Los empleados del Alba, ¿patrimonio del club? (La Tribuna, 03-02-09)
Cada día que pasa se demuestra más fehacientemente que el Albacete Balompié está en manos de personas que están demostrando muy poco amor al club y sí a su ego personal, al que anteponen por encima de todas las cosas.
Con la llegada al poder de los anteriormente conocidos como Plataforma Bandera Blanca, el club se ha convertido en un auténtico búnker donde sus dirigentes parecen estar más pendientes de la guerra que mantienen con todo el mundo, que de solucionar los problemas, y graves, que tiene el club manchego.
Está claro que la situación económica no la han generado ellos, que es una herencia de hace ya muchos años, de cuando incluso ellos mismos apoyaban al Consejo de Administración de entonces, que presidía Agustín Argandoña, cuando eran la Asociación de Pequeños Accionistas, y a pesar de que ya era público que el club se encaminaba a una situación de crisis que, más de 10 años después, se mantiene.
Pero ahora mismo el principal problema del Albacete quizás no esté en su gestión económica, aunque tampoco se vean por ningún sitio esos proyectos para tener ingresos que anunciaron en el inicio de la pasada campaña, y también en el inicio de la presente, y que todavía no se han puesto en marcha y de los que nada sabemos.
El problema en el Alba es que se ha producido una fractura social importante, de la que incluso ni se están librando los propios empleados del club, esos mismos que eran defendidos hace ahora unos tres años por la Plataforma Bandera Blanca y que ahora se encuentran indefensos, sin cobrar y además sufriendo una constante intimidación por parte de los que deberían dar explicaciones y no lo hacen.
Decía Bandera Blanca el 7 de noviembre de 2006 en su ya famosa Atención Pregunta: «Nos comentan que están sufriendo retraso algunas nóminas de los empleados del Alba. Nos preocupa y mucho esta noticia. Desde Bandera Blanca no dejaremos solos a los que son el verdadero patrimonio del club».
Manda narices que los mismos que decían esto sean ahora los que no parecen preocuparse por los retrasos en las nóminas, sobre todo a la hora de dar alguna explicación a los empleados. Ahí está el caso del doctor Vicente Ferrer, un profesional como la copa de un pino, que le ha dedicado muchos años al Albacete Balompié y que a punto ha estado de tener que salir por la puerta de atrás, como antes ya lo han hecho otros y como, por desgracia, tendrán que hacer muchos más.
Es muy grave que en vez de darles una explicación a los empleados sobre la situación, los reúnan para, con un claro tono amenazante e intimidatorio, tratar de descubrir quién ha sido el que ha filtrado la noticia a los periodistas. Ésa es la gran preocupación del Consejo de Administración del Albacete, saber quién le cuenta las cosas a los periodistas, ésos que se enteran de más cosas de las que quisieran los dirigentes de un club que va camino de la autodestrucción.
Por cierto, ¿por qué el consejero Gregorio Fernández y Máximo Hernández casi llegan a las manos en la Ciudad Deportiva? ¿Tendrán la culpa los periodistas por enterarse?