El Blog de Juan Carrizo
Artículos de Junio, 2008
por Juan Carrizo. 11 Junio 2008 8:40h. · Categoría: Fútbol
No pudo ser. No se pudo ganar en El Ejido y el Alba dejó sus deberes para el último día, veremos si no nos arrepentimos. El caso es que el equipo de Máximo Hernández lo tuvo todo para ganar al Polideportivo Ejido pero mostró una impotencia ofensiva impropia de un equipo profesional. Costó mucho hacer el gol al Eibar, porque los armeros defendía muy bien y era difícil llegar con claridad a la portería. El Polideportivo Ejido era un auténtico coladero en defensa y el Albacete dispuso, sin lugar a dudas, de más ocasiones claras de gol que en los últimos diez partidos disputados. Pero la pólvora estaba mojada, el punto de mira torcido o como se le quiera llamar, pero el gol no llegó.
Y nos toca ganar a Las Palmas en la última jornada. Igual con el empate vale, e incluso con una derrota, pero lo único que salva al Albacete sin tener que depender de otros resultados es la victoria, y el rival viene de no perder en los últimos 13 partidos. Es para estar acojonado, y yo lo estoy. Lo estoy porque el Albacete ha demostrado ser capaz de lo mejor, pero también de lo peor. Ha tenido partidos buenos, en los que ha sabido jugar, en los que ha sabido ganar, en los que ha sabido puntuar cuando las cosas no estaban para mucho más, pero la regularidad no ha existido, y ha habido cagadas importantes que, al menos a mí, me hacen ser temeroso.
Lo siento, son las sensaciones que tengo. Sobre todo porque ya he visto a este club cagarla en otras ocasiones y, también, porque el miedo es libre. Se habla de muchas cosas respecto al encuentro con Las Palmas, pero lo cierto y fijo es que me jugaría el pescuezo a que los canarios llegan a este encuentro con una suculenta prima si consiguen la victoria. En las últimas jornadas los maletines están volando de un lado a otro de manera ya desproporcionada. Un ilegalidad más en nuestro país a la que nadie es capaz de meter mano y que se consiente con sus consecuencias, que no son otras que desvirtuar la competición. Me pueden decir lo que quieran los futbolistas, eso de que por ganar no pasa nada. Si que pasa… sobre todo cuando ves a unos jugadores dejarse la piel y correr como no lo han hecho durante toda la temporada cuando el dinero viene de un tercero y no del club que les ha pagado toda la temporada y por el que tenían que haber corrido y dejado la piel. Y encima, que nadie se le olvide, se pague por ganar o por perder, es igual de ilícito ya que hablamos de dinero negro ¿o es que el pagador lo declara a Hacienda y hace las correspondientes retenciones?
Con el miedo metido en el cuerpo recuerdo ahora la temporada 94-95. El Albacete jugaba en la penúltima jornada en el Camp Nou, con homenaje a Koeman incluido. Un gol de Bjeliça le dio el triunfo al conjunto manchego sobre el todo poderoso Barcelona. El partido se jugó el sábado por la noche y al Barcelona, con este resultado, se le complicaba la clasificación para la Copa de la UEFA. Ahí es nada. Tras este resultado, si el Tenerife no puntuaba en su enfrentamiento con el Español, la salvación estaba conseguida ya que en la última jornada se medían Compostela y Tenerife cualquier resultado que se produjera dejaría al Albacete en la quinta plaza por la cola, la que ocupaba precisamente tras la jornada 37.
Ese año descendía de Primera División los tres últimos y promocionaba el cuarto por la cola. Tras la jornada 37 los descendidos ya estaban decididos. Spórting de Gijón, Real Valladolid y Logroñés se iban para Segunda. Falta por decidir el puesto de promoción.
El Tenerife no perdió contra el Español, sacó un empate. Mal rollo. Eso dejaba al Albacete con la necesidad de al menos empatar en su última jornada frente al Deportivo de La Coruña. Los gallegos, que ya eran segundos por detrás del Real Madrid sin posibilidades ni de subir ni de bajar puestos, llegaron al Carlos Belmonte con las maletas llenas. Ahí está el resultado del partido, 2-8 y el Albacete a jugar la promoción. Estaba casi todo hecho con la victoria sobre el Barcelona, pero al final nos vimos abocados a jugar la promoción con el Salamanca.
Gran partido de ida en El Helmántico, 0-2 y para casa. Confianza plena de cara a la vuelta, que se disputó un 27 de junio de 1995. El partido transcurrió por los cauces normales, con un Albacete tranquilo por el resultado de la ida, pero se llegó al final del partido con 0-1 a favor de los salmantinos y pasado el tiempo reglamentario empezó el descalabro. Con el tiempo de descuento cumplido hay una falta de Manolo con cartulina amarilla. Es la segunda y el extremo derecho del Albacete se va a la calle. Vaya decisión de Brito Arceo, colegiado del encuentro. Nos metemos en el minuto 94 (eran 3 de descuento) y en el lanzamiento de la citada falta Molina, guardameta del Albacete, se la traga enterita y Urzaiz cabecéa a la red enviando el partido a la prórroga. Ahí, con un hombre menos y moralmente hundidos, el Salamanca pasa por encima del Albacete como una apisonadora. 0-5 y el conjunto manchego a Segunda División. Verlo para creerlo.
