Nadie dijo que iba a ser fácil (La Tribuna, 04-06-13)

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Cuando el Albacete Balompié sufrió la convulsión que supone abandonar la Liga de Fútbol Profesional eran muchos los que pensaban que en uno o dos años el equipo volvería al que había sido su sitio natural en los últimos años.

Sólo los más viejos del lugar recordaban los duros años de Tercera y Segunda B, porque el club había vivido en una nube desde el histórico ascenso a Primera en 1991. Una vez visto lo que ahora es la Segunda B se demuestra que volver a la LFP es mucho más complicado que lo que muchos pensaban. Puedes tener un gran presupuesto o puedes tener un gran equipo, pero nada asegura el ascenso, y sino que se lo digan al Cartagena.

En estas dos temporadas hemos visto como el Lugo ascendió después de numerosas promociones, de lo mucho que le ha costado al Alavés recuperar la categoría perdida hace cuatro o cinco años y qué decir tiene de la trayectoria del Oviedo, el eterno aspirante que tendrá su oportunidad tras dejar en la cuneta a nuestra Albacete.

El fútbol es complicado. Ser mejor no sirve de mucho si no metes los goles, que es lo que este año le ha pasado al Albacete. Con más acierto, el Alba habría sido campeón de grupo, seguro, y, por supuesto, no habría quedado eliminado frente a un Oviedo con buenos jugadores, un fútbol muy práctico y una gran dosis de fortuna.

La primera eliminatoria ha dejado claro que el grupo IV era el más flojo con diferencia. Los cuatro clasificados han caído a las primeras de cambio, aunque el Jaén, como campeón, tendrá una segunda oportunidad.

Del tema económico mejor no hablar, aunque está claro que tampoco ha ayudado mucho, aunque ha servido para hacer más piña, para que el vestuario estuviera más unido en la adversidad y para que la afición fue consciente de los sacrificios hechos por jugadores y empleados por salvar esta entidad.

El varapalo ha sido grande. Las ilusiones quedaron rotas. Una lástima viendo el aspecto que presentó el Belmonte el domingo. No quiero pensar como se pondrá el campo el día que se juegue el partido decisivo por el ascenso. Muy grande la afición y muy grande el equipo. Más allá de las capacidades de uno y otro, la plantilla ha mostrado un compromiso con el club que ya hubiéramos querido en los últimos años de Segunda. Los jugadores se han dejado la piel, con mayor o menor acierto, pero se han vaciado en el campo por nuestro escudo, y eso es algo que se debe reconocer.

Ahora toca reflexión, para saber lo que interesa y lo que no, para encontrar un nuevo camino con el que mantener viva la llama. Habrá que encontrar la manera de que este club pueda seguir vivo, a pesar de los pesares, y que la próxima campaña vuelta a tener la oportunidad de luchar por el ascenso. Encomiable la labor de la familia Iniesta, que ya dice que el año que viene habrá un proyecto para ser campeones de grupo. Muchos critican su labor al frente del club y cierto es que, como en todos los casos, han tenido errores y aciertos, pero nadie puede negar su implicación y predisposición.

Lo más importante ahora es tener la cabeza fría, hilar muy fino y acertar en los puestos claves para la próxima  temporada. La plantilla necesita una renovación, está claro, pero hay muchos elementos muy aprovechables. Ahora toca trabajar en los despachos y esperemos que a mediados de julio pueda arrancar con ilusión la pretemporada del Albacete, lo que significará que este club sigue vivo.

Sobre el autor

Juan Carrizo

Jugador y entrenador titulado de baloncesto, practicante de otros deportes como el fútbol, el atletismo o el tenis, trabajo como redactor de deportes en La Tribuna de Albacete desde 1991 habiendo colaborado en diferentes ocasiones y en varias emisoras locales como Radio Chinchilla, COPE o la desaparecida Arco Iris.

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