El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Fútbol
por Juan Carrizo. 1 Noviembre 2011 21:48h. · Categoría: Fútbol
Se cierra una nueva temporada en el Circuito de Albacete en la que la instalación manchega ha vuelto a pasar con nota alta la dura batalla que significa seguir compitiendo con los demás con muchísimos menos medios, económicos, humanos y de infraestructuras. Aquí se celebró el Europeo de Motociclismo y pasaron el CEV, el Europeo de Camiones o el Mundial de Resistencia, por decir algunas de las pruebas más destacadas. El deterioro de la instalación es evidente desde hace años, pero se sigue contando con el que posiblemente sea el mejor de los calendarios de pruebas de nuestro país si dejamos a un lado los grandes premios.
El paso de los años ha traído más instalaciones, más modernas, con más apoyos, pero ahí sigue el Circuito de Albacete dando batalla, algo de lo que sin duda habrá que echar la culpa a su gerente, Sánchez Marín, y a todos y cada uno de los trabajadores que con su esfuerzo hacen posible que la instalación no sólo siga en marcha, sino que, además, que la gente que viene a competir o realizar pruebas se marche contenta por los resultados y también por el trato recibido.
Pero el Circuito de Albacete siempre ha tenido una pesada losa sobre su espalda, que nunca se ha podido quitar y que tampoco ha recibido mucha ayuda para ello. La instalación nació por el empeño de algunos y sin el beneplácito de todos. Quizás por ello nunca ha tenido la repercusión y el reconocimiento que se merecía por parte de una Junta de Comunidades cuyos representantes sólo han aparecido para salir en la foto junto a campeones del mundo. Pero a la hora de ayudar, apoyar y participar en su gestión, la Junta ha hecho mutis por el foro y si te he visto no me acuerdo, con promesas vacías como la del que fuera presidente autonómico José María Barrera en una Gala del Motociclismo a nivel nacional que se realizó en Albacete en enero de 2007. Allí estaba, por supuesto, para salir en la foto y para decir que la Junta apoyaría al Circuito, pero los años fueron pasando y aquello quedó como si fuera una promesa en campaña electoral, o lo que es lo mismo, en agua de borrajas.
La instalación hace tiempo que quedó obsoleta y la anterior alcaldesa, Carmen Oliver, llegó a decir hace unos años que ya existía un plan director para su remodelación, pero como suele pasar, fue otra de las cosas que se llevó el viento.
Ahora hay que pensar qué se va a hacer con una instalación que al paso que lleva quedará como pista de los Micro Machines si es que nadie se acuerda de que necesita mucho más que un simple lavado de cara para seguir, como hasta ahora, en la brecha.
Muchos pensarán ¿pero para qué queremos un Circuito? Pero evidentemente esa gente no sabe la enorme repercusión que sus pruebas tienen a nivel nacional e internacional y la cantidad de gente que pasa por sus instalaciones. Gente que se deja su dinero en restaurantes, comercios, hoteles, gasolineras, talleres, etc., ayudando a mantener la economía de muchos, incluidas las grandes personas y mejores trabajadores que luchan en el día a día por el Circuito de Albacete.
No se trata de meter mañana mismo las máquinas, ya sea para remodelarlo o para derruirlo. Se trata de hablar claro, de planificar una hoja de ruta, de clarificar qué va a pasar con el gran escaparate que ha tenido Albacete en el mundo, aunque muchos no se hayan dado cuenta todavía de lo que representa para la ciudad tener una instalación de estas características.
por Juan Carrizo. 7 Junio 2011 0:12h. · Categoría: Fútbol
Estos últimos meses no han sido desde luego los mejores para la historia del Albacete Balompié. El cúmulo de despropósitos de los últimos años ha terminado con la historia del club manchego en la Liga de Fútbol Profesional, al menos de momento. Ahora sólo nos queda rezar para que esto cambie, algo que de momento no parece que vaya a ocurrir.
El problema no va a ser que continúen los mismos dirigentes, el problema es que se sigan haciendo a salto de mata, dando bandazos y con la improvisación por bandera, algo que ha llevado al Alba a estar donde está.
Hace casi un mes que el club está descendido, por lo que uno quiere pensar que desde ese tiempo hasta ahora se ha firmado al nuevo director deportivo, o secretario técnico, como lo quieras nombrar, que ya se tiene claro el nombre del entrenador encargado de devolver al Alba a Segunda, sea Mario Simón, que va a ser que no, u otro nombre. Y que con esos dos nombres ya decididos ya se tienen vistos 10 ó 12 futbolistas que deben estampar su firma entre esta semana y la que viene, para empezar a generar una ilusión que de momento no se ve por ningún sitio. Todo lo que no sea eso significará que se ha estado perdiendo el tiempo y que esa ganancia que se podía tener la consumar tan pronto el descenso no ha sido aprovechada con lo que ahora, a correprisas, se pueden tomar decisiones precipitadas con tal de que haya algo con lo que contentar a una afición a la que será muy difícil recuperar, a no ser que se hagan las cosas bien y además que se sepan vender.
