El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Marzo, 2011

Certificado de defunción

Kike Tortosa, uno de los pocos comprometidos, se lleva las manos a la cabeza con desolación tras el gol de Las Palmas.No hay desde luego muchas  ganas de escribir. Tras lo visto el pasado sábado sólo queda reafirmarse en que tenemos uno de los peores equipos de la historia del Albacete, o al menos es lo que demuestran sobre el terreno de juego. La lucha, garra y entrega de apenas cuatro o cinco futbolistas no es suficiente para salvar esta nave a la deriva cuyo capitán anda cada vez más perdido con el paso de los partidos.

Otro desastre frente a la UD Las Palmas, con gol en propia puerta incluido, no fue más que la preparación del certificado de defunción de un enfermo terminal al que ya sólo mantienen con vida las máquinas, es decir, las matemáticas. Ahora la distancia con los puestos de salvación es ocho puntos, con 12 jornadas por delante y ningún atisbo de que esta plantilla pusilánime sea capaz de levantar cabeza.

David Vidal le ‘calienta’ la cabeza a Toni.Si la cosa estaba complicada, David Vidal ha terminado de rematarla volviendo loca a una plantilla que desde el Consejo se encargaron de romper y que desde el banquillo han terminado por desquiciar, como lo demuestran las propias declaraciones de Vidal en la previa tirando piedras contra su propio tejado con una rajada para Tato que no venía, ni mucho menos, a cuento, porque seguramente hay otros futbolistas sobre los que se pueden decir muchas cosas pero el técnico, en plena paranoia, en lugar de sentenciarlos los sigue poniendo como titulares ante la desesperación de una grada que ya casi ni protesta, pues tiene asumido que de esta no salimos.

Lo peor de todo serán esas 12 jornadas de lenta agonía que todavía debemos pasar y en las que, a buen seguro, habrá de todo un poco para tener faena y seguir escribiendo las páginas más tristes de la reciente historia de este club.

De agoreros, pesimistas y otras hierbas (La Tribuna, 15-03-11)

El Albacete Balompié vive sus últimas semanas en la Liga de Fútbol Profesional. Por más que nos empeñemos en agarrarnos a las matemáticas, lo único que nos queda, este equipo hace tiempo que está con el encefalograma plano y la respiración asistida.

No se trata de ser agorero ni pesimista. Es una cuestión de pura y dura realidad. Este Albacete es incapaz de ganar, tiene una impotencia enorme a la hora de materializar goles y encima en defensa comete los errores suficientes como para darlo por muerto antes de tiempo. Por mucho que en Ponferrada vean con ilusión que todavía pueden salvarse con un punto menos que nosotros, la realidad es bien distinta, para unos y otros.

El Albacete ha sumado cinco victorias en las 29 jornadas de Liga que llevamos disputadas. Pensar que este equipo, en las 13 que restan para acabar el campeonato, puede ser capaz de ganar ocho encuentros, es simplemente una cuestión de fe. Los milagros, en Lourdes, porque en el mundo del fútbol se ven muy de uvas a peras. Uno puede salvar un partido milagroso o encadenar una buena racha de victorias en la recta final, pero cuando los equipos de mitad de la tabla ya tienen todo el pescado vendido y se cae en la relajación. Es lo que ha venido ocurriendo en las últimas temporadas, donde, curiosamente, en las últimas jornadas siempre suelen ganar los equipos que están en la zona baja. Pero esta temporada la cosa será diferente, eso de que promocione a Primera hasta el sexto clasificado dará esperanzas a más de uno que no se va a permitir relajaciones en las últimas jornadas y los que anden metidos en el pozo lo van a tener más difícil. Por otro lado, para ganar es obligatorio meter al menos un gol más que el contrario y el Albacete es el peor equipo de la categoría en ese sentido.

El Alba lleva 10 jornadas sin ganar, en las que sólo ha sumado dos puntos y en las que sólo ha marcado tres goles. No es pesimismo, es realidad. Este equipo es carne de cañón, lo miren como lo miren.

El efecto Vidal no se produjo, seguramente porque el problema, como se ha dicho muchas veces, no era una cuestión de entrenador. Se cagó en verano conformando una plantilla carente de calidad y carácter y se cagó en invierno revolucionando un vestuario con la llegada de jugadores fuera de forma que poco o nada están aportado y prescindiendo de otros que, posiblemente, podrían haber ofrecido un mejor rendimiento.

