El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Junio, 2009

Con la permanencia… que se vayan ¡esta misma mañana! (La Tribuna, 09-06-09)

La salvación matemática del Albacete ya se ha conseguido. El club se ha liberado de los posibles problemas deportivos y aunque todavía quedan dos semanas de competición, algo que se debería arreglar porque la Segunda División se alarga demasiado en el tiempo, ha llegado la hora de clarificar la situación social.

En estas fechas ya deberían estar claros temas como quién va a ser el director deportivo, tener avanzado el tema del entrenador y, sobre todo, tener claro con qué jugadores vas a contar la próxima temporada. Son cuestiones importantes de cara a la próxima temporada, pero parece que a los actuales dirigentes el futuro del Albacete Balompié les importa un pimiento, toda vez que parece clara su salida del club, si no antes, el próximo 30 de junio en la Junta Extraordinaria de Accionistas.

Ellos que tanto se quejaron de las formas de Ángel Contreras, habría que recordarles ahora que Contreras, en vista de la contestación accionarial que recibió en la Junta de Accionistas celebrada en marzo de 2007, convocó rápidamente una Junta Extraordinaria para elegir a un nuevo Consejo, lo que se produjo a principios de mayo. Ahora, los que tanto se quejaban hacen oídos sordos y además nos quieren tomar el pelo de manera descarada, porque hay que tener mucha jeta para decir el todavía presidente Ubaldo González que no se reúne con nadie mientras el equipo no esté salvado matemáticamente, mientras por otro lado anda buscando gente para unirse al nuevo grupo con el que quiere volver a presentarse y llevan ya mucho tiempo recopilando acciones, porque aunque lo nieguen, Albacete es una ciudad pequeña y uno se acaba enterando casi de todo, como de que van regalando entradas para los partidos en lugares donde luego se pasan a ver si pueden recoger las acciones. Vamos, que a descarados no les gana nadie.

Lo del pasado sábado en el Carlos Belmonte es para tomar nota, pues ya me dirán en qué campo de fútbol un equipo logra la salvación matemática y automáticamente se oyen gritos de ¡Consejo, dimisión! y ¡Fuera, fuera! Pues menos mal que se consiguió la permanencia, una noticia positiva, porque en caso de ser negativa no sé lo que habría podido pasar.

El todavía Consejo de Administración del Albacete, que ha cometido una tropelía detrás de otra amparándose siempre en que sus obras iban en beneficio de la entidad y todos los demás eran «enemigos de Albacete y del Albacete» hace tiempo ya que dejó de engañar a nadie, sobre todo porque ya me dirán qué beneficio tiene arrastrar el nombre de la entidad por los juzgados, con situaciones que han rozado el esperpento, discutir con entidades públicas y privadas, no pagarle a nadie y encima tratar a los proveedores con desprecio, y tantas y tantas cosas que serían imposible de reflejar en estas breves líneas.
Sólo espero que esta pesadilla que ya dura dos años acabe cuanto antes, por el bien de la entidad, que ha vivido sus peores momentos deportivos y sociales, como así lo dicen los números, los accionistas e incluso los aficionados.

El Imperio Romano (La Tribuna, 02-06-09)

Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de ver de cerca a la selección española de voleibol femenina, con la presencia de dos jugadoras del CV Albacete, Diana Sánchez y Sara Pérez, amén de otras que en algún momento de sus carreras profesionales también vistieron la camiseta blanca y roja de nuestro equipo, como Elena García o María José Garrido.

Y también hemos tenido la oportunidad de ver el tinglao que tiene montada la Federación Española de Voleibol a cuenta de los clubes a los que sangra temporada tras temporada para luego tener su sala VIP y demás zarandajas. Viendo el despliegue federativo también se ve el despilfarro de dinero a espuertas, mientras los clubes de la Superliga se mueren por inanición.

Dice un amigo que la Federación es como el Imperio Romano. Los federativos son los senadores del imperio, que se pasan el tiempo de bacanal en bacanal, ajenos a la realidad y disfrutando de su posición privilegiada. Por detrás, el pueblo, los clubes, que paga sus impuestos como puede y con cuidado de no levantar la voz que los de arriba enseguida se molestan.

Vino hasta Albacete la Liga Europea, una competición que se han inventado, digo yo, para su autopropaganda, porque curiosamente no participan las mejores selecciones europeas, caso de Italia o Rusia. El nivel de la competición, como se pudo comprobar, es bastante bajo. España doblegó a una floja Grecia, que no trajo a sus mejores jugadoras, con dos partidos de un nivel inferior al que la afición albaceteña está acostumbrada a ver en la Superliga.

Y que decir del cansino de la megafonía. Se supone que el espectáculo lo dan los equipos, el juego, no un tío boceras que se pasa el partido gritando y poniendo música de forma que te resulta imposible comentar cualquier jugada con el que tienes al lado y que lo único que consigue es ahogar los gritos de ánimo de la afición y que cuando acabe el partido tengas un terrible dolor de cabeza.

Por cierto, que teniendo Albacete un equipo en Superliga resulta curioso que con la visita de la selección española la Federación ni tan siquiera curse una invitación al Club Voleibol Albacete para que esté en el palco de autoridades. Pero claro, es que así funciona la Federación, que imagino todavía estará esperando a cobrar ese maravilloso convenio de esponsorización de la Superliga que firmó hace un par de temporada con Evedasto Lifante. Nada más y nada menos que 1.200.000 euros por seis temporadas. Como alababan desde la Federación el trabajo de Evedasto, que ahora no puede tramitar licencias de jugadoras extrajeras al estar penalizado por la CEV. Rompió el mercado, hinchó la burbuja con el beneplácito de la Federación y ahora el voleibol vive momentos de gran incertidumbre, aunque eso sí, la Federación sigue recaudando.

Cuatro de los cinco equipos de Superliga que se ganaron el derecho a estar en competiciones europeas renunciaron a ello. ¿Por qué será?, que diría La Bombi.

« Entradas Anteriores
© 2008 by Juan Carrizo del Ramo