por Juan Carrizo. 8 Junio 2010 23:31h. · Categoría: Zona Press 09-10
El sábado se nos cayó el mundo encima. No podía pensar que esta plantilla fuera capaz de ofrecer un espectáculo tan lamentable como para salir del Carlos Belmonte con la sensación de que somos carne de cañón y que no nos libra ni la Macarena del descenso.
Quedamos todos muy tocados por la derrota frente al Recreativo, ésa que nadie esperaba, porque el Albacete tenía mucho en juego y nadie esperaba el lamentable espectáculo que nos ofreció una plantilla cuya profesionalidad está brillando por su ausencia esta temporada. Pero claro, todavía no podemos dilapidarlos porque son, al fin y al cabo, los que nos tienen que salvar, claro está, si los señoritos tienen a bien poner de su parte.
Tres entrenadores han pasado por el banquillo del Alba y cuando parecía que con el tercero en discordia, Vidal, el equipo había empezado a funcionar, al final llegan los mismos errores, las mismas sensaciones, las mismas cagadas que dejan al Albacete al filo de un abismo del que, seguramente, no hay salida.
No podemos olvidar que el club está inmerso en un proceso concursal y que cuenta con una deuda entorno a los 15 millones de euros. Si resulta complicado, casi imposible, solventar la deuda en Segunda División, ya me dirán cómo se puede eliminar el agujero si te vas a Segunda B, donde los ingresos quedarán reducidos en un 80%. Vamos, que el descenso significa la muerte para el club, la desaparición de 70 años de historia, que han dado para mucho y que, desde luego, no pueden borrarse de un plumazo.
Los futbolistas se llaman profesionales, pero ciertamente pocas veces lo demuestran. Lo único que demuestran es su amor al dinero y su escaso arraigo allá donde están. A muchos se les ve ya pensando en la temporada que viene, en donde estarán y todas esas cosas. Algunos se quitan de en medio, otros están desquiciados y así, entre los que se resbalan, los que no llegan y los que se funden físicamente a lo mejor porque no duermen todo lo que tenían que dormir por las noches, el caso es que el Albacete Balompié se encuentra en una situación tremendamente complicada. Lo triste es que esos mismos que te llevan al descalabro son los únicos que pueden salvar la situación, porque ni la afición, ni el Consejo de Administración, ni los medios de comunicación, ni tan siquiera el entrenador, en muchos casos, tienen la capacidad de tirar del carro pues al final siempre son los mismos, los jugadores, los que saltan al terreno de juego y los que deciden el destino de un club.
El sábado, tras el partido, me quedé muy tocado, casi hundido. Luego todo se tornó en un cabreo que espero que se vaya pasando con el objetivo de llegar con algo de optimismo al domingo, cuando el Albacete se juegue la vida frente al Girona. No queda otra. Y me viene a la memoria una de esas frases que hicieron mítico al galés John Benjamín Toshack: «Los lunes siempre pienso en cambiar a 10 jugadores, los martes a siete u ocho, los jueves a cuatro, el viernes a dos, y el sábado ya pienso que tienen que jugar los mismos cabrones».
por Juan Carrizo. 2 Junio 2010 12:30h. · Categoría: Zona Press 09-10
El mundo del fútbol, y sobre todo sus dirigentes, nos hacen vivir situaciones rocambolescas por su nefasta capacidad organizativa. Año tras año se viven grandes polémicas en las categorías inferiores de nuestro fútbol, la mayoría de las veces por resoluciones injustas, mandamientos injustificados y ese sinfín de normativas que de pronto se sacan de la manga para hacerles la puñeta a unos y beneficiar a otros.
Y para darle una vuelta más de tuerca al tema, el fútbol español modesto vivirá en breve el total desprecio de sus dirigentes, simplemente por su incapacidad para organizar un calendario acorde a las circunstancias especiales de esta temporada.
El Mundial de Sudáfrica 2010 es uno de esos eventos capaz de paralizar un país. En los lugares donde se vive el fútbol con pasión ya sólo se habla del Mundial, de las opciones de uno y otro, de los favoritos, de los jugadores que triunfarán. Todos los medios de comunicación están centrados en el torneo por excelencia, que se celebra cada cuatro años.
Pero aquí en España los dirigentes de nuestro fútbol son tan inteligentes que sólo tienen cerrada la Primera División. El resto de competiciones siguen funcionando, a pesar de que el Mundial esté a punto de ponerse en marcha. El desprecio por los modestos, no me negarán, clama al cielo. Incluso la Segunda División, con tres jornadas todavía por disputarse, tiene que compartir protagonismo con el Mundial. La lucha por el ascenso y el descenso estará metida en las últimas páginas de los diarios deportivos nacionales y no tendrán repercusión televisiva porque al Kun Agüero le habrá salido un uñero, a Torres le habrán tatuado una copa del mundo en el muslo y a Kaká le habrán llevado al psicólogo para superar su aciaga temporada con el Real Madrid.
La Liga de Fútbol Profesional y la Real Federación Española de Fútbol tendrían que tener más tacto, y haber diseñado unos calendarios razonables para que no se solaparan las competiciones y que los esfuerzos de los equipos de Tercera y Segunda B que buscan el ascenso de categoría no tuvieran que competir con un Francia-México, un Camerún-Holanda o un Portugal-Brasil.
Hasta el Fundación Albacete femenino estará luchando por el ascenso a Superliga con el Mundial ya empezado. Y es que los calendarios están hechos, con perdón, con el culo, y también parte de culpa la tiene los clubes, que se las tragan dobladas primero y se quejan después.
Esta claro que a los dirigentes de nuestro fútbol sólo les interesa la Primera División. El resto, todos esos que apenas reciben ayudas, que apenas pueden sobrevivir en el sobrevalorado mercado futbolístico, que tienen que involucrar a los grandes para que amenacen con una huelga de futbolistas para que alguien les haga un poco de caso, todos esos, que se apañen a ojo y que se busquen la vida si nadie les hace caso, pero que continúen pagando sus cuotas de inscripción, sus licencias federativas y los impuestos revolucionarios que se inventan los que mandan para poder mantenerse en la competición, todo para que los dirigentes federativos puedan viajar a gastos pagados a Sudáfrica a pegarse la vida padre y ver en primera fila el Mundial. Vacaciones pagadas para unos e indiferencia para otros.