El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Noviembre, 2010
por Juan Carrizo. 22 Noviembre 2010 1:14h. · Categoría: Fútbol
Por mucho que se empeñe todos los viernes de explicar Antonio Calderón que el equipo está mentalizado, que han hecho examen de conciencia, que saben donde están los errores y como corregirlos y de que son conscientes de no se cuantas cosas, lo cierto es que luego llega el partido del fin de semana y nada de eso se ve por ningún sitio.
Luego empezamos a oir que se jugó bien, que hubo momentos de control y no se cuantas vainas pero al final todo se resume en que si no tuviéramos a Keylor Navas en la portería lo más normal es que nos metieran ocho por partido, al menos rivales como el Celta o el Rayo, porque otros como la Ponferradina sólo te ganan porque le regalas el resultado.
En Vigo se volvió a ver más de lo mismo. El tempranero gol del Celta dejó al descubierto a un Albacete pusilánime que más bien parecía un equipo de esos que juegan el típico casados contra solteros para la Navidad. El Celta hizo lo que quiso y no iba 3-0 ganando a la media hora porque tenemos un porterazo que no hay que soltar, de momento, de ninguna manera. Los jugadores del Alba es que no metían ni la pierna a ver si robaban un balón. Menos mal que estaban mentalizados.
Luego nos tocó la suerte de provocar un saque de esquina y tener un penalti con el que empatar la contienda. La cara de Paco Herrera era todo un poema y se le podía leer claramente el pensamiento: “¿cómo es posible que vayamos empatados al descanso con el repaso que les hemos pegado al Alba en la primera mitad?”. Es lo que tiene el fútbol, que hasta el más tonto hace relojes.
Con el marcador igualado si que se vio un Albacete mejor asentado y con más presencia, aunque esperar que un delantero manchego pise el área jugando fuera de casa es algo ya que raya la utopía. Pero que no hay manera. Y da igual que juegue Asen, Alfredo o Abengózar. Recibir un balón en el área rival es algo que los actuales jugadores manchegos y los propios aficionados ya sólo ven en los vídeos esos que pone de vez en cuando mi amigo Luis Castelo, de cuando en este equipo se jugaba al fútbol. Que tiempos aquellos en los que el balón fluía por las bandas, había un centro del campo y los delanteros recibían la pelota en óptimas condiciones para marcar goles.
Pero aquello ya es historia y ahora hemos dado paso a jugadores cuya calidad apenas queda en su curriculum, porque sobre el césped nada de nada. Y así vamos, de una temporada a otra, jugando con la lotería que al final nos acabará tocando y nos despediremos de la Liga de Fútbol Profesional por nuestra propia incapacidad para conseguir un proyecto, que no por ser barato, nos reporte algo de estabilidad deportiva.
Siguiendo con el partido frente al Celta, mucho estaban durando las buenas sensaciones cuando llegó una de esas faltas que uno se pregunta por qué narices se hacen, en una zona del campo sin peligro y sin que fuera una acción de vida o muerte. El caso es que, por muy rigurosa que parezca, el reglamento lo dice claro. Patada por detrás sin opción de jugar el balón, roja directa. Otra cosa es que los árbitros lo apliquen cuando les de la gana y dependiendo de quien sea el infractor o el agredido. El caso es que De Lerma desaprovechó una gran oportunidad como titular y se fue a la caseta antes de tiempo dejando a su equipo descompensado.
El cambio fue brutal y el Celta volvió a coger claramente el mando del partido y el Alba a ser un pelele en manos de los vigueses. Como no podía ser de otra manera, el gol acabó llegando y nos remataron antes del final con un nuevo tanto, por si había dudas de quién había sido superior, quién había manejado el partido y quién merecía el triunfo.
El caso es que sumamos una nueva jornada sin ganar, la octava, y lo peor de todo es que ya estamos en puestos de descenso. El lunes empiezan a llegar los refuerzos y aquí hacen falta muchos. Difícil papeleta se vuelve a presentar, porque con la plantilla actual parece imposible pensar que se pueda conseguir la permanencia, por mucho que se le ganara al Betis. Un buen amigo, preguntándome por el Alba, y tras hablar del partido frente al Betis, me hizo el siguiente comentario: “Claro, esto es como cuando el Logroñés le ganaba al Madrid o el Lérida al Barcelona y al final Logroñés y Lérida acababan descendiendo”. Clarísima la apreciación.
