Hay que aplicar correctamente el reglamento (La Tribuna, 28-09-10)
Como suele ocurrir cuando una de las estrellas de la liga recibe una dura entrada, el debate volvió a abrirse sobre la necesidad de «proteger» a los buenos jugadores. Enseguida aparecen voces críticas con el «agresor» y pidiendo «protección», aunque curiosamente alguno de ésos que ahora hablan haya soltado la pierna con excesiva dureza en anteriores ocasiones. El fútbol tiene muy poca memoria.
En el punto de mira tenemos a los colegiados, que cobran una buena pasta pero no quieren ser profesionales en un mundo profesional. Enseguida se habla también de la diferencia de criterio, de si uno hubiera sacado sólo tarjeta amarilla u otro se queda sólo expulsando hasta al que respira muy fuerte.
Pero el problema no está muchas veces en la diferencia de criterio, sino en la simple aplicación del reglamento, que es donde los colegiados suelen fallar. Existe manga ancha en algunos árbitros, sobre todo cuando el que recibe la falta es uno de tantos y no una megaestrella. ¿Cuántos jugadores poco conocidos han salido en camilla de un terreno de juego y se han tenido que perder cuatro o seis meses de competición por una lesión sin que el agresor haya visto tarjeta o se haya llevado en una simple amarilla? La verdad es que son muchos, demasiados.
Aquí de lo que se trata es de aplicar correctamente el reglamento y que los futbolistas vayan tomando nota. Seguro que la primera jornada habría medio centenar de expulsados entre Primera y Segunda, pero poco a poco la cosa se iría serenando y ganaría el fútbol, porque habría, seguramente, menos faltas y más fútbol, claro, que a los que no saben jugar y sólo pegan patadas no les quedaría sitio en nuestra liga.
El caso es que, si una plancha en la que hay contacto es tarjeta roja, pues es roja, ni amarilla, ni azul; roja y a la calle. El problema es cuando un árbitro saca roja, otro amarilla, otro simplemente señala la infracción y hasta los hay que sacan tarjeta amarilla al agredido por golpear con su tibia los tacos del rival. Y luego estamos que si el partido acaba de empezar y es pronto para sacar una roja, que si ya he expulsado a uno hace cinco minutos, que si el infractor es o no mediático o si es que este equipo tiene mucho peso. Excusas que presenciamos todas las jornadas y en todos los campos.
El arbitraje debería ser profesional y aplicar el reglamento de igual manera sobre Cristiano Ronaldo y sobre Pepe López. Da igual que el que recibe la falta alevosa se llame Messi o Manolo Gómez, el infractor se debe llevar el mismo castigo. Y nada de mano dura para unos y blanda para otros, y que se destierre ya eso de las compensaciones, que sólo ayudan a que un arbitraje malo sea todavía más lamentable.
Sin ir mas lejos pudimos ver el sábado en el Carlos Belmonte a uno de esos árbitros que se le ve a la legua su predisposición a favorecer al poderoso, en este caso al Betis, pero ni aún así pudo el equipo bético con un Albacete que está transformando las dudas en muy buenas sensaciones. Ahora, a Piñeiro Crespo se le vio el plumero de lejos y la Federación debería tomar nota, que luego pasa lo pasa.