El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Septiembre, 2011
por Juan Carrizo. 28 Septiembre 2011 6:47h. · Categoría: Zona Press 11-12
Ya dice el refrán que de fútbol y medicina todo el mundo opina. Día tras día nos encontramos expertos en el balompié, adelantados que conocen todos los entresijos de este juego y son capaces de desmenuzar el sistema que utiliza Guardiola o dónde falla Mourinho. Sólo hay una cosa que los termina de retratar, el tiempo.
Porque el tiempo da y quita razones. Es lo que pasa muchas veces con jugadores desechados por técnicos que con el paso de los años triunfan en otros lares, mientras los que lo volcaron en su día se tiran de los pelos pensando en la pasta que le podrían haber sacado al elemento que tal entrenador dijo que no servía para esto del fútbol.
Y con los entrenadores pasa los mismo. Técnicos defenestrados, no se sabe bien porqué motivos van luego demostrando que no eran tan malos y que algo tenían para conseguir buenos resultados allá donde sienten su trasero. Uno de ellos es Juan Ignacio Martínez, uno de esos técnicos que han sabido labrarse su currículum a base de trabajo, sin grandes medios de comunicación empujando para que sean fichados por algún equipo de renombre y con la honradez del que empieza desde abajo sin que nadie le regale nada.
El bueno de Juan Ignacio estaba vendiendo seguros no hace mucho tiempo, mientras entrenaba en equipos alicantinos. Le llegó la oportunidad y la aprovechó, primero en el Cartagena y después en el Alcoyano, aunque no pudo culminarlo con un ascenso. El Salamanca apostó por él y consiguió un excelente séptimo puesto con un modesto presupuesto. Entonces llegó el Albacete, un equipo con mucho peso y que ha servido como escaparate a muchos entrenadores y jugadores. La temporada estaba siendo plácida. No había muchos mimbres, pero se estaba salvando la situación sin la debacle que el año anterior estuvo a punto de protagonizar un Quique Hernández al que se mantuvo en el puesto hasta contra su propia voluntad, aunque los resultados eran los que eran.
Toda la paciencia que hubo con Quique Hernández y la sinrazón de mantenerlo en el puesto a pesar de incluso dimitir en varias ocasiones se tornó en la sinrazón de despedir a Juan Ignacio Martínez cuando la permanencia estaba a punto de conseguirse y la temporada marchaba por buen camino.
Las razones hay que buscarlas en ese vicepresidente deportivo que es de los que quieren sentar cátedra cuando hablan de fútbol, sabiendo siempre más que nadie en lo que al balompié se refiere.
Juan Ignacio se tuvo que ir a su casa, con una carta de despido para mear y no echar gota, para demostrar al año siguiente en el Cartagena que algo debe saber de esto del fútbol.
Y este verano, el bueno de Manolo Salvador, nuestro querido ‘Paello’, le dio la oportunidad de entrenar con el Levante en Primera y, de momento, ahí están los resultados, tercero en la tabla y sin conocer la derrota. Me alegro por Juan Ignacio, del que guardo un buen recuerdo porque, aunque tenía esos ataques de entrenador de los que nadie se libra, tenía los pies en el suelo y sabía perfectamente lo que hacía.
«Buenísimo», como le gustaba decir a JIM, este arranque de Liga del Levante. Ahora ya sólo falta que ponga a jugar a Keylor Navas y todos tan contentos.
por Juan Carrizo. 21 Septiembre 2011 13:04h. · Categoría: Zona Press 11-12
La selección española de baloncesto volvió a demostrar una vez más que el talento está muy por encima del físico. No somos una selección pequeña, está claro, pero tampoco destacamos por tener estos cuerpos cargados de músculos que tan de moda pusieron hace unos años en la NBA, donde poco va a poco van desapareciendo esos jugadores con talento que siempre eran los que marcaban las diferencias y son sustituidos por locomotoras anabolizadas cuyo concepto del baloncesto moderno no va más allá de lo que es machacar el aro contrario, en su afección totalmente literal.
España gana porque tiene calidad, un grupo extraordinario y, sobre todo, talento. Pau Gasol no destaca por sus enormes espaldas, musculados brazos y físico imponente. Cierto es que su paso por la NBA lo ha ensanchado, pero gana la partida a base de colocación, habilidad y esa cosa especial que tienen los jugadores de su clase que hace que el balón entre en la canasta de la forma más inverosímil. Lo mismo le pasa a Navarro, al que no pudieron domar en la NBA y se volvió a España para disfrutar jugando, que en el fondo, es de lo que se trata. Si esta selección que tenemos no disfrutase en el campo como se ve que lo hace, no habríamos ganado absolutamente nada. El secreto de un juego como el baloncesto tiene muchos matices, desde el físico, importante, pero no vital, pasando por el táctico y acabando por el talento, eso que a nuestros chicos de oro les sobra por todos lados.
