El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Marzo, 2009

El gran pabellón, la gran utopía (La Tribuna, 17-03-09)

El deporte albaceteño vive momentos de incertidumbre aparcado en su propia crisis, que no es el ahora nos afecta a todos, porque a ellos le lleva afectando desde hace muchísimo tiempo por el desprecio habitual que sufren de nuestros empresarios, tan ricos de dinero en muchos casos y tan pobres de espíritu la mayoría, con escasas excepciones.

A pesar de todo y de todos, el deporte albaceteño sigue creciendo y sigue obteniendo resultados espectaculares, aunque para ello tenga que sufrir las promesas incumplidas de los políticos, esos a los que se les llena la boca en periodo de elecciones pero que sufren un Alzheimer galopante al día siguiente de pasar por las urnas.

He perdido la cuenta de las veces que ha aparecido en el proyecto electoral de cualquiera de los partidos políticos mayoritarios de nuestra ciudad la construcción de un gran pabellón, acorde a las necesidades de una ciudad en constante crecimiento y que sobrevive con vetustas instalaciones, algunas inauguradas por el Príncipe Juan Carlos cuando muchos de los deportistas que hoy compiten ni siquiera habían nacido.

Albacete, su sociedad y, sobre todo, sus deportistas, vienen reclamando desde hace mucho tiempo una instalación insignia, un gran pabellón capaz de albergar grandes eventos, en esos modelos multiusos ahora tan de moda y que aprovechan los espacios para mantener un nivel de ocupación y actividad que sea rentable para la ciudad.

Era uno de los objetivos de la Asociación de Clubes de Competición de Albacete, esa unión de los clubes más representativos de nuestra ciudad que dejó de existir por no ser políticamente correcta, y que también abogaba por una Fundación que pudiera reunir recursos para las precarias arcas de uno y de otro, y cuya única posibilidad de salir adelante era dejar mojar a los políticos de turno, que siempre tienen que meter el moco en todas y cada una de las asociaciones existentes, por aquello de tener un control mediático de la situación, en todos los sentidos.

Manuel Pérez Castell, anterior primer edil, llegó a afirmar que ya tenía los terrenos para la construcción del gran pabellón perfectamente definidos, pero desde entonces ha llovido mucho, incluso nevado y hasta granizado, pero del gran pabellón nástic de plástic.

Si tuviéramos un gran pabellón, la Final Four de la Copa Challenge se podría haber celebrado en Albacete. Si hubiéramos tenido un gran pabellón, el Ayuntamiento no hubiera tenido que gastarse un millón de euros en acondicionar el Pabellón Universitario para que el Albacete Fútbol Sala pudiera jugar en la División de Honor. Si tuviéramos un gran pabellón, Albacete podría ser sede de importantes eventos deportivos que favorecieran el desarrollo de la ciudad y su crecimiento mediático.

Habrá que esperar seguramente a que lleguen las próximas elecciones, a que vuelva a aparecer el gran pabellón en los programas electorales y, sobre todo, que por una vez, y sin que sirva de precedente, los políticos cumplan sus promesas, aunque quizás sea una auténtica utopía.

Todos pendientes del CV Albacete (La Tribuna, 10-03-09)

La verdad es que últimamente me resulta mucho más gratificante hablar sobre el Club Voleibol Albacete que sobre el Albacete Balompié. En nuestro querido club de fútbol llevamos ya demasiados años de penurias, tanto económicas como sociales, que todavía no han conseguido hundir definitivamente la nave, pero que al paso que vamos no debe tardar mucho, porque ya lo dice el refrán, que tanto va el cántaro a la fuente…

Por eso, cuando hay gente que actúa con coherencia, que sabe manejar los problemas en casa y que además consigue importantes éxitos deportivos con mucho menos que los futboleros, pues que se merecen no sólo que se hable de ellos, sino que se les reconozca su trabajo, su esfuerzo y, por supuesto, sus triunfos.

Y es que el CV Albacete lleva, al igual que el Albacete Balompié, mucho tiempo sufriendo vaivenes económicos que a punto han estado ya en varias ocasiones de hacer desaparecer el club, que si sigue vivo es por el encomiable esfuerzo de sus dirigentes. Todo esto con el agravante de no tener ingresos propios, como bien los tiene el fútbol con las taquillas, los derechos de televisión o simplemente con el traspaso de jugadores.

Para el CV Albacete la semana que empezó ayer y que seguirá hoy con un partido de Liga en casa del Jamper Aguere, tiene su verdadero punto de inflexión este fin de semana, con la disputa de la Final Four de la Copa Challenge en la localidad italiana de Jesi.