Pues eso, que a ponerse las pilas que todavía queda tela que cortar y esto necesita rapidamente una, dos o hasta seis vueltas de tuerca para cambiar una dinámica negativa que ya nos tiene aburridos, después de no se cuantos años de pelagra deportiva. Y que si se deja a los futbolistas un mes sin sueldo por bajo rendimiento, tampoco creo que pasara nada. Que se preocupen menos los jugadores de lo que dicen los medios, que parecen estar atentos para matar al mensajero aunque el mensaje salga de su propio entrenador o del secretario técnico del club, y se preocupen más de demostrar el por qué están jugando en Segunda y no en Segunda B o en Tercera, porque si aquí hubiera exámenes parciales algunos estarían ya suspensos para septiembre y otros directamente para el curso que viene.
por Juan Carrizo. 17 Noviembre 2010 8:23h. · Categoría: Zona Press 10-11
Ser seguidor del Albacete Balompié tiene graves efectos secundarios. La depresión en la que se puede entrar es tremenda, sobre todo si se es socio desde hace pocos años, donde lo único que se vive son penurias. El caso es que, llegados a este punto, ser aficionado del Alba es sólo una cuestión de fe, de amor a los colores, mucho amor, porque ya me dirán qué de bueno tiene ser seguidor de un equipo que desde hace ya demasiados años se ha instalado en la ruina deportiva y económica, de la que muchos son los que no tienen claro que se vaya a salir. Hay que querer mucho a este club para mantenerse impertérrito ante los mil y un desaguisados que se producen una temporada sí y otra también. Así se ve en el constante descenso en el número de abonados. Cada vez quedan menos fieles.
Acudir al Carlos Belmonte cada 15 días se ha convertido en un calvario y son muchos los que ya están rendidos a la evidencia de que simplemente es masoquismo puro y duro. Tras el descenso a Segunda que se produjo en la temporada 04-05, las cuestas abajo económica y deportiva han ido de la mano y parecen empeñadas en seguir así por mucho tiempo.
La zozobra social provocada por la explosiva Plataforma Bandera Blanca dejó paso a un periodo de tinieblas en el que, aparte de la guerra contra todo y contra todos, no cambió en un ápice la tremenda depresión en la que ya había entrado la entidad.
La llegada de aire fresco con los que fueran presidentes en épocas de mayor enjundia no ha mejorado, de momento, ni lo deportivo ni lo económico. Por mucho que entonen el mea culpa un mes sí y el otro también, no se libran de estar haciendo una de las peores gestiones deportivas de la historia del club, pues ahí están los resultados para corroborarlo.
En lo económico, con 15 millones de euros de deuda y, lo verdaderamente preocupante, sin capacidad para solventarla, la única solución ha sido acudir a un concurso de acreedores voluntarios del que todos esperan que la entidad salga bien librada, pero sin tener claro si en cuatro o cinco años, estando las cosas como están, se pueda volver a estar en la misma situación, porque parece que tener una plantilla competitiva para mantenerse en la categoría está reñido con mantener la economía dentro de las posibilidades del club.
El caso es que tras el fiasco de la pasada temporada, la presente marcha por un camino similar, aunque sin un Stuani que meta goles, un Hidalgo que tire del carro o un entrenador al que echarle la culpa de los males del equipo. Ahora se confía ciegamente en el técnico, pero el problema es saber si tenemos plantilla para salvar la categoría. A todo esto se espera el mercado de invierno como agua de mayo, aunque habrá que esperar que no sea para fichar ‘caggianos, bujanes, pereiras o bizeras’, porque mucho estamos tentando a la suerte temporada tras temporada y, como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente que termina rompiéndose.
