El Blog de Juan Carrizo

Artículos de Febrero, 2008

Licencia para equivocarse

Quique Hernández, entrenador del Albacete.Llevamos 25 jornadas disputadas y el Albacete se debate entre la vida y la muerte por mor de un penoso inicio de temporada y un no terminar de encadenar una serie de buenos resultados que lo saquen de la delicada situación en la que se encuentra en la clasificación. Nadie puede negar que el enfermo ha mejorado, pero de momento esas buenas sensaciones no han sido suficientes para evitar que el conjunto manchego continúe codeándose una semana si y otra no con los puestos de descenso.

Varios son los factores que se podrían analizar sobre el tema. El primero, obviamente, es la nefasta política deportiva llevada por el club. Está claro que la situación económica no era la idonea para nada, pero a los dirigentes se les olvidó que el principal motor de la entidad es lo deportivo, y que de nada vale arreglar la situación económica si la deportiva no funciona. Con esto no pretendo decir que se deba fichar sin control del gasto, ni nada de eso. Simplemente se trata de recordar que además de los esfuerzos por superar la crisis económica, era primordial formar una plantilla capaz de afrontar con garantías la temporada en la Segunda División.

Con la intención de abaratar costes se deshizo una plantilla competitiva a la que sólo había que hacerle un par de retoques, y los criterios utilizados para fichar no parecieron ser los correctos, sobre todo si vemos situaciones donde el amiguismo y las recomendaciones primaron sobre lo deportivo. Así, por ejemplo, nadie puede entender todavía como es posible que se fiche a Álex Pérez que su mayor virtud es haber jugado en la cantera del Real Madrid hace unos cuantos años cuando ese puesto ya estaba bien cubierto y eso signifique la marginación de un jugador como Juan Carlos Sanz, consagrado en la categoría.

Amén de todos los errores en la confección de la plantilla, que se han intentado subsanar peinando ahora el mercado argentino volviendo, una vez más, a contradecir las premisas lanzadas por el director deportivo en su presentación, un factor importante están resultando ser los continuos errores del técnico Quique Hernández, que parece tener bula a la hora de ‘cagarla’ una y otra vez en alineaciones, planteamientos, cambios y demás situaciones propias de su cargo.

Nadie puede poner en duda que Quique Hernández cuenta con un currículum extenso, en el que se mezclan éxitos muy importantes con estrepitosos fracasos. No es oro todo lo que reluce, e igual que tuvo temporadas muy buenas, con ascensos con el Numancia y el Hércules a Primera División, por poner un ejemplo, también tuvo temporadas malas, como la protagonizada en el Córdoba, donde fue destituido tras una arranque horrible, parecido al tenido con el Albacete, o el descenso a Segunda B con el Lleida, equipo al que cogió a mitad de temporada ya en puestos de descenso y no pudo salvar.

Pero en el fútbol lo de la memoria histórica no existe. Uno puede haberlo hecho bien durante muchos años pero cuando las cosas no funcionan… y es que aquí nadie vive de recuerdos, sino que de resultados. Y resultados es lo que le faltan al Albacete, que ha mejorado, sí, pero sigue metido en descenso.

Y para sacar resultados es necesario actuar con coherencia, lo que parece faltar en el banquillo del conjunto manchego. La sombra de Máximo Hernández e incluso del vicepresidente deportivo Gonzalo Panadero es muy alargada y la sensación de que Quique Hernández está preso de los caprichos de uno y otro resulta más que evidente, viendo situaciones como la del defenestrado Juan Carlos, el olvidado Cañas o la obligatoriedad que parece haber de que Iker Begoña esté siempre en el equipo titular.

Los errores en los planteamientos han sido varios, como lo demuestra tener que hacer cambios tácticos cada dos por tres e incluso el relevo de jugadores en la primera parte o durante el descanso. En las segundas partes se suele rehacer el equipo, agotando las sustituciones, y entonces parece que empieza a funcionar la cosa, cuando muchas veces ya se va a remolque y lo de la remontada no parece ir con este equipo. Algunos dirán que Quique Hernández tiene capacidad de reacción para arreglar las cosas, pero otros pensamos que si se hubieran hecho bien desde el principio otro gallo nos cantaría y no habría que ir improvisando sobre la marcha, lo que parece una constante en el club esta temporada.

El caso es que el Alba sigue ahí abajo y parece que la intención del Consejo de Administración no es la de mover ficha en lo que al banquillo se refiere. Muchas veces la solución no está en el relevo del entrenador y casos para ilustrarlo hay muchos, pero bien es cierto que cuando algo no funciona lo mínimo que se puede hacer es intentar arreglarlo y no dejar morir al enfermo como le pasó a Contreras cuando se destituyó con demasiada tardanza a José González y se confió plenamente en un técnico de la casa, Martín Monteagudo, que se vio superado por la situación, sin que los dirigentes hicieran un último esfuerzo por intentar salvar la categoría.

