El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Octubre, 2009
por Juan Carrizo. 27 Octubre 2009 22:09h. · Categoría: Zona Press 09-10
La marcha del Albacete Balompié no es, ni mucho menos, la que se esperaba. Con nueve jornadas disputadas, el equipo de Pepe Murcia marcha de cabeza, cuesta abajo y sin frenos. El crédito ya se le ha agotado a este entrenador, que ya en julio puso de uñas a unos y otros por su ‘fuerte carácter’. El caso es que el entorno hace ya tiempo que dejó de confiar en un técnico que de momento no ha sabido atajar los diferentes problemas que tiene su equipo, principalmente los defensivos.
El Alba se ha convertido en un auténtico chollo. Los rivales no tienen que estrujarse la cabeza para doblegar a los manchegos. Sólo es necesario tapar los huecos atrás y esperar pacientemente a un saque de esquina o una falta cercana al área para llevarse el premio con poco esfuerzo. Mientras tanto, el discurso de Pepe Murcia, al menos de puertas para fuera, no parece convencer a nadie y parte de la afición hace tiempo que puso al entrenador cordobés en el disparadero.
Pero en el lote también habría que meter, ciertamente, a una dirección deportiva que ilusionó con fichajes de altísimo nivel para el centro del campo y la delantera pero que, a tenor de los números, no atinó a la hora de armar el equipo en la parte defensiva, que toda la culpa no va a ser del entrenador, aunque, obviamente, es la primera cabeza que cae en estos casos.
Pero, ¿cuándo es el momento ideal para una destitución? Nadie lo sabe. En el fútbol sólo el tiempo da y quita razones. Lo que está claro es que cuando las cosas no funcionan es más fácil echar a uno, el técnico, que a 25, la plantilla, y este Albacete de Pepe Murcia, de momento, no funciona.
En el Alba se han vivido ya estos capítulos de destituciones, un mal trago para muchos, especialmente para los inquilinos del banquillo. En la temporada 97-98 se batieron todos los récords, superados luego por otros equipos, pues por el banquillo del Alba pasaron hasta cuatro técnicos, empezando por Luis Sánchez Duque, por el que además hubo que pagar traspaso al Leganés, pasando por Miguel Naharro y Javier Val y terminando por Ginés Meléndez, salvando la temporada precisamente en el recién estrenado Butarque.
Otra destitución cantada fue la de José González, quizás un gran error, pero el gaditano llevaba ya varias jornadas sentenciado y quizás, si el final iba a ser el mismo, mejor hubiera sido haberlo hecho antes, con margen de maniobra. Además, la apuesta por un hombre de la casa tampoco resultó positiva, más por el evidente estado de degradación existente en el vestuario que por la capacidad o no de Martín Monteagudo. Quizás un técnico con experiencia y mano dura habría puesto en vereda al grupo de golfos que campaban a sus anchas en la plantilla y que consumaron el descenso a Segunda. Y qué decir de Quique Hernández y su desastroso inicio de temporada. No recuerdo las veces que dimitió el propio técnico sin que se la aceptaran, para acabar cesándolo como estaba cantado desde las primeras jornadas.
El caso es que cuando las cosas no funcionan y empiezan a llegar los ultimátum, como parece ser que ocurrirá esta semana con Pepe Murcia, el final siempre es el mismo y una semana antes o una semana después habrá cambio de técnico, por mucho que todos sepamos que quizás no es la medida más correcta. Pase lo que pase, siempre habrá excusa, porque «el fútbol es así».
por Juan Carrizo. 16 Octubre 2009 8:26h. · Categoría: Zona Press 09-10
La polémica está servida cada vez que el Albacete Balompié intenta recabar la ayuda de las instituciones, por aquello de que, por tradición, a nuestros políticos parece que les da urticaria el tema del deporte, y así les va a clubes y deportistas de nuestra ciudad.
El Albacete Balompié ha sido, es y, seguramente, seguirá siendo el principal estandarte de nuestra ciudad en todo el territorio nacional, igual que lo fue hasta hace poco, aunque fuera en menor medida, el Club Voleibol Albacete, que paseó el nombre de nuestra villa por toda Europa.
Pero cada vez que algún club de Albacete va a pedir ayuda a las instituciones, aparece la urticaria de turno y enseguida salimos a decir que el dinero público no puede ir para una Sociedad Anónima, que si cual y que si tal.
Rápidamente se les olvida a los políticos que el dinero público sirve para otras muchas asociaciones e incluso empresas privadas, que se hacen polígonos industriales. Pero no hay dinero público para el deporte de elite de nuestra ciudad.