Sumido en la depresión a la que me lleva este Albacete Balompié, todavía me queda una pizca de positivismo para pensar que Calderón dará con la tecla para mejorar el rendimiento de este equipo y que se acertará en los fichajes de invierno. El fútbol es fútbol y, a veces, los milagros existen.
por Juan Carrizo. 15 Noviembre 2010 0:34h. · Categoría: Fútbol
El partido que el sábado jugó el Albacete Balompié frente al Rayo Vallecano nos mostró más de lo mismo y nos volvió a dejar en evidencia que este equipo está mal confeccionado y con pocos recursos en su banquillo. Ya no sólo es un problema de actitud sino que también de aptitud, porque hay futbolistas que por muchas oportunidades que se le den no acaban de explotar las condiciones que llevan dentro.
El caso es que la primera parte fue positiva, con un Alba que presionó muy bien al Rayo y que supo aprovechar sus escasas llegadas a balón parado para adelantarse en el marcador. Con el viento a favor, ese 1-0 que llegó pronto, se veía al equipo muy metido en el partido, trabajador y con ganas. De todas formas, a nivel de juego, el Alba volvió a defraudar, sin ser capaz de dar tres pases consecutivos, con las bandas atascadas y el centro del campo completamente perdido.
Y enfrente había un Rayo Vallecano muy bien trabajado y con una muy buena plantilla, que ordenó sus líneas y salió en la segunda parte a darle la vuelta al marcador. Si encima se encuentra con una defensa que trabaja muy bien hasta que llega la cagada de turno, pues apaga y vamonos. Da igual lo bien que defienda el Alba y lo bien o mal que ataque el rival, siempre hay un error de bulto que nos cuesta un gol. La estadística, esa que dice que el Alba encaja un gol por partido y que, por lo tanto, para ganar necesita marcar dos, volvió a hacerse efectiva. Y menos mal que no hubo más pifias y tenemos a Keylor Navas, al que ‘malvender’ en el mercado invernal sería un error de bulto, porque el Rayo apretó para llevarse los tres puntos.
Arriba, nada de nada, pero no porque los delanteros no trabajaran, caso del joven Alberto Abengózar, que se batió el cobre pa ná viendo los balones que llegaron en condiciones, uno o ninguno. Tanto hablar de la delantera, pero el verdadero problema está en el centro del campo, pues en el Albacete es un auténtico desastre. ¿Cuántos balones llegan en condiciones a nuestros delanteros? Uno o ninguno, y así, es imposible marcar goles.
El Alba tiene un grave problema con una plantilla corta y descompensada, que cuenta con varios, muchos, jugadores validos y con calidad, pero también con demasiados que no pueden o no quieren, o no saben, pero el caso es que el míster tiene escasa capacidad de maniobra para mover el equipo y buscar soluciones a tan pobre espectáculo. Entre los que no aparecen porque no quieren, los que aparecen pero no saben y los que ni aparecen ni saben, confeccionar el once ya es complicado, pero mucho más tener relevos de garantias ya que, visto lo visto, la competitividad en esta plantilla brilla por su ausencia y así es francamente sacarle rendimiento hasta a los que saben y quieren.
Muchos son los que afirman que Antonio Calderón es el mejor fichaje que ha realizado el Alba esta temporada y yo creo que posiblemente sea así, pero no está encontrando la manera de hacer funcionar una plantilla muy pobre, en lo futbolístico y en lo mental, sin jugadores con experiencia y veteranía que le den al equipo algo que, desde luego, no tiene, carácter. Mucho debe trabajar el técnico para aguantar el tirón hasta que se vuelve a abrir el mercado y se pueda retocar esta plantilla. Aunque si lo hacen los mismos que ficharon en verano y seguimos apostando por los ‘Huevos Kinder’, las sorpresas pueden volver a ser negativas y, entonces, ya no nos salvará ni la Macarena. Calderón debe poner freno a este sentimiento negativo que se está instalando en el Alba una temporada más y que tiene ya completamente desencantada a una afición que entre unos y otros están echando del Carlos Belmonte.
Mucho se esperaba de los actuales consejeros, por su experiencia y tirón, pero lo cierto es que van de cagada en cagada en lo deportivo y esperemos que al menos logren solventar la difícil situación económica llegando a un buen convenio en el concurso de acreedores, pero al paso que vamos en lo deportivo, no se yo si nos va a dar tiempo.
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