Ahora, con echarle la culpa a la prensa, con decir que critican con demasiada virulencia y por intereses personales, con tapar la boca a cualquiera que pueda ‘cagarla’ como le pasó a Máximo Hernández hablando de Antonio Gómez en Radio Albacete o a Ubaldo González cuando dudo sobre la continuidad del entrenador tras el partido en Motril, parece que todo está solucionado. Aquí sólo se ven fantasmas, pero no se afronta la realidad. Aquí sólo se habla de lo mal que lo hicieron los anteriores, pero no se toman medidas. Aquí se vive en las nubes, pero no se baja a la tierra de los mortales para darse cuenta de que algo no funciona. Y mientras tanto, el Alba otra vez en descenso y esperando la visita de otro de los gallitos que lucha por el ascenso.

El fracaso por montera

Ferre, rodeado por los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.El actual Consejo de Administración del Albacete se ha instalado en el fracaso, lo lleva por montera. El principal problema es que no quiere reconocerlo, pero todas las premisas con las que accedieron al poder se les están derrumbando.

Resulta que este era el Consejo de los pequeños accionistas, la voz del pueblo. Lo pregonaron en su momento, poniendo sobre la mesa un modelo de club obsoleto y que no dejar de ser utópico, como así ha quedado demostrado en la segunda fase de la ampliación de capital.

Ya en 1991, con el Albacete recién ascendido por primera en su historia a Primera División, costó Dios y ayuda completar el capital social mínimo exigido para que el club se convirtiera en una S.A.D., como así estipulaba la ley. Si no recuerdo mal, la entonces Caja de Ahorros de Albacete tuvo que poner lo que faltaba para completar esos 108 millones y pico que hacían falta, como mínimo, ya que, si tampoco recuerdo mal, el capital con el que se intentaba partir eran 150 millones de pesetas y conforme se cerraba el plazo se vio que ni se iba a llegar a ese mínimo de 108 millones de pesetas.

El actual Consejo de Administración explicó a sus accionistas que la supresión de sus derechos, en el primer tramo de la ampliación, serviría para hacer más abonados. Esa fue su excusa para dejar de lado a los actuales accionistas en esta primera fase, que, como todo el mundo sabe, resultó un fracaso. No sólo no se hicieron más abonados, sino que se redujo considerablemente la masa social. Lo pongan como lo pongan, un fracaso.

Ahora, en la segunda fase, los pequeños accionistas de la entidad, aquellos a los que se supone que representaba este Consejo de Administración, los han dejado tirados, demostrándose una vez más que el modelo de club que propugnan no es válido. De los poco más de 5.000 accionistas que tenía el Albacete antes de comenzar la ampliación, no llegan al centenar los que han suscrito las nuevas acciones a las que tenían derecho. No hay que olvidar que la ampliación se hizo por la necesidad de ingresar dinero, y si me dicen que ingresar 169.060 euros de los 651.060 puestos a la venta, cuando la deuda ronda los 14 millones de euros, es para estar “satisfechos”, pues con que poco nos conformamos.

Resulta que unos 4.900 accionistas, que con 60 ó 120 euros (una o dos acciones) hubieran acudido a la ampliación, puess no lo han hecho, y en el Consejo de Administración del Alba están “satisfechos”. Así nos va. Esta claro que el Albacete le importa a unos pocos, y no precisamente a sus pequeños accionistas, que no son capaces de poner 60 euros para ayudar al club de sus amores. Quizás es porque al aficionado lo que le interesa es el fútbol, y no las finanzas. Quizás es porque lo que interesa es que el club fuera de unos pocos, que pusieran su dinero, para salvar la situación. La cosa era muy fácil, todo el que entra firma un documento en el que se dice que bajo ningún concepto el club puede cambiar su sede social y ya está, solucionado el miedo a que venga uno con dinero y se lleve el club a otra ciudad.

Resulta que el propio presidente, Ubaldo González, ya estaba ayer diciendo que se están planteando hacer otra ampliación el año que viene. ¿Eso no es reconocer el fracaso? Yo diría que sí. Ya se lo dijeron varios accionistas en la Junta en la que se aprobó este fiasco de ampliación, ya le dijeron que sólo serviría para que los grandes fueran más grandes y los pequeños más pequeños, pero claro, como no escuchan.

