El Blog de Juan Carrizo

Artículos del día 28 Septiembre 2011

El fútbol y sus lumbreras (La Tribuna, 27-09-11)

Ya dice el refrán que de fútbol y medicina todo el mundo opina. Día tras día nos encontramos expertos en el balompié, adelantados que conocen todos los entresijos de este juego y son capaces de desmenuzar el sistema que utiliza Guardiola o dónde falla Mourinho. Sólo hay una cosa que los termina de retratar, el tiempo.

Porque el tiempo da y quita razones. Es lo que pasa muchas veces con jugadores desechados por técnicos que con el paso de los años triunfan en otros lares, mientras los que lo volcaron en su día se tiran de los pelos pensando en la pasta que le podrían haber sacado al elemento que tal entrenador dijo que no servía para esto del fútbol.

Y con los entrenadores pasa los mismo. Técnicos defenestrados, no se sabe bien porqué motivos van luego demostrando que no eran tan malos y que algo tenían para conseguir buenos resultados allá donde sienten su trasero. Uno de ellos es Juan Ignacio Martínez, uno de esos técnicos que han sabido labrarse su currículum a base de trabajo, sin grandes medios de comunicación empujando para que sean fichados por algún equipo de renombre y con la honradez del que empieza desde abajo sin que nadie le regale nada.

El bueno de Juan Ignacio estaba vendiendo seguros no hace mucho tiempo, mientras entrenaba en equipos alicantinos. Le llegó la oportunidad y la aprovechó, primero en el Cartagena y después en el Alcoyano, aunque no pudo culminarlo con un ascenso. El Salamanca apostó por él y consiguió un excelente séptimo puesto con un modesto presupuesto. Entonces llegó el Albacete, un equipo con mucho peso y que ha servido como escaparate a muchos entrenadores y jugadores. La temporada estaba siendo plácida. No había muchos mimbres, pero se estaba salvando la situación sin la debacle que el año anterior estuvo a punto de protagonizar un Quique Hernández al que se mantuvo en el puesto hasta contra su propia voluntad, aunque los resultados eran los que eran.

Toda la paciencia que hubo con Quique Hernández y la sinrazón de mantenerlo en el puesto a pesar de incluso dimitir en varias ocasiones se tornó en la sinrazón de despedir a Juan Ignacio Martínez cuando la permanencia estaba a punto de conseguirse y la temporada marchaba por buen camino.

Las razones hay que buscarlas en ese vicepresidente deportivo que es de los que quieren sentar cátedra cuando hablan de fútbol, sabiendo siempre más que nadie en lo que al balompié se refiere.

Juan Ignacio se tuvo que ir a su casa, con una carta de despido para mear y no echar gota, para demostrar al año siguiente en el Cartagena que algo debe saber de esto del fútbol.

Y este verano, el bueno de Manolo Salvador, nuestro querido ‘Paello’, le dio la oportunidad de entrenar con el Levante en Primera y, de momento, ahí están los resultados, tercero en la tabla y sin conocer la derrota. Me alegro por Juan Ignacio, del que guardo un buen recuerdo porque, aunque tenía esos ataques de entrenador de los que nadie se libra, tenía los pies en el suelo y sabía perfectamente lo que hacía.

«Buenísimo», como le gustaba decir a JIM, este arranque de Liga del Levante. Ahora ya sólo falta que ponga a jugar a Keylor Navas y todos tan contentos.  

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