Cortinas de humo (La Tribuna, 14-02-12)
En España tenemos la fea costumbre de enervarnos y darle excesiva relevancia a cosas que, seguramente, pasarían casi desapercibidas si no se les hiciera caso. Por contra, las cosas realmente importantes o de relevancia pasan casi inadvertidas o son objeto de pequeños comentarios de pasada, mientras corren ríos de tinta y miles de análisis sobre otros asuntos.
España atraviesa una crisis de alto nivel, donde el paro no cesa, las empresas siguen quebrando y las medidas que se toman son granos de arena en medio del desierto. Pero cuando los franceses nos tocan a Contador ponemos el grito en el cielo, es noticia en todos los telediarios y hasta el gato hace su reflexión sobre el espinoso asunto del doping en nuestro país.
Lo que no se dan cuenta es de que, en lo que a doping se refiere, España está en el punto de mira del mundo y ya no sólo por los numerosos casos registrados entre ‘fantásticos campeones’ que de pronto cayeron de su pedestal al ser cazados con sustancias prohibidas. Quizás el problema radique en la chapuza que supuso la ‘Operación Puerto’, donde al final todo quedo en agua de borrajas cuando se llegó a decir que había sangre no sólo de ciclistas, sino que también de profesionales de otros deportes que además eran muy famosos. Hubo caza de brujas, «sancionados» sin sanción, como nuestros Óscar Sevilla, pero al final el tema quedó archivado, en lo que a los deportistas se refiere, y aquí paz y después gloria. No es extraño, pues, que España quedara marcada por su negligencia en este tema.
Pero mientras los medios se centran en el tema Contador y, sobre todo, en la falta de respeto de los franceses hacia los grandes deportistas de nuestro país, el paro sigue creciendo, las empresas se siguen hundiendo, la sangría no cesa y mientras tanto nos suben las tasas del IMD, nos meten una reforma laboral en la que, como siempre, sólo ganan los empresarios y los políticos siguen a su ‘chano chano’, recortando de aquí y allá para salvar unos números insalvables sin querer agarrar el toro por los cuernos.
Siempre resultará más fácil subir el IVA, el IBI, las tasas, abaratar el despido, recortar el sueldo a los funcionarios y todo ese tipo de medidas cuya ganancia es mínima, pero cuya repercusión para el bolsillo del contribuyente es muy importante, que atajar el problema de raíz, con las comunidades autónomas asumiendo competencias a las que no pueden hacerles frente y que provocan que pilares básicos como la educación o la sanidad estén como están.
En este país se está más pendientes de chismorreos de barra de bar y de los chistes que hacen los vecinos a nuestra costa que de las cifras del paro que no frenan o de que se cae nuestro sistema sanitario. Aquí, lo que verdaderamente importa, es que los guiñoles franceses se han metido con nuestras megamillonarias estrellas del deporte.
Siempre está bien lanzar cortinas de humo que no dejen ver la realidad de lo que pasa, como ya ocurrió durante la ‘Operación Puerto’ y también durante otro fracaso como la ‘Operación Galgo’, en plena huelga de controladores aéreos. Ahora la polémica con los chistes franceses, más interesante que hablar del paro, la reforma laboral, los mil y un recortes y la situación ruinosa de un país que no mejora de ninguna manera.