El Blog de Juan Carrizo

El Alba y las instituciones (y II) (La Tribuna, 18-04-17)

Recordaba hace siete días las relaciones que han tenido las diferentes instituciones públicas con el Albacete Balompié y el nuevo capítulo, que no es tan nuevo, con la Diputación Provincial, pues son ya varios años en los que las relaciones no son cordiales. Llegados a este punto, hay que decir que el club de la capital tiene toda la razón del mundo a la hora de quejarse por las promesas incumplidas por los actuales dirigentes.

El deporte, sobre todo en edad escolar, debe ser una prioridad para las instituciones, porque fomentar la actividad física entre los más pequeños es salud y es educación. De todas formas, ello tampoco significa que se deba abrir el grifo del dinero público, porque a todo esto, no se nos debe olvidar que el Albacete Balompié, del que depende su Fundación, es una sociedad anónima y el único club de la provincia capaz de generar ingresos, muy por encima que el resto de clubes de otros deportes que no tienen su repercusión mediática y sus posibilidades publicitarias.

Es curioso que la Fundación Albacete Balompié, con 250 alumnos, reciba una subvención de la Diputación de 30.000 euros, mientras que otras escuelas, como Albacer, con unos 640 niños, reciba 3.000 euros y, en otros deportes, como la escuela del Albacete Fútbol Sala, con 620 alumnos, reciba 10.000 euros.
Esto, en ningún caso, justifica que desde la Diputación se redujera sin previo aviso una subvención para la Fundación que se había comprometido en 100.000 euros anuales. Para que te fíes de los políticos, acostumbrados a eso de prometer y no cumplir. Pero el principal mal que hizo el presidente de la Diputación, en este caso, es prometer algo que no tenía la seguridad de poder cumplir, porque no debemos olvidar que el PSOE no tiene la mayoría absoluta, lo que significa que necesita otros apoyos para aprobar, cosas, como los presupuestos.

A todo esto, José Miguel Garrido ha puesto el cartel de for sale en el Albacete Balompié, pero la consecuencia no parece acorde a la ofensa. Un club en Segunda B (donde los ingresos no cubren los gastos y el ascenso es muchas veces una lotería), la deuda con Hacienda (que aprieta y ahoga) y el resto de la deuda (que alguna vez habrá que pagar), parecen razones de más peso para salir zumbando que las mentiras de un político. A ver qué pasa el 30 de junio.

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