Finalizó una temporada horrible, con una plantilla horrible que se reforzó de forma horrible en el mercado invernal y que ha sido horriblemente dirigida por los tres técnicos que han pisado el banquillo manchego. Pueden cambiar “horrible” y sus derivados por “lamentable” o “penosa” o “desastrosa”…. cualquiera de estos calificativos definen lo que ha sido un año para olvidar.
Para que vamos a hablar de los jugadores, esos que no han dado el nivel apenas en los albores de la temporada y de los que después nunca más se supo. Hubo muchos a los que no se les podía pedir más. Nadie sabe porque se ficharon, lo que demostraron cuando saltaron al campo. Peor es lo de esos jugadores de los que se espera mucho y que han pasado con más pena que gloria por esta temporada, muchos de ellos señalados por la afición, pero no nos engañemos, porque tendrán su parte de culpa, pero ahí también hay que apuntar con el dedo al entrenador que los pone a jugar sabiendo que están fritos, que su forma física es lamentable, que su grado de implicación nulo y que su tiempo como futbolista ya ha pasado. Si un futbolista no está dando el rendimiento deseado pero sigue saltando al campo, ahí la culpa es del técnico que lo pone.
El partido del sábado, amén de que se ganó con la inestimable colaboración del colegiado Lesma López, sólo sirvió para las despedidas, porque de esta plantilla sólo van a quedar dos o tres futbolistas a lo sumo. Muchos tendrán ofertas de Segunda y otros, mejor que se vayan sin hacer mucho ruido.
Se cierra el telón a 21 años en la elite, con los profesionales, para volver a un pozo del que es muy complicado salir. Sólo haciendo las cosas muy bien y teniendo el apoyo de todos se podrá salir de ahí. Todo lo demás sólo servirá para un “más de lo mismo” de lo que yo, ciertamente, ya estoy pero que muy cansado.
por Juan Carrizo. 8 Mayo 2011 23:26h. · Categoría: Fútbol
El Alba hace ya mucho tiempo que está descendido, virtualmente hace dos jornadas, realmente cuando comenzó el mes de diciembre y los pocos hilos que sujetaban al equipo se rompieron en mil pedazos con una serie de decisiones en cadena que terminaron por arruinar lo poco y mal que ya se había hecho en verano. Las matemáticas han querido darle un poco más de vida al equipo manchego, pero no creo que pasen del miércoles, donde hasta una victoria del Alba no puede valer para nada ya que si el Nástic gana en su visita al Recreativo da igual lo que haga el equipo de Marión Simón que estará ya oficialmente en Segunda División B.
Es difícil pensar en como se pueden hacer tan mal las cosas hasta llegar a este punto, pero tampoco ya que buscarle tres pies al gato. Todos los años descienden cuatro equipos y, evidentemente, no deben haberlo hecho muy bien para llegar a esta situación. Por ahí debe andar el Alba, que comparo con el Tenerife le queda el consuelo de haber hecho una plantilla horrible que a poco más podía aspirar, mientras que los canarios, con un presupuesto desorbitado y jugadores cobrando un pastizal nos acompañarán en este tenebroso viaje a las tinieblas de la Segunda B.
El Alba volvió a ofrecer más de lo mismo ante el Barcelona B, un quiero y no puedo que por muy buena imagen que de, la rentabilidad es nula. De momento Mario Simón sólo ha podido hacer un poco más que Vidal, pero ni el albaceteño ni el gallego juntos llegan a los números de un Antonio Calderón que ahora se pregunta muchos el porqué de su destitución, si claramente se ha comprobado que aquí los más malos han sido los jugadores y, por supuesto y en mayor medida, los consejeros. Por si los jugadores son malos ya lo sabían ellos y los que los ficharon, pues así lo decían sus números. El que venía de no jugar por los que venían de descender a otros equipos e incluso los que venían de no ser nadie en Segunda B. Así, con esta plantilla pusilánime que nos hicieron este verano entre Mariano Hernán, Copete y Calderón, a poco se podía aspirar. Y por si faltaba algo en diciembre el presidente se metió a director deportivo y empezó a fichar desechos de tienta, unos retirados y otros que se deberían retirar, que ayudaron a la definitiva descomposición de una plantilla cogida con pinzas y en la que se cambiaron esas pinzas por trozos de celofán del barato.
El Alba sumó una nueva derrota en el Mini Estadi, la cuarta consecutiva, y da igual que jueguen los profesionales o que jueguen los canteranos, el resultado viene a ser el mismo. Un partido ganado en las últimas 18 jornadas. Es para darles vergüenza, pero que mucha vergüenza. Eso de acabar con dignidad y la cabeza alto no lo veo yo por ningún sitio en este Albacete que posiblemente acabe como colista de la Segunda División al paso que lleva. El miércoles hay un nuevo partido en casa, en el Carlos Belmonte, donde nos vamos a juntar cuatro gatos, no da para más la cosa. Y yo le diría a Mario Simón que dejase a los jugadores del filial en la grada y pusiera un once de profesionales, un once con esos jugadores que han llevado al club a la ruina deportiva y para la foto que bajasen los consejeros, los unos y los otros, y se pusieran todos juntos para que, por lo menos, los cuatro gatos los puedan mandar a todos a zurrir mierdas con un látigo, que es lo que se merecen.
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