Tranquilidad, que todavía queda mucho (La Tribuna, 29-11-11)
Tras un arranque ilusionante, el Albacete está sufriendo de lleno lo que supone estar en Segunda B, donde cualquiera te puede ganar por muy buen equipo te creas que tengas. El Vecindario, que hasta hace bien poco era colista, ahora casi te pasa por encima y se ha metido ya en mitad de la tabla, como quien no quiere la cosa, mientras que tú andas renqueante y empiezas a sufrir una competición para la que, a lo mejor, no estabas preparado.
El descenso a los infiernos sufrió un balsámico buen inicio de temporada, con el Alba en las primeras posiciones y encadenando buenos resultados. Pero aquel buen inicio y las expectativas que se habían creado ya en una afición deseosa de que, por fin, las cosas salieran bien, aunque fuera en una categoría más baja, empiezan ya a ser dudas porque los últimos dos meses han resultado desastrosos.
Y son desastrosos porque un equipo que quiere jugar los play off, que quiere luchar por el ascenso, no puede ganar sólo un partido en las últimas seis jornadas.
Y quizás el principal problema es que ya no quedan excusas que poner. El Vecindario fue mejor que el Albacete y si hace bien poco hablaba Gómez de los que tenían mayor presupuesto, para valorar el empate con el Castilla o justificar las derrotas con Tenerife u Oviedo, ahora habría que mirar como está el presupuesto del Marino o el Vecindario para darnos cuenta de que aquí, lo que importa, es hacer las cosas bien, y parece que en el Alba, ahora mismo, no se están haciendo del todo bien.
El equipo anda atascado, es demasiado previsible, los rivales te superan con claridad en las primeras partes y la gran forma física mostrada al inicio ya es equiparada por casi todos los rivales. Pero no podemos olvidar que esto es fútbol y que, quitados uno o dos privilegiados, aquí todo el mundo atraviesa baches y malas rachas donde lo más importante es superar para volver al buen camino.
Sólo se llevan 15 jornadas disputadas, con lo que queda todavía un mundo, toda una segunda vuelta más tres jornadas, con lo que son muchas las cosas que pueden pasar. Sólo hace falta echar un vistazo a la jornada 19, final de la primera vuelta, de la pasada temporada, para ver que el Guadalajara, que acabó ascendiendo, ocupaba en esos momentos la séptima posición y que el Real Madrid Castilla, que se quedó con la miel en los labios, era décimo.
Aquí de lo que se trata es de llegar a la recta final del campeonato bien colocado, meterse en los play off y dar allí lo mejor de cada uno. Ahora es el momento de estar tranquilos, de estar con el equipo, de arropar a jugadores y técnicos y esperar que pronto sea superado este bache. No debemos volver a caer en errores del pasado, no hay que precipitarse y empezar a cortar cabezas o a cambiar a media plantilla, porque al final, ya quedó demostrado, así no vamos a ninguna parte. Aunque las dudas estén apareciendo, ahora lo mejor es tener confianza en el proyecto y dejarle seguir su camino.