El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Diciembre, 2009

Las rebajas de enero (La Tribuna, 29-12-09)

El mundo del fútbol se prepara para las temibles rebajas de enero, esas donde los equipos que hicieron mal sus deberes el pasado verano intentan lavarse la cara contratando jugadores que, habitualmente, poco mejoran lo que hay, sobre todo cuando el equipo está a la baja.

En el Albacete ha habido casos para todos los gustos, con estrepitosos fracasos, caso de los argentinos Buján y Caggiano, el uruguayo Olivera o el nacional Raúl Molina, o jugadores que dieron un gran rendimiento como Jandro, Calle, Delporte o Álvaro Rubio.

La verdad es que el resultado de los fichajes de invierno va un poco acorde a la dinámica del equipo. Así, cuando las cosas van bien y quieres apuntillar la plantilla para mirar arriba, las cosas suelen salir mucho mejor que cuando las cosas van mal y tienes que reforzar porque la plantilla tiene agujeros por todos sitios.

En el mercado está claro que los jugadores de calidad buscan ir a equipos con aspiraciones, en los que pueden conseguir algo positivo y no a equipos que luchan por salvar la categoría, donde a lo mejor tienes más que perder que de ganar, por aquello de acabar la temporada en un equipo descendido.

Así las cosas, lo cierto es que en el mercado no hay nada bueno, bonito y barato, ya que lo que queda libre es, por decirlo de alguna manera, lo que no quiere otro.

Muchos jugadores que se quedaron sin equipo este verano intentarán ahora colocarse, rebajando seguramente sus pretensiones, pero evidentemente serán jugadores que han estado varios meses parados y que necesitarán un trabajado específico y mucha paciencia para ponerse en forma. Conclusión, que los que están necesitados de refuerzos no pueden esperar dos meses a que el fichaje de invierno se ponga en forma.

Luego están los que juegan en un equipo donde no rascan bola y, obviamente, cambiar de aires les puede abrir la llave de la titularidad. Está claro que los que en Primera no tienen minutos deben buscarlos en Segunda, donde la economía general no está, desde luego, para soportar los sueldos millonarios que tiene algunos jugadores en cuyo currículum podrá figurar haber estado en equipos de nivel, pero en los que seguramente sus minutos jugadores fueron los de la basura.

El problema es que en este mundo del fútbol, tan mediatizado por los intermediarios y millonarizado por las televisiones, cualquier tuercebotas se embolsa tal cantidad de dinero que son pocos los clubes que se pueden permitir su contratación.

Y entre medias, como no, los intermediarios, que te quieren colocar a tal futbolista que prometía y se quedó en nada, que sale de una lesión, que es más conocido como cierrabares que por sus goles, y no se cuantos más de esos que no le han pegado una patada a un bote en su vida pero que cuentan con media docena de vídeos donde se demuestra una calidad que, habitualmente, no tienen. Con estos condicionantes, a ver con que joyas del fútbol nos deslumbran en el Albacete Balompié en este mercado de invierno, para tapar las vergüenzas de una las peores defensas que ha tenido el club en los últimos años. 

Los comités y sus diferentes raseros (La Tribuna, 15-12-09)

En este país de sainete y opereta, donde el que no corre vuela y la corrupción ha impregnado toda nuestra sociedad, gracias principalmente a unos políticos más preocupados de poner el cazo que de solucionar los problemas que nos invaden, no podían ser de otra manera los órganos que velan por la integridad de nuestro fútbol. Con sus actuaciones, donde tan pronto lo blanco es negro como lo negro blanco, fomentan la picaresca que adultera una competición ya de por sí mediatizada por un colectivo arbitral de escasa preparación, variable en sus criterios y excesivamente preocupado por el entorno, ya que nunca ha sido, es y será lo mismo dirigir a ciertos equipos y en ciertos campos.

Es completamente alucinante que en una competición en la que es habla de millones de euros como quien se come una bolsa de pipas el arbitraje sea el único estamento que no está profesionalizado, aunque, eso sí, los árbitros se llevan una pasta gansa por cometer unos errores aquí y otros allí.

Luego, sus decisiones son miradas con lupa por un Comité de Competición donde el resero sigue sin ser el mismo dependiendo del nombre que es esté juzgando. Una acción de dos partidos de sanción para unos es de cuatro para otros. Luego llegamos al Comité de Apelación, que o bien ratifica al anterior o dice que lo blanco es negro, algunas veces estando tan claro que nadie puede entender la resolución primera de Competición. A todo esto hay que contratar abogados expertos, que saben por qué carril hay que tirar para poder quitarle la sanción a ese angelito de futbolista cuya patada intencionada ha dejado en la camilla al contrario, pero cuyo concurso es vital para el próximo partido.

