El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Febrero, 2011
por Juan Carrizo. 16 Febrero 2011 7:31h. · Categoría: Zona Press 10-11
El Albacete Balompié lleva demasiado tiempo jugando en el filo de la navaja. Son ya demasiados los años en los que los proyectos deportivos, mejores o peores, no terminan de arrancar y la afición se encuentra ya en un estado de hastío demasiado preocupante.
Sólo hace falta ver que el Carlos Belmonte apenas registra 4.000 aficionados y que, además, suelen salir cabreados una jornada sí y la otra también. Envidia sana produce ver campos como el del Granada u otros donde se superan los 10.000 aficionados y se vive un intenso y vibrante ambiente de fútbol.
En Albacete parece que nos hemos acostumbrados ya a estar hablando más de los temas extradeportivos que de los puramente deportivos, incluidos los que atañen a la confección de la plantilla, a las idas y venidas y a las diferentes capacidades tanto de dirigentes como de máximos responsables de la entidad en sus distintas parcelas. El fútbol hace ya tiempo que pasó a mejor vida.
Y como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente que al final termina rompiéndose, es decir, tanto está coqueteando el Alba con el descenso que al final acabará perdiendo la categoría y el estatus de equipo de la Liga de Fútbol Profesional, algo que costó mucho conseguir y que, seguramente, sea muy difícil recuperar si se pierde, porque ya me dirán donde va un club endeudado, en proceso concursal y con un mínimo número de abonados. En Segunda B deben existir una veintena de clubes con mayores recursos y potencial que el Alba, en cuanto a lo económico y social se refiere.
Es por ello que deberíamos agarrarnos a un clavo ardiendo para conseguir mantener algo que, de momento, se está poniendo muy complicado. La primero es más que evidente, pedir coherencia a unos dirigentes que ofrecen demasiados bandazos en su gestión y que no terminan de estabilizar la entidad, seguramente porque los resultados no acompañan.
Cuando no falla el director deportivo es el entrenador y si no los jugadores, pero el caso es que aquí siempre falla algo y así nos va.
En medio de todo está una sufrida afición que está hasta las mismísimas narices de aguantar tanta pelagra, pero por ahí debería empezar la estabilidad, aumentando la masa social y, sobre todo, el calor del público desde la grada.
Ya sé lo complicado que resultará para un aficionado acudir al Belmonte con optimismo y ganas de animar. Seguro que muchos salen ya cabreados desde su casa y a poco que empiecen a torcerse las cosas el pesimismo les sobrepasa. Es lo más normal viendo lo que se ve en el terreno de juego.
Quizás habría que hacer de tripas corazón y empezar a ser consecuentes con lo que tenemos, con lo que supone tenerlo y con lo que supondría perderlo. A partir de ahí, que cada uno haga examen de conciencia y que decida si quiere ser optimista o pesimista, si quiere ayudar o enredar más las cosas, si quiere aportar estabilidad o prefiere la crispación.
por Juan Carrizo. 13 Febrero 2011 14:21h. · Categoría: Fútbol
Como suele pasar en estos casos, con nocturnidad y alevosía se reunió el Consejo de Administración del Albacete Balompié en la noche del sábado para tomar la decisión esperada por muchos y que sólo el tiempo dirá si es la correcta. Parecía que se iban a esperar hasta el lunes, para no tomar decisiones en caliente, pero pudo más el ansia por darle una vuelta de tuerca más al equipo o quizás las prisas de David Vidal por concretar el acuerdo ante otras ofertas de Salamanca e incluso Valladolid, donde estaban peinando a un Abel Resino que salvó los muebles ganando, con un hombre menos, al Recreativo en el Colombino.
Así las cosas, Antonio Calderón ya es historia en el Albacete Balompié. Muchos han sido los factores que han llevado a su destitución, pero sobre todo, y además de los resultados, ha pesado mucho la pérdida de la confianza del vestuario tras el caso Asen, que entre unas cosas y otras ha dinamitado el club, tanto en lo interno como en lo externo. Los números cantan, como decía un jugador tras la derrota frente al Villarreal B, y es que cinco partidos perdidos de forma consecutiva han sido un lastre demasiado grande para un técnico demasiado preocupado, quizás, por contentar a los dirigentes, como se pudo comprobar cuando empezó a cambiar todo el equipo para darle salida a los refuerzos cuando las cosas marchaban bien. Siempre se dice que cuando las cosas van bien no hay que tocar el equipo; Calderón lo tocó, incluso lo revolucionó, y ahí están los resultados.
Ahora vuelve David Vidal, un técnico experto en situaciones complicadas, lo que ya demostró la pasada temporada en el propio Albacete. Dejó muy buen sabor de boca entre una buena parte del Consejo, que rápidamente ha vuelto a llamar al gallego para encomendarle nuevamente la misión de salvar la nave.
El problema para Vidal puede estar en que el año pasado, más allá de los resultados, había plantilla. Pero este año no tiene a jugadores como Stuani, Hidalgo o Fernando Sales, a años luz de lo que nos encontramos ahora en la plantilla del Alba. Al menos, Vidal supo sacarle su mejor rendimiento a Verza y seguro que con el gallego jugadores como Antonio López, Sousa y Calle van a tener un gran peso específico, porque a Vidal le gusta que sean los veteranos los que tiren del carro.