Pero no sólo fue una cuestión de rendimiento. El caso Asen rompió muchas cosas, como la confianza del vestuario en Antonio Calderón y la unión en una plantilla que sigue cogida con pinzas tras los ¿refuerzos? invernales.

El Albacete camina firme hacia el descenso, lo dicen los números y lo dice un equipo incapaz de ganar a nadie. Con dos rachas negativas de 11 y 10 jornadas sin ganar aquí no se puede hablar de que no hay fortuna. Lo que no hay es calidad ni capacidad para pensar que se puede obrar el milagro.    

El Alba firma su certificado de defunción

Tarantino camina hacia los vestuarios tras entregar su camiseta a los aficionados albaceteños en El Toralín.Por mucho que nos quieran vender que quedan puntos suficientes para salvarte y todas esas cosas, yo creo que el Albacete firmó en Ponferrada su certificado de defunción. Un equipo que pierde sus dos partidos con el colista no merece otra cosa que estar donde está, en el pozo de la clasificación.

Este Albacete es un equipo horrible, impotente e incapaz de generar optimismo. No le hace un gol al arco iris, pero no porque falte fortuna, lo que falta es calidad, tanto dentro del terreno de juego como fuera. La plantilla corre, pelea, lucha, se entrega, pero ni se vislumbra de lejos que pueda conseguir una victoria. En el banquillo Vidal demuestra porqué nadie lo llama a principio de temporada para armar un equipo. El gallego no sabe lo que hacer. Ha puesto cinco líneas defensivas en cinco partidos, trata de encontrar petróleo donde no lo hay poniendo a Balboa como media punta e insiste metiendo en el equipo titular a jugadores que hace tiempo desaparecieron en combate. No sabe por donde tirar.

Vidal no quiere ni mirar tras el segundo gol de la Ponferradina. El técnico gallego no está encontrando el camino.Y que decir de un Consejo de Administración que tiró por la calle de en medio en el mercado invernal y que, lo que empezó bien, acabó como el rosario de la Aurora, con la salida de Asen, la llegada de jugadores que nadie sabe qué pintan en el Albacete (o para que los necesitaba el equipo) mientras que lo que verdaderamente había que reforzar no se reforzó (ahí están los datos). El equipo sigue sin gol y recibe goles impensables en un conjunto ordenado y con las ideas claras. Y menos mal que tenemos a Keylor Navas, porque sino creo que ya ni las matemáticas nos darían algo de esperanza.

Este año, con tanto en juego por arriba, donde hasta el sexto puede luchar por el ascenso, hará que en las últimas jornadas no se produzcan esos resultados de todos los años, en los que los de abajo ganaban siempre. Pero que más da, si es que para ganar, por narices, hay que meter goles, y en este Albacete muy pocos están capacitados para conseguirlo. Suena alucinante decir que ocho o nueve jornadas después de la marcha de Asen, el ahora jugador del Recreativo siga siendo el máximo goleador del Alba.

Desde el Consejo tampoco se ha sabido acertar.Así las cosas poco queda donde agarrarnos para ser optimistas. Pensar que este equipo, que lleva cinco victorias en 29 jornadas, va a ser capaz de ganar ocho partidos en 13 es cosa ya de hablar de milagros, algo, en lo que ciertamente, hace tiempo que dejaron de ocurrir. El fútbol nos ha puesto donde merecemos, porque aquí no hay manos negras, gafes ni mal de ojo. Aquí ha habido una serie terrible de despropósitos que ha desembocado en la cruda realidad de un club desarraigado entre su afición, olvidado por las instituciones y que en los últimos años se había convertido en el arma arrojadiza de muchos. Los despropósitos de los últimos años han degenerado en esta situación, prácticamente irreversible, pero que no tiene porque ser el final de un camino. Por ello habrá ahora que tener la cabeza fría y pensar que el descenso no es la muerte y que el Albacete Balompié puede seguir luchando, como ya lo hizo antes de que tocáramos la gloria en el inicio de la década de los 90.

Y todavía quedan por disputarse 13 jornadas en las que, no lo olvidemos, están en juego los puntos necesarios para la salvación. A ver si el ganamos a Las Palmas y, por lo menos, levantamos un poco los ánimos, que falta nos hace.

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