Y no podemos olvidar lo que está siendo el peor fracaso de todos, lo deportivo. No hacen más que hablar de lo mal que estaba el club cuando llegaron, que los jugadores no quieren venir al Albacete (Zahínos sí quería venir, pero el club no estimo su contratación por una diferencia en la negociación de cinco millones de las antiguas pesetas, aunque eso no lo dicen), pero lo cierto y fijo es que si el Albacete está ahí abajo es por una pésima planificación deportiva y por un pésimo entrenador que domingo tras domingo muestra su incompetencia. Siendo una plantilla mal confeccionada, sin lugar a dudas se le podría sacar más rendimiento, pero como parece que hay empecinamiento en poner a los recomendados de Máximo en lugar de a los jugadores que están en forma, pues apaga y vamonos.

Quique Hernández dice que trata de poner a los que mejor están, que no va a tirar piedras contra su propio tejado. La respuesta esta clara, o está ciego o miente como un bellaco. Si Iker Begoña o Xavi Jiménez están mejor que Bauzá yo soy la reina de los siete mares. Si resulta que para darle más velocidad al juego –eso dijo en la rueda de prensa- tiene que jugar Iker Begoña, pues está claro que yo de fútbol no entiendo ni un pimiento, cosa, bien es cierto, que tampoco sería de extrañar, porque parece que en esta ciudad el único que está capacitado para saber de fútbol es el vicepresidente deportivo, Gonzalo Panadero.

Bueno, pues con el fracaso deportivo y el fracaso en la ampliación de capital, aquí sigue el Consejo de Administración que preside Ubaldo González, con empleados que se saltan a la torera sus obligaciones, consejeros metidos a técnicos, técnicos metidos a figurantes, la cantera echa un auténtico desmierde, y los accionistas mirando para otro lado, como si con ellos no fuera la cosa. Pues este es el Albacete que tenemos, y recemos para que deportivamente salvemos la cabeza y no nos vayamos al hoyo, aunque sino, ya saben, la culpa será de la prensa, como siempre.

¿Dónde está la Fundación por el Deporte de Albacete? (La Tribuna, 12-02-08)

Hace unos años los principales clubes de Albacete capital se decidieron a dar un paso adelante en su intención de mejorar su precaria situación.

Un total de 14 clubes, prácticamente todos los de cierto relieve, dejando a un lado al Albacete Balompié, fundaron la que se llamó Asociación de Clubes de Competición de Albacete. Allí estaban representados no sólo los clubes, sino que también un gran número de deportes.

La Adecab la formaban Club Voleibol Albacete, Club Tenis Albacete, Club Rugby Albacete, Adeva, Albacete Fútbol Sala, Club Fútbol Femenino Albacete, CABA, Amiab, Club Gimnasio Palas, Escuela de Fútbol Albacer, Club Atletismo Albacete, Club Baloncesto Albacete, Albacete Baloncesto Cinco y Club Natación Atlántida.

La idea principal era de «la unión hace la fuerza» con el claro objetivo de buscar vías de financiación conjunta con las que paliar las mil y una carencias obligadas por la ausencia de recursos propios y la poca implicación de la empresa privada.

Y lo que circulaba en la mente de todos era la creación de una Fundación por el Deporte de Albacete, que pudiera ser un referente para las empresas privadas, que podrían ayudar al deporte albaceteño beneficiándose de las ventajas fiscales que acompañan a las fundaciones, amén de aunar esfuerzos y conseguir un reparto más equitativo del dinero público, que bien ha ayudado en muchas ocasiones al Albacete Balompié, pero que llega con cuentagotas al resto de los clubes de la ciudad.

Pero claro, en cuanto se juntan cuatro allí aparecen los políticos de turno con el afán de protagonismo y tenerlo todo controlado. El problema que surgió entonces es que algunos componentes de algunos clubes estaban relacionados con la política, concretamente en el bando contrario al que gobierna en Albacete. Así, la asociación fue torpedeada y pasó a mejor vida en un decir Jesús.

Sinceramente pienso que si hubieran estado gobernando los otros y los políticos-deportistas hubieran sido del otro bando, la conclusión habría sido exactamente la misma.

Al final, todos y cada uno de estos clubes subsisten gracias a las, a veces ridículas, ayudas institucionales, así que lo mejor era recoger, agachar la cabeza, mirar para otro lado y cada mochuelo a su olivo. La Adecab duró lo que los políticos de turno quisieron y su interesante idea de formar una Fundación por el Deporte, que hubiera sido beneficiosa en todos los sentidos, quedó enterrada, aunque no sabemos si para siempre.

Pasados un par de años, los clubes siguen hambreando para poder sobrevivir, los políticos siguen mandando y tratando de controlar todo lo que se mueve y el deporte de Albacete, mientras tanto, estancado y con muy mala pinta a medio plazo, pues las ayudas en lugar de aumentar cada vez se van reduciendo y las exigencias de las diferentes competiciones, sobre todo económicas, aumentan.

« Entradas Anteriores · Entradas Siguientes »
© 2008 by Juan Carrizo del Ramo