Quedan todavía muchas jornadas y la verdad es que la situación en la clasificación del Alba no es tan desesperada, así que vamos a rezar para que es enderece la cosa y no pasemos un final de campaña de infarto, que nuestros corazones ya no están para muchos trotes con el maltrato que nos lleva endosando el Alba en las últimas campañas. Suerte a Vidal, que su suerte, como se dice en estos casos, será la suerte del Albacete Balompié.
por Juan Carrizo. 12 Febrero 2011 0:23h. · Categoría: Fútbol
El Albacete Balompié adolecía de gol. Su potencial ofensivo era paupérrimo tras los fichajes fiascos de Kandol y Pipino Cuevas. Asén y Tato trataban de batirse el cobre, pero faltaba algo más. Llegaba el mercado de invierno y el Alba parecía dispuesto a echar el resto por reforzar la delantera. Ocho fichajes, y el equipo, de momento, mete menos goles que antes. Calle sólo ha podido jugar un partido, pero las carencias más mucho más allá de un simple delantero. El equipo no llega, no genera ocasiones de gol, no marca; vamos, que es un auténtico chollo para cualquier rival.
Así se ha podido comprobar en las últimas cinco jornadas. El Albacete ha sido incapaz de marcar un gol y ha cosechado cinco derrotas consecutivas que han vuelto a poner de manifiesto que las cosas no se están haciendo bien. La revolución en la plantilla de momento el único efecto que parece haber tenido es que el vestuario ha perdido la confianza en el entrenador. Mala cosa.
Los refuerzos invernales no están aportado casi nada de momento. Cherfa ha sido titular en las cinco últimas jornadas, recordemos que con cinco derrotas. El francés de origen argelino ha estado francamente mal en los últimos tres partidos y uno se pregunta si mejora lo que había, es decir, Toni y Tarantino. En el centro de la defensa, donde parecía haber alguna carencia, sobre todo por el número de efectivos, ya estamos echando mano de un centrocampista para tapar agujeros, precisamente el fichaje que tenía que poner experiencia y sobriedad en un centro del campo que es incapaz de llevar la manija del partido, algo que queda relegado casi siempre al equipo contrario. Además, los meses de inactividad de Camacho se notan.
Lo mismo le ocurre, en eso de la inactividad, a Balboa, un buen jugador, pero que no está en forma y con ritmo para jugar. Uno se pregunta el motivo de su fichaje, si ya teníamos a Songo’o. El camerunés empezó jugando y parecía que iba a ser un hombre importante, pero poco a poco se ha ido diluyendo y ya el técnico ni lo pone de titular.
Arriba, la parte que más necesita ser reforzar, todavía nos estamos preguntado el 99% de los aficionados del Alba porqué había que darle salida a Asen. O no se ha dicho toda la verdad sobre el tema o la cagada es de tal magnitud que no sólo habría que cargarle el muerto al secretario técnico. Una decisión totalmente negativa para el equipo, y sigo basándome en los resultados, que ahí están. Llegó Gluscevic y tras darle tiempo para su adaptación cada vez estoy más convencido de que sería un buen ariete para reforzar cualquier equipo de los Juegos Deportivos Municipales porque para jugar en la Liga de Fútbol Profesional hay que tener algo de sangre en las venas y saber que al fútbol, principalmente, se juega con los pies.
Así las cosas, después de destrozar la plantilla, digo reforzar la plantilla, nos queda ahora el tema del entrenador. Este lunes se reunirá el Consejo y Calderón podría estar sentenciado. Como aquí hay dos bandos, cada uno tira para un lado. Por una parte se lo quieren pulir cuanto antes, pero parece que la otra prefiere darle una última oportunidad este sábado frente al Recreativo. Luego está el tema del relevo, donde tendremos otra pelea de gallos por ver quién coloca a su candidato. Y a todo esto, algo tendrán que decir los administradores judiciales, porque con tanta alta y baja en la plantilla el margen de maniobra de la entidad para un relevo en el banquillo debe estar entre cero y uno. O sea, que tocará rascarse el bolsillo.
Calderón parecía un buen entrenador y además supo desde el primer momento manejar el vestuario, pero en las últimas jornadas ha ido perdiendo primero la confianza de la grada, después del Consejo, también del vestuario, y conforme pasan los partidos se acaban los argumentos para defenderlo tanto por las alineaciones que presente como por los cambios que realiza. Si es que con tanto cambios necesita un par de semanas de concentración para poner en orden a esta nueva plantilla. Como no puede hacerse no habría estado de más jugar entre semana algún amistoso aunque fuera con el Alba B o con los juveniles, simplemente para que los nuevos se vayan acoplando y conjuntando con los que ya había. A lo mejor es que no había presupuesto.
El caso es que ya estamos otra vez como siempre, metidos en descenso, con la moral por los suelos y el gallinero revuelto. A ver que pasa el lunes, si sigue Calderón o viene otro; yo, sinceramente, no se si esa será la solución; es más, no se si esto tiene solución.
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