De la flema a la prepotencia (La Tribuna, 28-12-10)
Se nos va el 2010, un año que quedará marcado irremediablemente por la conquista del Mundial de Fútbol por la selección española, liderada por una camada de jugadores del Barcelona que han puesto de moda el fútbol espectáculo.
Y entre ellos resalta para nosotros la figura de Andrés Iniesta, que tras su gol frente a Holanda en la final se consagró como uno de los mejores jugadores del mundo, algo que ya sabíamos, pero que quizás no calaba en el gran público por su carácter humilde. Otros, en el gran circo montado alrededor del fútbol, se llevaban la fama, aunque al final el mundo se rindió ante el de Fuentealbilla, que si no fallan las apuestas se llevará el próximo día 10 de enero el máximo galardón que puede recibir un futbolista, el Balón de Oro.
Pero mientras Iniesta, Xavi y compañía se dedican a jugar al fútbol, otros se montan su particular circo mediático alrededor, con el que lo único que consiguen, ciertamente, es generar animadversión, tanto al personaje en cuestión como el club que lo alimenta.
En este caso el Real Madrid se lleva la palma, con jugadores y entrenadores que son demasiadas veces portada por sus palabras o gestos, más que por sus aciertos futbolísticos. Nadie puede negar que Cristiano Ronaldo es uno de los mejores jugadores del momento, ni que Mourinho es un entrenador de éxito asegurado. Pero su actitud frente a los rivales genera esa animadversión de la que hablábamos, porque, puestos a imitar, prefiero mil veces que un hijo imite la generosidad y humildad de Iniesta que la prepotencia y chulería de Cristiano Ronaldo. Obviamente los aficionados del Real Madrid, estarán encantados con tener un futbolista de ese nivel y un entrenador ganador, pero fuera del entorno su actitud provoca ese antimadridismo del que muchos se quejan, pero que se alimenta con personajes de esta calaña.
Ver a Mourinho un día si y otro también despotricando de compañeros de banquillo, de sus propios jugadores y hasta de sus propios jefes resulta cuanto menos curioso, por muy bueno que sea como técnico. El respeto debe existir en el fútbol, o al menos es lo que se trata de vender a los más jóvenes, con esos programas de Juego Limpio que señores como Cristiano Ronaldo o José Mourinho se pasan por el arco del triunfo cada vez que abren la boca.
Hay quien dice que la intención del técnico es la de quitar presión a sus jugadores, pero lo cierto es que él mismo los denigra en ocasiones, los arroja a los leones y los pisotea sin compasión. Atrás quedan los tiempos en los que el flemático Vicente del Bosque logró con el Real Madrid una importante cantidad de títulos, y no le hizo falta sacar el látigo, meterse con otros entrenadores o generar polémicas que no llevan a ningún sitio.
Doctores tiene la iglesia, pero yo me quedo, son lugar a dudas, con el salmantino.
Si me pongo a pensar, hasta se me pasa por la cabeza que Mourinho haya sido colocado por Zapatero con el único objetivo de provocar a unos y otros, generando una polémica nacional que enmascara los verdaderos problemas de nuestra sociedad. Porque en esto de desviar la atención, tanto Zapatero y los suyos como Mourinho, parecen cortados por el mismo patrón, aunque el Real Madrid no esté, ni mucho menos, tan mal como nuestro país.