El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Marzo, 2010
por Juan Carrizo. 30 Marzo 2010 22:26h. · Categoría: Zona Press 09-10
Ya no sé cuantas líneas llevo escritas sobre el escaso compromiso de las instituciones públicas y privadas con el deporte de elite de nuestra provincia. Vemos cómo la actual crisis está siendo aprovechada para tapar una evidencia que no ha surgido ahora, sino que viene produciéndose desde hace muchos años, incluso cuando había bonanza económica y todo marchaba viento en popa.
Con las dificultades habituales, algunos han podido ir sobreviviendo, pero la situación se torna complicada cuando no sólo se corta el grifo sino que además se arrastran deudas anteriores, lo que complica enormemente su mantenimiento. En esa tesitura se encuentra el Club de Tenis de Albacete, que ya ha empezado a preparar el prestigioso Trofeo Internacional Ciudad de Albacete, pero se encuentra con que todavía tiene pendientes de ingreso cantidades prometidas de ediciones anteriores por parte de las instituciones. Esta situación puede poner en peligro la continuidad del torneo, con más de 25 años de historia, porque sería difícil soportar un nuevo gasto en espera de que los políticos cumplan sus promesas económicas.
Hay que decir que el Trofeo Internacional Ciudad de Albacete maneja un presupuesto irrisorio si lo comparamos con otros torneos de su mismo nivel, aunque a pesar de ello ha contado siempre con raquetas de la talla de David Ferrer, Juan Carlos Ferrero, Fernando Verdasco o Nicolás Almagro en los últimos años, también con nuestro paisano Guillermo García López, o los Sergi Bruguera, Álex Correjta, Jordi Arrese, Alberto Costa y Tomás Carbonell en años anteriores. Hasta Rafa Nadal, con 16 años, se pasó por Albacete. Para que se hagan una idea, el presupuesto del torneo albaceteño puede ser cinco veces inferior al que se maneja en El Espinar en Segovia, pero aquí acuden mejores raquetas que al torneo castellano y leonés.
Ahora el torneo vive momentos de zozobra, pues sus organizadores no saben si van a poder mantener el nivel por los problemas económicos anteriormente citados, aunque la idea es que el torneo salga adelante, sea como sea, aunque haya que contar con raquetas de nivel inferior.
Al final vamos a lo mismo, que no es otra cosa que ver cómo el deporte de elite se muere en nuestra ciudad por los escasos apoyos que recibe, ahora escudándose en una crisis que está ahí, que es una realidad, pero que está sirviendo para quitarse de en medio los problemas que un día sí y otro también planteaban equipos como el CV Albacete, cuyos dirigentes tenían que morderse la lengua al ver los apoyos que recibían otros clubes de su misma competición en otras comunidades mientras aquí había que callarse para no molestar.
Y tenemos ahora el caso del nuevo Circuito de Alcañiz, que ha recibido todo el apoyo del Gobierno de Aragón, mientras el Circuito de Albacete, tras 20 años de funcionamiento, sigue esperando que alguien en la Junta de Comunidades se dé cuenta de que existen. La promesa de apoyo que públicamente pronunció el presidente Barreda hace dos años ha quedado, como otras muchas cosas, en el olvido.
Al final siempre acabamos hablando de lo mismo y de los mismos protagonistas y como siempre los damnificados son el deporte de elite, los deportistas y los ciudadanos que intentan disfrutarlo.
por Juan Carrizo. 24 Marzo 2010 8:57h. · Categoría: Zona Press 09-10
Dice el refrán que tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo y deberían tenerlo muy presente los dirigentes del Albacete Balompié pues son varias las temporadas en las que se está coqueteando con el descenso y alguna vez el cántaro se romperá y el club manchego dejará atrás un largo periodo en la elite del fútbol nacional y, quizás lo más importante, que significará su desaparición por la deuda que arrastra y que sería de imposible solución apeados de la Liga de Fútbol Profesional y sus suculentos ingresos.
Son varios los años que en el Albacete Balompié se han hecho muy mal las cosas, empezando por las guerras internas que han ido minando la imagen de una entidad otrora querida por todos y que ahora encuentra más puertas cerradas que abiertas.
Cuando uno escupe contracorriente lo más normal es que se lleve su mismo salivazo y en el Albacete, por ese afán de protagonismo de unos y otros, son muchos los que han escupido sobre el club y los que luego han recibido su propio salivazo.
La degradación del club nos ha llevado a tener un equipo sin identidad, cargado de jugadores sin contrato y que apenas han jugado dos temporadas consecutivas. Atrás quedan plantillas con una base de ocho o nueve futbolistas con cinco o seis temporadas a sus espaldas, el cariño de la afición, el sentir de unos colores y la responsabilidad de hacer las cosas bien por un escudo al que, al menos, respetan.
