por Juan Carrizo. 9 Marzo 2010 22:55h. · Categoría: Zona Press 09-10
A todo el que le guste el deporte en Albacete debe estar en estos momentos sufriendo una invasión de pesimismo de enormes dimensiones. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que la oferta era importante, con nuestros equipos en las más altas categorías y consiguiendo victorias.
Ahora casi todo es auténtica pelagra y con un tufillo a desaparición que tumba para atrás. Al paso que llevamos, como dice mi compañero Alejandro, sólo nos quedarán los Juegos Deportivos Municipales.
Del fútbol ni hablamos, después de una derrota increíble en un partido donde te estabas jugando la vida. Es incomprensible que, faltando 15 minutos y ganando 1-3, al final acabes perdiendo. Ya lo decía Espárrago cuando estaba en el Albacete en aquellos gloriosos años 90: «Cuando vas ganando y queda poco tiempo, se acabó el fútbol». Pero en el Albacete contamos con una plantilla tan pusilánime que no sólo se deja empatar sino que acaba perdiendo un partido que tenía ganado, por mucho que la expulsión de Tarantino dejara al equipo en inferioridad. Después del partido oí muy frío y casi resignado al presidente Candel. Si le pilla fuerte, como en los años 90, la plantilla se vuelve de Cádiz andando, amén de la mordida que les pegaría en sus fichas por bajo rendimiento.
Pero la realidad es que el Albacete perdió cuando tenía el partido ganado, y sufriremos un poco más, y hablaremos de que el siguiente partido es una final, y crecerá el miedo a un descenso que podría finiquitar un club agobiado por sus deudas, y los futbolistas, esos que se llaman profesionales pero que bajan el pistón cuando la cosa no les interesa, se marcharán a otro equipo a seguir haciendo caja con la esperanza de tener un entrenador manso, que no les apriete y no tengan que trabajar mucho. El pesimismo me invade un año más por los disgustos que me da nuestro Albacete Balompié.
El caso es que el fin de semana no fue nada brillante para el deporte albaceteño. Cayeron también el Albacete Fútbol Sala y el Ribera Alta Tobarra en la División de Plata. Los de Domingo Cuartero llevan una racha realmente mala y parece que están pagando en esta segunda vuelta la bisoñez de su plantilla, cargada de chavales de la casa con nivel, pero con escasa experiencia. Los problemas económicos también sacuden a otro de los clubes históricos de nuestra ciudad, al que muchos auguran el mismo futuro que al ya extinto Club Voleibol Albacete.
Es lo que pasa cuando el deporte no le interesa a nadie. Más allá de la crisis, el dinero fluye para otras muchas cosas, pero para el deporte todo son recortes.
Atrás quedaron los años 90, donde el deporte en Albacete vivió momentos de gran brillantez con el propio Alba en Primera, el Albacete Fútbol Sala, el CABA, el CV Albacete, pero resulta patético tener que estar siempre recordando lo bien que nos lo pasábamos en el Belmonte o en el Pabellón del Parque, donde ahora sólo encontramos cemento y madera.
por Juan Carrizo. 2 Marzo 2010 22:37h. · Categoría: Zona Press 09-10
Ya llevamos demasiado tiempo en que, de lo único que hablamos cuando nos referimos al Albacete Balompié, es a la ruina económica que persigue al club desde tiempos inmemoriales y el desastre deportivo que tenemos que aguantar temporada tras temporada.
Da igual que el club esté gestionado por aficionados buscadores de fama y ex árbitros resentidos que por importantes empresarios conocedores del mundo del fútbol y con experiencia en el cargo, porque la situación, con sus matices, viene a ser la misma. Porque en lo único que ha cambiado la cosa es que se han resuelto pequeñas deudas con proveedores y se ha eliminado el clima de crispación existente en el entorno, pero los temas gordos, los que tienen atado de pies y manos al club por los embargos, esos siguen como estaban; y en lo deportivo, ahí está la clasificación. Las únicas noticias que tenemos en lo económico es que los acuerdos están «próximos», pero es que llevan seis meses diciendo lo mismo y los embargos continúan.
En lo deportivo, parece que nada ha cambiado. Da igual que la plantilla esté hecha a retales, con jugadores defenestrados en otros clubes y con escaso caché deportivo, que se confeccione por experimentados jugadores, veteranos con currículum importante y calidad contrastada. Al final repetimos la historia de las últimas campañas, con un equipo metido abajo en la tabla y un Carlos Belmonte que presenta pobres números de asistencia.
El Alba vive en un continuo engaño, recordando tiempos mejores y pensando que pronto podrá recuperarlos. El Alba es el club de todos, representativo de una ciudad, pero la realidad, la cruda realidad, es bien distinta, porque parece que el Alba no es de nadie y ahí está el caso que le hacen. El Alba tiene el doble de accionistas que de socios y apenas reúne a 4.000 valientes en cada partido, en una ciudad que ya se acerca a los 180.000 habitantes. Además, hace ya mucho tiempo que el club ha sido abandonado a su suerte por parte de las instituciones, que no quieren oír hablar del Alba ni en pintura y conseguir un patrocinador fuerte es misión imposible, en una ciudad donde el tejido empresarial nunca se ha implicado de verdad con el mundo del deporte. A muy pocos, pues, parece importarle el futuro de este club, que parece abocado al concurso de acreedores para intentar solucionar su ruina económica.
Los que han ido al concurso contando con una importante masa social y el apoyo de las instituciones han salvado la situación y salieron reforzados, caso del Spórting de Gijón y Málaga, que ahí están, en Primera División, pero el Albacete ni tiene masa social ni apoyo institucional.
El equipo en descenso, nueve jornadas sin ganar, la afición desencantada, las cuentas embargadas, todas las puertas cerradas… No creo que esté creando alarmismo. Simplemente es la realidad, nos guste o no nos guste, la cruda realidad del Albacete Balompié.