Luego llegó la movida con el Sevilla y el Celta y la repesca de Albacete y Valladolid en lo que se llamó ‘ascenso administrativo’. Volvimos a Primera, aunque al año siguiente, otra vez en la promoción, volvimos a bajar, esta vez en manos del Extremadura.
Es lo que tiene la memoria histórica, que te acuerdas de esas cosas, de esas experiencias ya vividas, y el miedo te invade por completo. La situación vuelve a tener tintes dramáticos, por mucho que desde el club nos quieran dar una dosis de tranquilidad que no veo por ningún sitio. La camisa no me llega al cuello. Estamos a miércoles y las piernas ya empiezan a temblarme.
De todas formas, la situación realmente no es tan dramática. Sólo hace falta ganar y punto, y en teoría Las Palmas no se juega nada, lo que también ocurre en la mayoría de los enfrentamientos de los equipos que se juegan la categoría. A veces me invade un pesimismo enorme, pero tengo un bálsamo cuando recuerdo el aspecto del Carlos Belmonte hace quince días, con esas 14.000 almas que empujaron al Albacete a la victoria sobre el Eibar. Y recuerdo la caravana blanca a Castellón y a El Ejido, esa grada repleta de manchegos animosos agitando sus banderas, bufandas y camisetas. Tengo la esperanza de volver a ver así el Carlos Belmonte este domingo, con 14.000 aficionados empujando al Albacete a su permanencia, a su salvación. La afición tiene que ser el jugador número 12, el 13 y hasta el 14. Otra vez, la enésima de la temporada, vuelve a ser el partido de la afición, esta vez más que nunca porque ya no habrá vuelta atrás. Aquí se acaba todo. Cuando sobre las 19,47 horas el árbitro pite el final todo se habrá acabado y espero que el Albacete, a esa hora, siga siendo equipo de Segunda División. Hace tiempo que estoy ya esperando con ansiedad que llegue ese momento, que termine una temporada para olvidar, para enterrarla en lo más profundo del subsuelo y pasar página.
¡Que termine ya este sufrimiento… y que sea con la salvación del Albacete!
por Juan Carrizo. 10 Junio 2008 14:59h. · Categoría: Zona Press 07-08
Durante las últimas dos semanas, Castilla-La Mancha ha acogido la cuarta edición del Mundialito Sub-17 en la que nuevamente se ha visto el escaso interés que despierta este torneo no oficial a pesar incluso del cambio de fechas de celebración.
El Mundialito está organizado por una empresa privada, Deporgadyd, que dirigen el ex futbolista Manolo Sanchís y el ex tenista Pato Clavet. El torneo no es oficial, así que los equipos que participan lo hacen por invitación, no por haberse ganado la clasificación en otras competiciones, como ocurre habitualmente con los torneos oficiales. Pero lo peor de todo es que a pesar de que el torneo lo realiza una empresa privada, la mayor parte del capital utilizado en su realización sale de las arcas públicas.
Entre la Junta de Comunidades y los diferentes ayuntamientos de las localidades donde se juegan partidos se consigue la mayor parte del altísimo coste de este campeonato. Un derroche de dinero importante si tenemos en cuenta el gran número de clubes y deportistas de nuestra región que cuentan sus ayudas institucionales con cuenta gotas y que ven como el dinero público se va a eventos organizados por una empresa pública, como sucede con el citado Mundialito.
Nadie se quejaría si Castilla La Mancha fuera subsede olímpica, si Madrid es elegida finalmente para celebrar unos juegos, o si en cualquiera de nuestras capitales se disputa un Campeonato de Europa, o incluso del Mundo, de cualquier modalidad olímpica.
Pero este Mundialito ya ha demostrado sobradamente, en sus cuatro ediciones, el escaso interés que despierta, amén de los últimos episodios que se han producido, como las graves incidentes en el Villarreal-Sao Paulo, celebrado en Hellín, y que acabó con la expulsión del Villarreal, o los ocurridos el año anterior en Albacete con la Roma italiana, que organizó una batalla campal en plena calle en la que tuvieron que intervenir hasta las fuerzas del orden público. Todo un ejemplo para la campaña Juego Limpio.
Más deberían preocuparse nuestras instituciones, tanto locales como regionales, de los clubes y deportistas que intentan llevar el nombre de Castilla-La Mancha a lo más alto en lugar de derrochar grandes cantidades de dinero en eventos que, cada año que pasa, van perdiendo el interés y cuyos beneficios van a los bolsillos de una empresa privada.