No ha sido fácil el camino para la selección desde la marcha de Pepu Hernández, que fue el iniciador de este camino exitoso. Scariolo no termina de gustar y los rumores sobre los problemas internos no ayudan. Momentos difíciles parecen que se han vivido, pero ahí está también el talento de los jugadores de saber lidiar estas situaciones, echarse el equipo a la espalda y seguir adelante por muchas trabas que se pongan en el camino. Los entrenadores no ganan los partidos, pero ayudan a perderlos y Scariolo, a veces, parece que se empeña en ello. Lo siento, no me gusta como seleccionador. No le pega a la selección un tío tan estirado, engominado, entre tanto jugador humano, sencillo y con tanto talento.
Pero España sigue maravillando con el juego, el desparpajo, la capacidad para hacer fácil lo difícil, donde Gasol, Navarro y Calderón, por decir tres, lo bordan. El talento de estos tres jugadores hace que la selección española esté muy por encima del resto y, además, lo demuestran en cada partido. Si la bomba está fina, no hay quien lo pare. En el Europeo lo ha bordado, logrando un MVP merecido. El talento se impuso al físico, una vez más.
Disfrutemos de este Europeo y pensemos que lo que nos viene, los Juegos Olímpicos, que pueden ser el principio del fin para la generación de los chicos de oro, que ya empiezan a tener años y hay que ver lo que llega por detrás. Ahí están las decenas de jugadores que en los últimos años han destacado con las selecciones inferiores pero que luego se pierden entre los extranjeros, comunitarios y adheridos que proliferan por la ACB. Como suele ocurrir, tiramos piedras contra nuestro propio tejado, es la tradición, y en lo que se especializan los federativos. Creo que sin estos personajes el deporte español tendría muchos más éxitos, pero por ahí siempre aparece algún trajeado abrazafarolas, -que diría García-, para fastidiar las cosas con las tontunas que se inventan. Pasa en el baloncesto, en el fútbol, en el atletismo, y en cualquiera de las federaciones en la que te metas.
por Juan Carrizo. 14 Septiembre 2011 6:47h. · Categoría: Zona Press 11-12
No podemos dejar pasar el buen arranque que ha tenido La Roda CF en su estreno como equipo de la Segunda División B. Un club, que nació hace poco y que ha ido labrando camino con tranquilidad y pasos firmes, se encuentra ahora en un momento dulce de su historia. No pudo llegar el ascenso en una campaña 09-10 que resultó espectacular, pero a la siguiente se lograron los frutos al trabajo bien hecho.
Ahora, estaba claro que, por presupuesto y bisoñez en la categoría, La Roda CF estaba llamado a pasar ciertos apuros para conseguir su objetivo, que no podía ser otro que la permanencia. Es evidente que esto no ha hecho nada más que empezar y que queda mucho camino por recorrer, pero los nueve puntos que ya tiene en el zurrón no se los quita nadie y es un buen trecho de camino andado, tras sólo cuatro jornadas disputadas, en la que sólo han perdido en casa del gallito Lugo, no sin dejar constancia de que podrían incluso haber sumado algún punto.
La plantilla con la que cuenta Antonio Cabezuelo Rojo es corta, pero ha sabido reunir jugadores con la experiencia y calidad en la categoría con la que hacer frente a la temporada sin miedo ni timidez. Sus dos partidos en casa acabaron con goleada y fuera ya ha sumado su primer triunfo. A poco que mantengan el ritmo la temporada puede resultar mágica, dando una vuelta de tuerca más en sus éxitos históricos de las últimas campañas. Contar con jugadores como Íker Torre, Jesús García o Sergio Ortiz dan mucho empaque a un equipo que mantiene también los buenos mimbres de anteriores temporadas, con Espínola, Megías, Santi Polo, Héctor o Bocanegra. Luego se han incorporado jugadores con experiencia en la categoría, como Pablo García, Pereira o Méndez.
En definitiva, un buen bloque con el que Rojo ha conseguido que la ilusión por el ascenso no se pierda en este inicio de temporada para una afición que no es muy numerosa, pero sí muy fiel y que a buen seguro que está disfrutando con el equipo rojillo. Ya se vio en el grupo que acompañó a La Roda CF al Cerro del Espino y a buen seguro se verá este fin de semana con la visita del Montañeros.
En La Roda tienen que ser conscientes de que quedan muchas jornadas y no se pueden bajar los brazos, pero a la marcha que llevan la temporada se presenta ilusionante.
La de arena el pasado fin de semana la puso el Alba, que hizo todo lo posible para puntuar pero se quedó de vacío contra un Tenerife que utilizó la ley del mínimo esfuerzo. Supieron aprovechar la candidez de la defensa manchega con dos jugadas a balón parado para sacar el máximo rendimiento a poco fútbol. Todo lo contrario que el Albacete, que ofreció todo un recital en la segunda mitad, con un fútbol que hacía años no se veía en el Carlos Belmonte, pero que no obtuvo su recompensa. Cuatro jornadas, dos triunfos, un empate y una derrota, es mejorable.
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