderón. Fue el detonante para la destitución de un Gregorio Manzano que ya llevaba semanas tambaleándose en el banquillo.

Como agua de mayo, aunque fuera invierno, llegó el Cholo Simeone y a partir de ahí, a mi entender, el Atlético dejó de ser el pupas para convertirse en uno de los mejores clubes de Europa. No vamos a repasar los títulos y logros conseguidos en estos años, pero parece que para algunos no son excesivamente críticos con la eliminación en las semifinales de la Champions frente al Real Madrid.

Para muchos, el segundo en una competición es el primer derrotado. La ambición debe estar presente siempre, porque sin ella es difícil superar retos, pero eso no quiere decir que quedar segundo sea un fracaso, ni mucho menos. El Atlético, hasta la llegada de Simeone, había sido un equipo cuyos éxitos solían ser flor de un día. Por un motivo u otro no existía la continuidad que ha tenido en estos cuatro años y pico del argentino en el banquillo.

Mantenerse entre los mejores de Europa durante estos años es fruto de un trabajo eficiente y de un estilo que ha conseguido que jugadores de calidad alta, pero sin el estigma de cracks que tienen otros, hayan llevado al Atlético de Madrid donde está. Ser el entrenador de equipos como Real Madrid o Barcelona tiene otras connotaciones. Allí, con tanta mega estrella, el principal trabajo del técnico es conseguir que haya armonía y mantener a raya los egos de uno y otro. De lo futbolístico, casi ni hablamos. En equipos como el Atlético, el trabajo táctico es fundamental, así como el psicológico, y ahí radica el éxito de Simeone.

Por ello, cuando llega la decepción, hay que abrir la mente y mirar atrás, ver de dónde viene este Atlético y lo que ha hecho por el camino, para darse uno cuenta que entrenador y jugadores sólo merecen el aplauso y reconocimiento, tanto en la victoria como en la derrota. No sé si será el último año del Cholo, pero seguro que muchos de los que ahora le critican por no poder con el Real Madrid, serán los primeros en acordarse del argentino cuando lleguen las vacas flacas. Así es el fútbol.

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El primer paso ya está dado (La Tribuna, 09-05-17)

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E l Albacete Balompié partió esta temporada con un único y claro objetivo, ascender a Segunda División. La apuesta fue fuerte, como se pudo comprobar a la hora de confeccionar una plantilla con jugadores contrastados en la categoría e incluso alguno de categoría superior, como así han demostrado durante la temporada.

Para pelear por ese objetivo del ascenso el primer paso que se debía dar era ser campeón de grupo. Nadie duda de que las posibilidades son mayores ya no sólo por aquello de tener dos oportunidades, sino porque en la primera tienes un 50% de probabilidades.

Sinceramente, una eliminatoria contra otro equipo campeón de grupo no va más allá de un simple partido a 180 minutos, si no hay prórroga al final. Realmente de poco vale lo que hayas hecho durante el campeonato. Cansados estamos de ver equipos que se han paseado con una superioridad pasmosa en su grupo y luego han pinchado tanto en la primera eliminatoria de campeones como en las siguientes y se han quedado sin ascenso. Luego está la comparación de los grupos, que si tal es más fuerte, que si cual es más flojo, que si en uno la competitividad ha sido brutal y ha estado reñido hasta el final, que si en otro varias semanas antes ya estaba clara la clasificación por arriba y estarán más relajados.

Todo eso sólo vale para la estadística. Para saber cuántos partidos ha ganado cada uno, cuántos goles han marcado o cuanto tiempo ha sido líder a lo largo del campeonato. Al final, todo queda reducido a esos 180 minutos en los que los factores que entran en liza son muchos, como el estado físico con el que cada uno llega al encuentro, las bajas importantes que pueden tener, el apoyo que se pueda tener desde la grada, la fortuna de que el colegiado de turno yerre lo menos posible y si lo hace que sea a nuestro favor y muchos otros que por mínimos que puedan parecer influyen en el resultado final.

Sin ir más lejos sólo hay que recordar el extraño play off de la campaña 2013-2014 en el que el Albacete ascendió a Segunda sin ganar ningún partido y encajando cinco goles, que se dice pronto. El 3-3 de la ida y el sorprendente 2-2 de la vuelta, tras ir perdiendo en los primeros minutos por 0-2, muestra a las claras la finísima raya que existe entre el triunfo y el fracaso.

Para el Albacete de Aira, el primer paso ya está dado, veremos si el segundo es el definitivo.

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25 años narrando partidos del Alba (La Tribuna, 02-05-17)

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El otro día tuve el placer de asistir a un nuevo aniversario de la Peña Quijote Blanco, que desde su nacimiento en 2004 ha estado ahí en su empeño de seguir al Albacete Balompié y que se mantiene con medio centenar de socios con mucha fuerza y los cuidados de Paco, del Fiesta y Paz.

Cada año, desde la peña, se premia algún jugador del Albacete o a su entrenador, pero este año la peña ha querido reconocer el trabajo de una de las voces de nuestra radio, de las pocas que quedan todavía narrando los avatares del Albacete, la de Vicente Albujer.

Atrás queda aquella temporada 91-92, la del debut del Alba en Primera, en la que empezó haciendo el entonces habitual micrófono inalámbrico a pie de césped en el Belmonte para Radio Chinchilla. Tras la primera vuelta, el comentarista marchó a otros menesteres, no había forma de encontrar otro narrador, y allí estaba Vicente, con sus 18 añitos, unas ganas tremendas y una de esas voces que se sabe que han nacido para la radio. 25 años han pasado desde entonces y ahí está el bueno de Vicente, ya sea Primera, Segunda o Segunda B. El otro día un amigo hacia la cuenta y le salían unos 1.090 partidos. A 90 minutos por encuentro nos acercamos a los 100.000 delante de un micrófono contando lo que ocurre, ya sea en el Carlos Belmonte, en el Bernabéu o en el Silvestre Carrillo de Mensajero.

Jugadores y entrenadores pasan, algunos fugazmente, otros dejando un poso de cariño y respeto, pero es gratificante que aficionados como los de la Peña Quijote Blanco se acuerden de los que habitualmente nadie se acuerda, pero que están ahí en el día a día, con esa vocación de servicio más allá de lo que es su trabajo de periodista deportivo. Vicente disfruta en los partidos, se alegra en las victorias, sufre en las derrotas.

Durante muchos años tuve la fortuna de compartir cabina y micrófono con este chinchillano de pura cepa al que igual te lo encuentras presentando el pregón de carnaval que clavado en una cruz. Qué bien nos lo pasábamos. Prácticamente es el único que queda realizando las retransmisiones integras de los partidos del Alba, algo que tan bien hicieron voces como las de Carmelo Ayllón, Antonio Sánchez o Luis Castelo.

Enhorabuena por el premio, amigo Vicente, una bonita manera de celebrar esos 25 años de radio con el Albacete Balompié.

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