Esto huele a fútbol (La Tribuna, 04-08-09)
El Albacete Balompié ha sufrido un cambio radical. Después de dos años de más sombras que luces el club vuelve a su estado natural, es decir, que el Alba vuelve a oler a fútbol.
Los nuevos dirigentes, que, como todos, harán cosas bien y cosas mal, han puesto de momento un halo de cordura que de momento ya ha conseguido que cuando se hable del Alba se vuelve a hablar de fútbol.
Unos hablan del entrenador, con sus partidarios y sus detractores, otros sobre los fichajes, que todo hay que decirlo, tienen muy buena pinta. Los hay que se quejan de la campaña de abonos y quizás unos pocos hablan sobre el calendario y los primeros partidos que deberá disputar el Alba.
O sea, que se habla de fútbol, que al fin y al cabo es lo que importa a la gente. Y más ahora que ya han empezado los bolos de pretemporada y seguro que pronto vemos en los corrillos que se forman en las cafeterías hablando sobre si fulanito ha empezado bien, si menganito parece que despunta o su zutanito no da pie con bola. O sea, que se seguirá hablando de fútbol.
A todo esto, el actual Consejo de Administración está trabajando a destajo para intentar solucionar los mil y un problemas que dejaron los anteriores, y no sólo por su incapacidad manifiesta para resolverlos, sino que también por su dejadez y excesiva preocupación por sus propias guerras internas, sobre todo en el capítulo deportivo, que sin lugar a dudas perjudicaron en gran medida a la entidad.
Ahora los actuales mandatarios han puesto todo en manos de profesionales, con contrastada experiencia en el mundo del fútbol, con un gran capitán al mando de todo, Miguel Ángel Ruiz, del que, por raro que parezca en este mundo aparte que es el fútbol, todo el mundo habla bien.
El club ahora tiene una estructura, un organigrama, una jerarquía, donde cada uno asume sus funciones y trabaja para el Albacete. Y los que trabajan son los profesionales, mientras que los consejeros no están mal metiendo todo el día en el club, olisqueando por debajo de las mesas, escondiendo papeles y metiéndose en camisa de once varas.
Ahora los consejeros sólo están para tomar decisiones y, principalmente, mantener reuniones con todos los estamentos que rodean al Albacete, ya sean instituciones públicas como privadas, para buscar una solución al grave problema financiero que tiene el club. Y lo hacen sin hacer ruido, sin alarmismo ni llantos. Lo hacen sabiendo donde se meten, con quién se meten y aportando soluciones.
Y mientras tanto, los profesionales están terminando de confeccionar una plantilla que huele muy bien, con jugadores experimentados, que vienen de jugar muchos partidos, que llegan con una ilusión y un compromiso que están sabiendo transmitir a todo el entorno. Se están sentado las bases para que sólo se hable de fútbol y para que esto funcione y, si no se tuerce la cosa, este Albacete seguro que va a dar mucho que hablar.