El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Octubre, 2010

Las quejas, en su momento y en su sitio (La Tribuna, 19-10-10)

Una de las modas que no cambia, por mucho que pasen los años, es quejarse de los árbitros cuando los resultados no son favorables. Hemos visto quejarse a los modestos, por favorecer a los grandes, y también a los grandes, porque no se protege a sus estrellas, y a los de la media tabla, porque siempre nos mandan a los peores. El caso es que cada uno se queja cuando le interesa o, simplemente, se siente perjudicado.

Pero así, realmente, no se consigue absolutamente nada, como lo demuestra que los árbitros siguen siendo tremendamente malos y que los equipos, todos, en algún momento de la temporada, se siguen sintiendo perjudicados.

El Albacete Balompié se está quejando mucho del arbitraje sufrido el pasado sábado por el navarro Prieto Iglesias. Viendo las imágenes, que dicho sea de paso facilitan mucho el trabajo de juzgar al juez, que apenas tiene unos segundos para decidir lo que fugazmente ha pasado, a Tato le hicieron un penalti de esos de libro que el colegiado se tragó. Luego está la falta de criterio con las tarjetas y se podía seguir hablando de más cosas. Pero de ahí a decir que el Alba perdió por el árbitro…

El Alba perdió porque fue incapaz de marcarle un gol al peor equipo que ha pasado por el Belmonte en los últimos años y que encima se vio beneficiado para llevarse los tres puntos por un penalti tremendamente inocente de Toni, que entre expulsiones, penaltis y demás vainas va a resultar que no es el jugador tan rentable que parecía en el arranque de la temporada.

En el recuerdo tenemos el penoso arbitraje de Piñeiro Crespo frente al Betis, pero el Alba, superior al Betis, ganó a pesar del trencilla, que para mí hizo un arbitraje tremendamente peor que el de Prieto Iglesias, ya que el segundo simplemente se equivocó, mientras que el primero enseñó el plumero y su predilección por uno de los dos contendientes.

No está teniendo mucha suerte con los arbitrajes el Alba en lo que va de temporada, pero como muchos dicen, al final se compensa lo que te quitan con lo que te dan, aunque claro, cuando te dan nadie habla del colegiado y el que se queja, entonces, es el rival.

Este sábado el Albacete debe medirse a la UD Las Palmas en el Estadio Gran Canaria y los isleños también andan que trinan con los trencillas. «Estoy hasta los huevos de los árbitros», decía Paco Jémez, técnico del conjunto canario, tras la derrota de su equipo frente al Valladolid el pasado domingo. Hasta en la web oficial de Las Palmas están haciendo una encuesta entre los aficionados: ¿Cree que la UD está siendo perjudicada arbitralmente?

Pues eso, que los equipos siempre se quejan el día siguiente al agravio, cuando las quejas tendrían que llegar en otro momento y a nivel interno. Para eso está la Liga de Fútbol Profesional, la Real Federación Española de Fútbol y el Comité Técnico de Árbitros. Al final de temporada sería el momento de que los clubes hablaran y se estudiaran y trabajaran métodos para mejorar el estamento arbitral. La profesionalización, utilización del vídeo y otras iniciativas tendrían que estudiarse y ponerse en práctica, pero parece que entonces a nadie le interesa cambiar la situación, con lo que se empieza una nueva temporada y, pasadas las jornadas, unos se quejan ahora y otros luego, aunque al final, todos pasan por caja.    

Podemos con los grandes, pero pinchamos con los de abajo

Tato fue objeto de un penalti, pero el tarjetero colegiado Prieto Iglesias no quiso saber nada.Mala dinámica está cogiendo el Albacete Balompié, capaz de realizar excelentes partidos y conseguir puntos frente a los ‘gallitos’ del campeonato pero que luego no da la talla y pincha frente a los de abajo. Mal camino es ese, porque al final, previsiblemente, con quien habrá que jugarse las habichuelas, será con los de abajo y la batalla la tendremos perdida si vamos regalando puntos con lo hemos hecho en las dos últimas jornadas.

El Alba se encontró a un Elche nervioso y a punto de dar cuenta de su entrenador, metido en la parte baja de la tabla y con muchos problemas. Pero el equipo de Calderón, que venía de mojarle la oreja al Betis y jugarle de tú a tú al Valladolid en su campo, defraudó de forma notable, con un partido siempre a remolque de su rival y sin apenas capacidad ofensiva . La derrota fue tremendamente justa frente a un Elche que, por mucho que digan que ha confeccionado una plantilla para luchar por el ascenso, lo cierto es que no se le ve el nivel de otras de las que están arriba.

Y la mayor decepción, de momento, se produjo este sábado en el Carlos Belmonte. Esta muy bien eso de que hay que respetar al rival y de que ningún partido es fácil y todo eso que se dice siempre, pero la verdad es que la Ponferradina demostró ayer que es un serio candidato al descenso, con un equipo sin nada arriba y que tampoco es que defendiera de forma perfecta. Lo peor de todo es que, siendo así, se llevó los tres puntos del Carlos Belmonte frente a un Albacete atascado, sin ideas, con un centro del campo que hace aguas por todos lados y excasa capacidad para generar ocasiones de gol. Nada que ver con el Albacete que se vio frente al Betis o al Valladolid. ¿Como puede cambiar tanto un equipo en apenas dos semanas?