No voy aquí a dar nombres, no vaya a ser que alguno pueda darse por ofendido, pero todo el mundo sabe que del dinero público sobreviven muchas actividades y asociaciones que en ningún momento llegan a generar la publicidad y repercusión mediática que tiene el Albacete por todo el territorio nacional. Pero a los políticos se les llena la boca, y se les suelta el bolsillo, para ciertas asociaciones, públicas y privadas, que también las hay.
Si hasta al Mundialito que organizaba Sanchís, con su empresa privada, se le daba más apoyo desde la Junta y el Ayuntamiento que a los clubes de Albacete…
Ahora el Alba quiere sentarse con las instituciones, hablar de lo que representa el club para la ciudad y conseguir su parte del pastel. No se trata, como alguno ha querido vender, de quitarle al club la deuda que él mismo ha generado con sus malas gestiones. Se trata simple y llanamente de valorar lo que el Albacete Balompié representa para la ciudad, para la provincia e incluso para la región y actuar en consecuencia.
Todavía recuerdo las mil y una trabas que la ahora tan renombrada, y no para bien, Caja Castilla-La Mancha le puso al club para la concesión de un préstamo de dos millones de euros que finalmente se denegó, cuando por otro lado, y cito cifras dadas por los medios de comunicación en estos días a través de los informes del Banco de España, nuestra CCM había concedido a sólo 20 clientes créditos por valor de 1.723,4 millones de euros. Lo que digo, dinero para todos, menos para el deporte.
La situación del Albacete es delicada por que la deuda acumulada es un lastre que apenas deja margen de maniobra a la entidad. Hacienda y la Seguridad Social son los principales problemas y aquí las únicas vías de salvación vienen dadas por un ascenso a Primera, con el consiguiente incremento en los ingresos que eso supone, y vender canteranos, pero para eso hay que mantener una estructura en una Ciudad Deportiva cuyo coste sobrepasa el millón de euros anuales y ahí es donde el Alba quiere que las instituciones se mojen.
por Juan Carrizo. 6 Octubre 2009 23:00h. · Categoría: Zona Press 09-10
Los que acudimos el domingo al Belmonte nos llevamos una gran decepción, ya no sólo por la derrota del Alba, sino por la pobre impresión que nos dejó frente a un rival de escasos recursos y que con la ley del mínimo esfuerzo se llevó el triunfo, ayudado, no obstante, por una lamentable labor arbitral.
Pero no fue el árbitro el único que estuvo horrible en el Carlos Belmonte. El equipo manchego tampoco estuvo a la altura en un partido que en condiciones normales debió ganar, como en condiciones normales también tenía que haber ganado una semana antes ante el Villareal B.
Un punto en tres jornadas, escaso bagaje para un equipo que pretende estar en los puestos de arriba, máxime cuando cuenta en su plantilla con jugadores de gran calidad que el domingo no aparecieron por ningún lado.
Lo de la defensa se está convirtiendo en un mal endémico, porque ya se ha visto que juegue quien juegue, el equipo sigue ofreciendo escasas garantías atrás. El Cádiz, un equipo con un pobre bagaje ofensivo, rentabilizó lo poco que atacó para marcar un gol y llevarse el partido, y eso que empezó con más miedo que un perro pequeño pero claro, si lo dejas vivo y le regalas el balón, pues no desperdicia la invitación para ganarte en tu feudo.
Llevamos casi dos meses hablando de que el Alba es un equipo nuevo, con 17 incorporaciones, algunas llegadas con el cierre del plazo de fichajes, pero ese discurso se va a terminar, porque son ya muchos los entrenamientos, los amistosos y los partidos oficiales que lleva el equipo para que empezáramos a ver, aunque sólo fuera un esbozo, lo que puede ser este Albacete, pero de momento sólo hemos podido ver que el único recurso de un equipo pobre en defensa es pegar pelotazos y esperar que los hombres de arriba resuelvan los partidos amparados en su gran calidad, lo que no resulta fácil cuando la inspiración no aparece y el rival pone un poco de orden en su defensa.
El domingo quedó muy claro que el equipo está roto, que por una lado va una defensa muy limitada y excesivos nervios y por otro una parte delantera poco preocupada de defender y que debe buscarse la vida con los balones, a veces melones, que les envían desde atrás. ¿Y el centro del campo?
Ahí puede estar el problema, precisamente en la línea en la que más se reforzó el equipo es precisamente la que parece que está fallando, porque quedó muy claro que no hay conexión entre el ataque y la defensa y prueba de ello es que el Cádiz nos quitó el balón, se quedó con él y fuimos incapaces de quitárselo durante la mayor parte del partido.
Da igual sacar dos que seis delanteros, si el balón no llega arriba en condiciones el atasco es evidente, como bien se pudo comprobar el domingo. Dos derrotas en casa de tres partidos jugados (tres derrotas en cuatro partidos si contamos la Copa), mala cosa para un equipo que quiere recuperar la ilusión de la afición.