El Blog de Juan Carrizo

Al final, lo único que vale es el gol (La Tribuna, 13-06-17)

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Tuvo que ser en la prórroga y con un gol en propia puerta del rival, pero el Albacete se coló en la tercera eliminatoria y tendrá su segunda oportunidad para luchar por el ascenso a Segunda División. Por fin se rompió la mala racha en el Belmonte, de casi tres meses sin ganar, que se dice pronto.

Llegados a este punto aquí ya no hay favoritos, mejores o peores, buenos o malos. Sólo hace falta ver el devenir de las eliminatorias para darse cuenta de que los play off son anárquicos. El Villanovense, con una campaña para enmarcar, fue al Sardinero con una buena ventaja y manejó bien el partido hasta que el Racing abrió la lata y, de pronto, desaparecieron los extremeños y fueron vapuleados. El Murcia perdió por la mínima en Valencia y, en la primera mitad del partido jugado en La Condomina, parecía que el equipo que tenía que remontar era el valenciano. Luego llegó el arreón final del Murcia, con ocasiones clarísimas que no materializó.

El Albacete sufrió mucho con el Baleares, hubo momentos de control, de dominio, también de zozobra, sobre todo tras el inesperado tanto de los isleños. Llegó el empate, el equipo se creció y se fue a una prórroga en la que se repartieron los papeles. El Baleares jugó mejor en la primera parte, pero sus ocasiones no fueron claras, y el Albacete dominó en la segunda, cuando las fuerzas eran mínimas, pero con la gasolina que todavía le quedaba a José Fran se apuraron las opciones. La lotería de los penaltis habría sido cruel para el derrotado, como lo fue para el Baleares que un gol en propia puerta los
dejase fuera. Cosas del fútbol.

Todos los años pasa lo mismo. El equipo que asciende no lo hace por merecimientos, por ser mejor, por tener mejor plantilla, por tener más presupuesto. Lo hace, simple y llanamente, porque mete más goles que el contrario y, si hay empate, por los goles fuera de casa. Así ascendió el Albacete en 2013, con un 3-3 y un 2-2. Así ascendió el Lorca hace unas semanas, con el 1-1 y el 0-0. ¿El Lorca fue mejor que el Alba? No creo. ¿El Alba fue luego mejor que el Baleares? Habrá división de opiniones.

Ahora toca medirse al Valencia Mestalla, con muchos jugadores que han debutado con el primer equipo y veteranos de sobrada experiencia, y lo que importará al final será haber marcado más goles que ellos, con mejor o peor juego, con mayor o menor acierto, con más o menos fortuna.

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Quiero encontrar motivos para creer (La Tribuna, 06-06-17)

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Pasó el fin de semana y nuestro Albacete Balompié volvió a sufrir un resultado un tanto adverso con ese empate en el tiempo añadido con un penalti en contra que sólo vio el colegiado.

Ese 1-1 nos volvió a dejar ese sabor agridulce que ya nos produjo el 1-1 contra el Lorca en el Belmonte. Quisimos creer en que se podía ganar en Lorca, porque el equipo manchego ha jugado buenos partidos como visitante, porque el Lorca no demostró en ningún momento ser mejor que el Alba, porque pensamos que este equipo era capaz de conseguir el ascenso.

No fue así, ahora estamos metidos de lleno en la segunda oportunidad y quiero seguir teniendo motivos para creer, pero lo cierto es que no los encuentro. Hay detalles, momentos, situaciones puntuales, pero al final sólo nos queda un equipo en evidente cuesta abajo desde hace tres meses, que afrontó la verdadera lucha por el ascenso en su peor momento de la temporada. Se pudo ser mejor que el Lorca, pero no se demostró en el marcador, se pudo lograr un mejor resultado en Baleares, pero un penalti que no fue te privó de la victoria.

Al final, lo que queda, es un equipo que en los tres partidos de play off no ha sido capaz de ganar ninguno, con tres empates; un equipo que no gana en el Carlos Belmonte desde el 26 de febrero, un club que, en un momento tan importante como el que nos encontramos, entra en una guerra con uno de los medios de comunicación más importantes de la región (sin entrar a valorar quién puede llevar la razón), un club que desde hace unos meses está en venta, un club sin dirección deportiva y que se encuentra asfixiado por las deudas y con un futuro muy negro si no se consigue el ascenso, lo que otorga una evidente carga de presión añadida. Quiero tener motivos para creer, pero no los encuentro.

Por lo menos la afición responde y estoy convencido de que el domingo llenará el Belmonte. Su aliento es más necesario que nunca, su ilusión, su ánimo, su empuje, tiene que transmitirse a unos jugadores que, a mi entender, no terminan de creer en sus verdaderas posibilidades, quizás por esas dudas generadas en el mal final de temporada y por esa zozobra constante que existe en el club. Queda mucha semana, tiempo suficiente para levantar el ánimo. Tiempo para encontrar motivos para creer.

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Un mes más de sufrimiento (La Tribuna, 30-05-17)

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El Albacete lo tuvo en su mano, pero no lo consiguió a la primera. Fue una de esas eliminatorias en las que te queda ese mal sabor de boca de no haber sido peor que tu rival, incluso de no tener la sensación de que el Lorca hiciera más méritos, pero aquí no valen méritos, ocasiones o si uno quiere jugar y el otro no. Aquí lo que valen son los goles y si son fuera de casa, mejor. Eso decidió la eliminatoria, ese fallo defensivo en una falta lateral que te condenó en la ida.

Ahora toca seguir remando, seguir peleando contra equipos que están en su mejor momento de la temporada y así lo han demostrado en la primera eliminatoria, mientras que por tu parte, el equipo sigue sumido en su particular atasco del que no despierta.

Las diferencias son enormes entre el Alba que acabó el mes de enero como un líder sólido y el Alba que va a terminar mayo con un fútbol depresivo que manifiesta excesivas carencias.

Más allá de que haya jugadores con experiencia, jugadores con calidad, jugadores con hambre, ahora muy de moda, resulta complicado adivinar a qué juega el Albacete. En los últimos meses se ha renunciado a la banda izquierda, por donde José Fran estaba realizando un buen trabajo. Eso significa que todo el juego se vuelque a la derecha, donde Josan es una sombra del futbolista que desbordaba y destrozaba defensas en la primera vuelta del campeonato, quizás porque todos los rivales saben que sólo entras por esa banda y la cierran a cal y canto. Otro apunte está en tu centro del campo, con Gálvez en clara misión defensiva, no aparece un jugador capaz de llevar la manija del equipo, de tener la batuta, de manejar los tiempos, de volcar el juego a un lado u otro, de ordenar correr o de ordenar frenar. No tenemos ese organizador que sí encontramos en los rivales, que por cierto nos suelen ganar en la parcela ancha del campo.

Carnicer hace un poco esa función de iniciar las jugadas y lo hace volcado a la izquierda, aunque claro, eso cuando no está en su constante guerra particular con el rival de turno, algo que hemos visto toda la temporada. Si el que tiene que ser el cerebro del equipo es el primero al que le saltan las neuronas, mal camino llevamos. Le saltaron en la ida y le saltaron en la vuelta. No aprendemos y ya no quedan comodines, pero por lo menos tenemos fe porque sabemos que esta plantilla sabe jugar al fútbol, sólo queda lo vuelvan a demostrar.

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