Rubén Vega celebra el primer gol de la Ponferradina como visitante. Que manía tienen los ex del Alba de marcarle al conjunto manchego.Se rompieron de momento los buenos augurios de la temporada y pronto nos bajaron de la nube, y de pensar que esta temporada podía ser, cuanto menos, tranquila. El Alba ha ofrecido muchas carencias en sus dos últimos partidos, principalmente a la hora de crear juego ofensivo. Esta muy bien todo eso de que frente al Betis o Valladolid se juega bien porque te dejan jugar y los de abajo no lo hacen, pero un equipo debe tener recursos para jugarle a uno y otro y, además, debe demostrar su superioridad, porque frente a la Ponferradina nos quedó, al menos a mí, que perdimos frente al peor equipo de la categoría. No quiero faltar el respeto a los leoneses ni a este club mítico que, por desgracia, no ha vivido las mieles de la Primera División. Simplemente es lo que he estado viendo en estas ocho jornadas que llevamos por delante.

Vamos a esperar un poco a ver cuando llega la calma en este Albacete que parece una tempestad, con olas arriba y abajo, que ahora pincha y ahora deslumbra, pero que luego vuelve a pinchar. Se hace necesaria una mayor regularidad, porque en esta categoría el éxito está en ser regular y no entrar en vaivenes que cuando se llega al final del campeonato te pueden mandar al pozo, y con ello, al desastre.

La lupa para unos; manga ancha para otros (La Tribuna, 12-10-10)

El doping y el ciclismo parecen ir de la mano desde que hace ya unos años en el Tour de Francia saltaran las alarmas y se produjera un cisma del que el mundo de la bicicleta todavía trata de recuperarse. Desde entonces, los ciclistas son mirados con lupa y sus análisis son revisados con los más sofisticados métodos y los aparatos más modernos y precisos.

Hasta ahí todo bien, porque hay que luchar por un deporte limpio, donde todos los competidores luchen en igualdad de condiciones físicas, es decir, sin aditivos y donde se garantice la salud presente y futura del deportista.

Pero el caso es que parece que sólo en el mundo del ciclismo se siguen esos controles tan rigurosos, mientras que en otros deportes hay mucha más relajación. Los controles que se pasan no tienen ni la eficacia ni la precisión exigida y así pasa, que nunca, o casi nunca, hay positivos y si aparece alguno, el tema no termina de aclararse y aquí paz y después gloria.

Muchos ciclistas fueron crucificados tras la Operación Puerto, uno de los mayores fiascos que se recuerdan, porque se levantó mucha polvadera, se mancharon muchos nombres, pero luego, sanciones e imputados hubo muy pocos, por no decir ninguno. Atrás quedaron todos aquellos que anunciaron que aparecían muchos nombres de otros deportistas, que en las famosas bolsas de sangre se encontraban ilustres futbolistas, atletas, y no sé cuantos más, pero al final sólo fueron los ciclistas los señalados con el dedo, que no imputados o sancionados.

Luego tenemos casos curiosos, como los de la selección estadounidense de baloncesto que acude a los Juegos Olímpicos. Cuando llegó el día en que se dieron cuenta los norteamericanos que ya no ganaban con la gorra con sus equipos universitarios decidieron que entraran en liza los profesionales de la NBA. Fue precisamente en la olimpiada de Barcelona 92 cuando apareció el Dream Team que reunía a un elenco de jugadores capaces, por si solos, de hacer campeón a cualquier equipo. Lo curioso fue que los profesionales de la NBA acudían con una salvedad, que no pasarían ningún control antidopaje. Blanco y en botella, que diría el refrán.

Y lo peor de todo es que se lo consintieron y varias olimpiadas después así sigue la cosa. Y mientras tanto seguimos fusilando sin juicio a los ciclistas, algunos con razón y otros sin ella.

Luchar contra el doping es algo necesario y fundamental para preservar la competición y a nuestros deportistas y también para que cuando nuestros hijos decidan practicar algún deporte y resulta que tienen actitudes no se encuentren con que todo está podrido y que si no aceptan las drogas para mejorar su rendimiento no van a ir a ningún sitio.

Los organismos internacionales deberían ponerse de acuerdo y que las leyes fueran las mismas en todos los sitios y en todos los deportes, al igual que los controles y sus posteriores análisis. La lucha es tremendamente difícil, porque los tramposos siempre van por delante, con médicos especialistas en como doparse y, sobre todo, en como enmascararlo, pero la unificación de criterios es fundamental si se quiere tener un deporte limpio.    

« Entradas Anteriores · Entradas Siguientes »
© 2008 by Juan Carrizo del Ramo