Pero ya sabemos lo que pasa, que lo nuestro vale poco y es mejor fichar deportistas de otros lugares para conseguir grandes resultados de los que luego alardear, como ocurre con el Programa Castilla-La Mancha Olímpica, algo muy bien pensando pero en el que luego encuentran acomodo deportistas de otras comunidades, e incluso de otros países, que se afincan en Castilla-La Mancha para llevarse la subvención, cerrando el paso a los verdaderos deportistas de nuestra región, que quizás tengan menos nivel porque se les niega la progresión anteponiendo a los que vienen de fuera.
por Juan Carrizo. 4 Junio 2008 6:05h. · Categoría: Fútbol
El Albacete está a un paso de conseguir la permanencia. Sumando 48 puntos y con seis más por jugarse, los tres últimos en casa, será difícil que se escape la salvación después de un año horrible, conflictivo y en el que lo único que ha conseguido el Consejo de Administración es poner en su contra a todo el entorno, empezando por los medios de comunicación y acabando hasta con los empleados del club, que han vivido en una constante sensación de miedo a las represalias de un Consejo que ha basado su mandato en la prepotencia, soberbia y casi en la humillación a las personas que durante años han estado al servicio de la entidad, fuera quien fuera su presidente.
Y lo peor de todo es que están esperando a que se acabe la temporada para empezar a pasar factura a los que se han saltado ese guión que desde el principio trataron de imponer a todo el mundo. Hace ya tiempo que están esperando a la permanencia con el único afán de repartir estopa a todos los críticos a una gestión que no por evitar el descenso se puede llevar el aprobado, máxime porque los grandes culpables de la mala temporada deportiva han sido los actuales gestores.
Más de un año después de la marcha de Ángel Contreras y sus consejeros, se le podrá seguir achacando al anterior mandatario la grave situación económica en la que dejó el club, curiosamente similar, por no decir igual, a como se la encontró. Su pecado, y gordo, no saber aprovechar un ascenso a Primera para paliar parte de la deuda y enfrascarse en una remodelación de la Ciudad Deportiva que, si bien era necesaria, se podría haber realizado de otra manera y, nunca, pagando a toca teja. Un desembolso que se podía haber ido al garete con el descenso, ya que habría sido imposible mantener una instalación que cuesta anualmente unos 800.000 euros. Imposible pues de sostener en Segunda B, donde los ingresos quedan limitados a las taquillas y la publicidad.
Pero de lo que no se puede echar la culpa a Contreras es de haberse equivocado en la contratación de un director deportivo, de haberse equivocado en la contratación de un entrenador, de haberse equivocado en la confección de la plantilla, de haberse equivocado en los fichajes de invierno, de haber manipulado y engañado a Julián Rubio, de haber menospreciado a futbolistas que dieron un buen rendimiento y que fueron crucificados por Dios sabe qué motivos. No se puede culpar a Contreras de tomar decisiones deportivas tardías como la destitución de un entrenador que, más allá de su historial deportivo y su calidad, desde que inicio la temporada demostró una total incapacidad para llevar esta situación a buen puerto.
Los medios de comunicación han sido un sector muy crítico con el Consejo de Administración. Crítico con sus actuaciones, prepotencia, afán de control y manipulación continúo, una crítica que, como suele pasar, ha recibido el siempre tan manido “quieren el mal para el Albacete, quieren que descienda el equipo”; habitual recurso de los que no tienen otros argumentos para escoder sus vergüenzas que culpar a los demás de sus propios dislates. Decir que los que critican son muy malos, ha sido su único recurso ante la falta de transparencia de la que tanto presumían. El que critica desestabiliza. Pues que se apliquen el cuento, porque entonces ¿qué es lo que era Bandera Blanca? Según sus propios criterios, una plataforma desestabilizadora.
Pues los desestabilizadores periodistas son también los que han ayudado con su poder de convocatoria a que el Carlos Belmonte registre en las últimas jornadas sus mejores números en varios años. Son los que han apoyado sin fisuras todas las medidas que ha tomado este Consejo de Administración para intentar llenar el Estadio. Los periodistas son también los que han aunado esfuerzos apoyando al máximo en esta recta final. Pero los periodistas también tratan de ser objetivos y de hacer su trabajo, que es informar, y si las informaciones no les gustan a los dirigentes del Alba, pues mala suerte, porque la época de la censura ya ha pasado, por mucho que alguno haya tratado de volver a imponerla desde el club.
Quizás el problema es que han seguido haciendo oposición desde el poder, esa oposición de la que tanto alardearon y que se ha puesto ahora en su contra al hacer prácticamente todo lo que criticaron. ¿Dónde está el proyecto de Bandera Blanca? ¿Dónde está el proyecto de cantera? ¿Dónde está el Consejo de Vigilancia? ¿Cuál es el plan financiero ideado para salvar al club de su ruina económica? ¿Han hecho algo aparte de cambiar las banderas del Estadio? ¿Qué pasa con la Fundación? Muchas preguntas sin respuesta. Menos mal que su lema siempre ha sido la transparencia.
Son muchos los que les han dicho que acaben la temporada y que se larguen. Les han dicho que convoquen una Junta de Accionistas Extraordinaria para tratar el futuro del Albacete. Les han aconsejado una salida más o menos digna ante su incapacidad para dirigir un club con casi 70 años de historia. Y entre otros lo han hecho, y a la cara, accionistas de referencia como Rafael Candel y José Vicente García Palazón. Veremos lo que hacen, que en apenas diez días se finiquita una temporada que algunos llaman “histórica” pero que yo calificaría “para olvidar”.
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