Y seguimos quemando entrenadores (La Tribuna, 29-03-11)
El Albacete parece encaminado a superar algunos récords negativos como los referentes a los cambios de entrenadores. Si en la temporada 97-98 hicimos historia teniendo cuatro entrenadores, que en dos campañas consecutivas hayan pasado seis inquilinos por el banquillo dice a las claras que las cosas no es que no se hayan hecho bien, es que se han hecho rematadamente mal.
El proceso de descomposión de la entidad llegó con la campaña de acoso y derribo para el entonces presidente Ángel Contreras. A partir de ahí todo ha sido una cuesta abajo irremediable que parece que va a terminar con el descenso del equipo a la Segunda División B. Tras el nefasto paso por el club de Bandera Blanca, que instaló en el club el caos más absoluto en todos los sentidos, el regreso de dos ex presidentes como Rafael Candel y José Vicente García Palazón trajo nuevos aires de optimismo a la entidad.
Pero aunque la situación económica parece que se ha reconducido llevando por buen camino el proceso concursal, a nivel deportivo la gestión ha sido horrible, desde el primer día hasta el último. El año pasado se cometieron un sinfín de errores que llevaron a una plantilla de primer nivel a tener que luchar por la permanencia. Este año, más errores de bulto, en su mayoría provocados por la total ruptura de un Consejo dividido y con cada una de sus facciones tomando decisiones contrarias a las de la otra parte. ¿Quién tiene más culpa? Pues yo creo que las dos partes por igual.
La situación está totalmente descontrolada. Más técnicos quemados y una plantilla que, la pinten como la pinten, no parece tener capacidad para salir de la situación. Nos pasa como cuando llegó Vidal, que hubo una pequeña reactivación del juego, pero el problema sigue siendo el mismo, sin gol no hay nada que hacer. El Alba está ahí abajo por méritos propios y sólo un milagro, de esos que ya no existen, podría evitar el descenso.
Al bueno de Mario Simón, un joven y prometedor entrenador que estaba haciendo una muy buen labor con el filial, le han metido un marrón espectacular, porque a ver cómo queda de tocado tras las 11 jornadas que restan. Como en otras ocasiones, y ya van no sé cuantas, los dirigentes del club pueden haber errado el tiro, y no porque Simón no tenga capacidad, sino porque pueden cargarse un entrenador de futuro por precipitarse a la hora de darle el primer equipo cuando lo tenían muy fácil con Catali, otro hombre de la casa que ha estado más de temporada y media como segundo y quizás era el hombre idóneo para hacerse cargo de la situación, por conocimiento de la plantilla y porque, digo yo, para algo lo habrán tenido formándose en este año y medio con Pepe Murcia, Julián Rubio, Vidal, Calderón y otra vez Vidal. Pero es que la cordura en las decisiones hace ya demasiado tiempo que desapareció en este Albacete Balompié.