Obviamente nuestro equipo no aparece en ninguna de las quinielas, algo lógico al ser el más modesto en cuanto a presupuesto. El gran objetivo es plantarse en la final, lo que sería seguir escribiendo la historia.

Para ello habrá que vencer el sábado al Panathinaikos griego, una empresa difícil pero no imposible. Ya estamos acostumbrados a ver al CV Albacete superar a rivales de mayor entidad y sólo hace falta recordar aquel mítico partido en el que cayó el todo poderoso Tenerife Marichal, en su propia casa, después de 84 partidos ganados de forma consecutiva en la competición nacional.

El éxito deportivo ahí está, porque ya me dirán cuantos equipos albaceteños e incluso castellano manchegos participan en competiciones europeas. Viendo las ayudas que recibe el club que preside Teresa Ruiz, tanto institucionales como privadas, parece ser que eso de jugar en Europa, eso de haber ganado un título de Liga y otro de Copa, eso de haber estado durante varias jornadas como líder en solitario de la Superliga -liderato ahora compartido con otros dos equipos- , eso de saber optimizar sus escasos recursos montando siempre plantillas competitivas a pesar de las adversidades, pues que no vale absolutamente para nada de nada.

Así, el futuro del club más laureado de nuestra provincia se mantiene pendiente de un hilo, esperando que alguien, por fin, se de cuenta de lo mucho que hacen por Albacete, por el deporte femenino y por nuestra región.

La crisis es permanente para el deporte albaceteño (La Tribuna, 03-03-09)

A todos se nos llena la boca ahora hablando de la crisis, de la rescisión económica que está viviendo nuestro país después de que muchos se hayan llenado los bolsillos y ahora lloren pidiendo ayuda para no verse obligados a despedir a sus trabajadores, que son, al final, los que pagan el pato.

Pero cuando hablamos de crisis hay una permanente que se vive desde hace muchos años en el deporte albaceteño, y se vive porque el tejido empresarial de nuestra ciudad es de los más tacaños que hay en España. Muchas son las empresas que apoyan al deporte, ya sea a través de programas especiales cada vez que llegan unos Juegos Olímpicos o simplemente a través de patrocinios importantes.

Pero esas empresas, desde luego, no son albaceteñas, y es que se pueden contar con los dedos de una mano los empresarios albaceteños que realizan una apuesta más o menos importante por el deporte de su ciudad, y tampoco es que tiren la casa por la ventana.

Sin lugar a dudas ha sido, y parece ser que seguirá siendo, el mal endémico de nuestra ciudad. Albacete vivió el espectacular boom del baloncesto que llegó a nuestro país tras los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84. La afición creció como la espuma y el CABA llegó a estar en la segunda categoría a nivel nacional. Pero nunca encontró un mecenas con el que aspirar a estar arriba y el baloncesto vive desde hace ya mucho tiempo sus horas más bajas. Uno no sabe si es el pez que se muerde la cola, que no hay un patrocinador porque no hay un proyecto ilusionante, o a lo mejor es que no hay un proyecto ilusionante porque no hay un patrocinador.

Lo que pasó con el baloncesto le puede pasar dentro de poco a otros deportes como el fútbol sala o el voleibol, que han demostrado sobradamente ser capaces de generar ilusión entre los aficionados y que pueden estar entre los grandes.

El Albacete Fútbol Sala logró un histórico ascenso a División de Honor pero sólo pudo durar una temporada. Desde entonces vive en una constante zozobra económica, pagando todavía aquel ascenso, que al final, en lugar de ser una gran alegría que recordar, fue una carga económica que no hay manera de solucionar.

Lo del CV Albacete clama al cielo. Sólo dos equipos de nuestra región disputan habitualmente competiciones europeas y aunque es evidente que el Balonmano Ciudad Real cuenta con una gran afición, también es cierto que ha manejado unos presupuestos altísimos con los que poder competir y formar el que es, desde hace varios años, uno de los mejores conjuntos de Europa.

Pero en Albacete las cosas son distintas. Aquí, el que sobrevive, lo hace a trancas y barrancas, sufriendo lo indecible y aún así mantiene un nivel deportivo excelente. Ahí está el Club Voleibol Albacete en la Final Four de la Copa Challenge. Y mientras tanto, a los empresarios de Albacete, que han estado amasando dinero, nunca se les ha caído la cara de vergüenza al despreciar una y otra vez al deporte de nuestra ciudad.

De auténtico bochorno fue el resultado de la campaña que hizo hace un par de temporadas el Albacete Balompié con la ayuda de Adeca para vender abonos en el Polígono Campollano. Dos se vendieron. Realmente muy triste.

© 2008 by Juan Carrizo del Ramo