Pero donde la cosa ya clama al cielo es cuando llegamos al Comité Español de Disciplina Deportiva, al que algunos han tomado ya como el pito del sereno, pasándose sus resoluciones por el arco del triunfo y luego recibiendo la amnistía de una Federación que, como todos, arrima el ascua a su sardina. Por su alguno no lo recuerda, hablo de la clausura del Camp Nou, esa que no se llevó a efecto.

Es gracioso que los clubes recurran una sanción y pidan la suspensión cautelar de la misma, con la intención, simple y llanamente, de paralizar dicha sanción y que el jugador, importante siempre, pueda jugar ese partido vital que se podría poder por la sanción. El CEDD tiene tiempo para reunirse y decidir si cautela o no cautela, pero por lo visto no lo tiene para resolver los recursos.

En el Alba, Sousa jugó con la cautelar, que curiosamente fue denegada para otros tres futbolistas, y sólo Dios sabe cuando resolverán el recurso presentado por el club manchego, teniendo en cuenta que ya van para dos meses desde que le dieron la cautelar a Notario tras su sanción por los incidentes en Balaídos y todavía no han resuelto el pertinente recurso.

Sin un criterio evidente, pues para unos sí hay cautelar y para otros no, la competición sigue adulterada por unos comités negligentes, lentos y que, dada su actuación, no velan por la limpieza de la competición, pues son ellos mismos los que fomentan la picaresca y avivan las diferencias de clase.

Julián Rubio y su pasión por el Alba (La Tribuna, 08-12-09)

Albacete ha dado genios a lo largo de la historia en diferentes facetas, como el político José Prats, el pintor Benjamín Palencia, el director de cine José Luis Cuerda o el torero Dámaso González, por poner algunos ejemplos.

A nivel deportivo, sin desmerecer por supuesto a otros muchos, la historia del Albacete Balompié ha tenido a su propio genio, Julián Rubio Sánchez, peculiar donde los haya y con una increíble pasión por el club manchego.

Aunque siempre ha tenido el corazón dividido entre Albacete y Sevilla, en nuestro club ha sido donde más veces ha podido demostrar ese cariño especial y sincero que tiene por su escudo.

Con mayor o menor fortuna, mejores y peores resultados, Julián Rubio siempre ha estado ahí para ayudar al club de su tierra de la mejor forma posible, ya fuera como jugador, como director deportivo o como entrenador. Julián nunca ha dicho no a la llamada del Alba, sin preocuparse de sueldos, salarios, primas o años de contrato. Quizás por ello hay hasta quien se quiso aprovechar de su albaceteñismo y lo engañó y maltrató, pero eso ya es historia.

Julián Rubio fue un jugador excepcional. Aunque no recuerde haberlo visto jugar en Sevilla o Barcelona sí que lo pude ver en directo en su última etapa en el Albacete. Una grave lesión de rodilla a finales de 1980 y otras cosas extradeportivas no le dejaron triunfar en el Barcelona de Helenio Herrera. Los catalanes no le querían dar la carta de libertad, por el miedo a que triunfara en otro equipos, pero sí accedieron a cederlo al Albacete, por entonces en Tercera División. Todo un lujo.

Se retiró como jugador en 1984 y pasó al banquillo, siendo precisamente el Albacete el primer equipo que dirigió. Con el Alba estuvo en Segunda B y Segunda, siempre acudiendo a la llamada del club cuando las cosas no andaban bien, como la temporada antes de la llegada de Benito Floro, cuando salvó al equipo del descenso de Segunda B a Tercera.

Tras la gloriosa primera etapa de Floro en el banquillo, Julián Rubio tuvo su premio y Rafael Candel se acordó del de Montealegre para llevar las riendas del Queso Mecánico tras la marcha de Floro al Real Madrid.

Rubio contó con la que posiblemente ha sido la mejor plantilla del Alba en su historia y desarrolló un fútbol de auténtico lujo, lo puedo asegurar, pero la suerte no estuvo con el técnico albaceteño y los resultados no fueron los deseados. Con habilidad se quitó de en medio, pasando a ser director deportivo y contrató a un Víctor Espárrago que salvó al equipo y ofreció después una buena campaña.

Otra vez en la temporada 89-99 hubo que llamar al salvador Rubio, que había llegado otra vez como director deportivo y tomó las riendas del equipo tras la destitución del italiano Maifredi. Estuvo luego dos campañas más, con resultados más que aceptables sin apenas recursos económicos.

Ahora le llega otra vez el turno, en otro momento complicado y a buen seguro que el bueno de Julián Rubio se saca alguna genialidad de la chistera para salvar la situación. He conocido en el banquillo del Alba a no menos de 20 entrenadores y puedo asegurar que el equipo de nuestros amores está, ahora mismo, en muy buenas manos. Suerte Julián; te lo mereces.    

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