Ahora la situación ha cambiado, con una plantilla que cada temporada mueve 15 o 16 futbolistas y donde el arraigo brilla por su ausencia, amén de que, aunque aparecen esporádicamente algunos canteranos, lo hacen durante la temporada, sin que a la siguiente vuelvan a aparecer y seguramente acaben en otros clubes.
Mientras tanto la afición sufre y se desespera al ver cómo el club de sus amores se descompone. Una descomposición que empieza en lo económico, sigue en lo social y acaba en lo deportivo, que al fin y a la postre es lo que realmente les interesa.
Así hemos ido viendo cómo progresivamente el Carlos Belmonte ha ido perdiendo aficionados en las últimas temporadas y hemos pasado de tener unas medias de asistencia de 8.000 espectadores a bajarlas a la mitad.
Es el pez que se muerde la cola, pues el equipo no despierta ilusión y deambula por la categoría, con lo que la gente se desengancha y abandona el Carlos Belmonte. Con ese abandono el club tiene menos poder económico, menos presión social a la hora de acudir a las instituciones, la economía no se arregla y no se pueden fichar buenos futbolistas, y los que hay se marchan a otros lares donde hay dinero fresco. Así, con una plantilla hecha con lo que sobra de aquí y lo que no vale allá, los resultados no llegan y la afición de desengancha…
Y otra vez nos encontramos al borde del abismo, coqueteando con el descenso, jugando con fuego y al final nos quemaremos.
por Juan Carrizo. 17 Marzo 2010 7:46h. · Categoría: Zona Press 09-10
Hace un año por estas fechas el Club Voleibol Albacete hacía historia en el deporte albaceteño con su participación en la Final Four de la Copa Challenge en la localidad italiana de Jesi. Un hito para la ciudad, el tener a un equipo luchando en la fase final de una competición continental, algo que ningún equipo albaceteño más ha conseguido. Un hito y un orgullo, sabedores de que el trabajo altruista de una directiva comprometida hasta la médula con el club siempre quedaba por encima de una ciudad incapaz de reconocer los méritos adquiridos por las practicantes de un deporte llamado minoritario, pero que ha sido el único que ha traído títulos en la máxima competición nacional a nuestras vitrinas.
Unos meses después de la final continental luchaba por la liga, siempre en inferioridad de condiciones al tener uno de los presupuestos más bajos de la Superliga, pero aún así el CV Albacete era capaz de alcanzar las semifinales y ser tercero, superando las expectativas que, por plantilla y presupuesto, se habían marcado.
Pero la tristeza nos invadió a los amantes del voleibol en particular y del deporte en general al conocer la noticia de que, ante la falta de recursos económicos con la que llevaban luchando desde tiempos inmemoriales, sus dirigentes no podían aguantar más y renunciaban a mantener un sueño insostenible por el constante aumento de los gastos y el escaso nivel de ingresos que, además, se iba mermando cada temporada por la casi nula implicación del tejido empresarial de nuestra ciudad con el mundo del deporte.
Tuvimos que ver la desaparición de un equipo que deportivamente mantenía un alto nivel de resultados, tanto en las competiciones nacionales como en las internacionales. Una auténtica vergüenza, todo hay que decirlo, dejar morir al CV Albacete.
Mientras tanto, el Albacete Balompié nos deleita desde hace ya demasiadas temporadas con un deambular lastimoso por la Segunda División, donde los resultados pasan de ser malos a ser peores. Las luchas internas por el poder y el escaso nivel deportivo que se ofrece temporada tras temporada dan qué pensar para qué tanto esfuerzo por mantener algo que sólo nos trae disgustos y quebraderos de cabeza.
¿Cómo es posible dejar morir al CV Albacete, cuarto en la Copa Challenge y tercero en la Superliga y luchar por un Alba decimonoveno en la Segunda División (o sea, trigésimonoveno en el computo general) y que no es capaz ni de ganar el Trofeo de la Junta?
Es evidente que el fútbol mueve muchísima más gente que el voleibol femenino, pero manda narices que tengamos que prescindir de los buenos y nos quedemos con la pelagra. Estaba pesimista la pasada semana, tras el varapalo frente al Cádiz, pero es que a día de hoy la cosa ha empeorado y uno ya se cansa de que, en esto del fútbol, los únicos que al final merecen la pena son los aficionados, que al final son los que se dejan el dinero y sufren para que el carrusel de vividores que mueve el fútbol puedan seguir chupando de la teta.
Esos 70 años de historia que tiene el Albacete Balompié se merecen otra cosa, pero de momento los únicos que responden en los malos momentos son los aficionados, y que no falten, porque sino esto ya no habría ni por donde cogerlo.
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